Somos católicos

Publicado: 19 junio, 2011 en Religión

El mayor peligro que corremos es considerar la historia de la humanidad desde el prisma ideológico, político y económico obviándose en última instancia su esencia a causa del parco horizonte que permiten ver citadas presiones. Cierto, la humanidad, toda, se circunscribe dentro de la historia; pero no en una historia intrascendente sino que es una historia que se circunscribe dentro de la economía de la salvación, del hombre, por supuesto. El ser humano no es un vagabundo, es un peregrino que va al encuentro de Dios, misterio insondable parcialmente revelado por el Hijo. Esta peregrinación no se realiza por cuenta propia sino dentro dela Iglesia, en la que se realiza el encuentro salvífico con Jesucristo. 

La humanidad, por tanto, peregrina dentro de esa historia que denominamos de la salvación. Es ésta la finalidad, el objeto, la misión del hombre y de la Iglesia: transformar al ser humano en una glorificación viva de Dios: “Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante el se postrarán todas las familias de las gentes. Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. Ante Él sólo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante Él se doblarán cuantos bajan al polvo” (Salmo 21, 28-30).

El sentido de unidad al compartir la humanidad el mismo fin se adquiere en la pertenencia a la IglesiaCatólica: la que mira hacia el único Dios, el de Abraham, el de Isaac y el de Jacob; la que recibe por parte de los Apóstoles de Cristo una mima predicación y una misma fe que se extiende por todo el orbe como si la humanidad fuese una misma familia (Mc 3, 13-19) con el objeto de que vivamos “de una manera digna de la vocación con que hemos sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” para “edificación del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva, zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error. Antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza de Cristo” (Ef 4, 1-16).

Ahora más que nunca porque es el momento histórico en el que vivimos puede parecernos que es el tiempo del escepticismo y de la incredulidad. Sin embargo, hoy como ayer sigue fecundo en el ser del hombre el deseo del Ser de Dios, del abrazo amoroso con Él. Hoy como ayer los Apóstoles, como Pedro y todos los obispos de Roma, hemos de testimoniar a Cristo nuestro Señor siempre al margen de los vientos de doctrina, incluso aquellos que puedan aparentar ser muy cristianos, como votar a un determinado partido compuesto por fariseos que no dudan en atentar contra la vida del nonato. Vivamos cristianamente, y eso sólo pasa por amar a Dios sobre todas las realidades y sólo doblegar las rodillas ante Él.       

Anuncios
comentarios
  1. hemp dice:

    Mas aun progresamos a punto de fracasos nuestros desastres son nuestros consuelos perdemos a Esteban para ganar a Pablo y Matias reemplaza al traidor Judas …….Todos los sistemas filosoficos e imperios del poder temporal en estos dos mil anos han intentado desaparecer o al menos domesticar a la Iglesia desnaturalizando sus principios fundantes que son basicamente La encarnacion del Dios hebreo en hombre y el esjaton escatologico mediante el ethos cristiano. La Iglesia entonces santa y pecadora con firmeza y sabiduria seguira enfrentando todos los neos y los ismos que ahora como ayer la fustigan el relativismo el inmanentismo racionalismos etc. que la precisan a una recuperacion del sobrenatural y el Misterio con preeminencia de las Sagradas Escrituras y al ethos encarnacionista que son sus fundamentos teologicos……… Licenciado en Derecho y Estudiante de Teologia de la Facultad Mater Evangelii de Ucatse…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s