La partitocracia no funciona y no es sagrada

Publicado: 16 junio, 2011 en Uncategorized

Reconozcámoslo, el sistema político en España no funciona. El porcentaje de participación en las elecciones es cada vez menor. En las últimas municipales catalanas se abstuvo prácticamente la mitad de las personas con derecho a voto. Es cierto que a un nutrido porcentaje de ciudadanos la política le interesa más bien poco o no le despierta excesiva pasión, lo que también puede entenderse como indignación hacia esa democracia que no pasa de ser una oligarquía de partidos. Por otro lado, existe una cantidad indeterminada de personas, cuyo espíritu se canaliza o manifiesta de diversos modos, que consideran o sienten que la participación exclusivamente mediante el voto no es suficiente. Estas últimas, entre las que me encuentro, exigen la introducción de cambios en eso que se llama democracia, entre ellos una mayor participación y conciencia de la sociedad civil, que no puede reducirse a la actitud de esos abrazafarolas que se autodenominan indignados.    

Sin afinidad alguna con el movimiento de indignados – del que ya he hablado – no comparto las palabras del presidente de la Generalitat que considera un ultraje a la democracia y al pueblo de Cataluña los hechos vividos ayer en el Parlament. Esta institución no representa al pueblo de Cataluña, al menos no a todo en cuanto que poco más de la mitad de la población participó en las pasadas elecciones. Por otro lado, si al movimiento de indignados se le puede denominar de kale borroka, del mismo modo debe denominarse a esta partitocracia que ocupa y controla las instituciones de poder político y que autodenominan de democráticas.

Antes mencioné que existe un nutrido porcentaje de ciudadanos que reclaman una transformación de la democracia en la que se dé un mayor protagonismo de la sociedad civil al margen de la estructura de partidos y de la posibilidad de participar en los correspondientes sufragios. Este cambio es necesario en cuanto existe una auténtica dictadura por parte de los mismos partidos dentro del sistema. Un ejemplo evidente es la falta de contacto directo de los políticos hacia aquellos a los que, supuestamente, dicen representar. Sólo en Twitter sorprende la ingente cantidad de políticos de ámbito nacional que han dejado de comunicarse mediante esta red social.

Cuándo despertará realmente la sociedad civil. Posiblemente ocurra cuando escasee el pan y aumente ese poco más de un millón de familias cuyos miembros no tienen ningún tipo de ingreso económico. Desde luego, el movimiento de indignados es una infantil actitud de unos perroflauta controlados por determinada ideología – ver entradas anteriores –. Si realmente se quiere transformar la democracia debe terminar el monopolio de los partidos políticos – muchos de ellos tacados por la corrupción –, no sólo ellos pueden ser los representantes de los ciudadanos sino que estos deben tener vos propia más allá del voto y mayor participación. Por otro lado, si estos cambios no pueden hacerse existe un modo culto y muy ilustrado de proceder: tomarla Bastilla, es decir, todas y cada una de esas instituciones denominadas democráticas, que para nada son sagradas. Los primeros pasos, compartidos o no, parecen darse, pero deben ir más allá de lo políticamente correcto, porque antes que la democracia están las personas. Si el sistema no mira por el bien común debe transformarse y no respetarse sí o sí en cuanto que ninguno en concreto es fundamento de la sociedad.

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comentarios
  1. pedroreor dice:

    DE LOS INDIGNADOS….
    ¿Por qué se indigna con los indignados?, si usted es el primer indignado, posiblemente por su edad, la cual da sabiduría, quizás su nivel cultural y su elitismo le aleje de estos jóvenes y algunos no tan jóvenes que acampan en nuestras/sus plazas, rememorando quizás sin saberlo, a los nómadas que todos llevamos dentro o a las tribus guerreras que sitiaban las plazas enemigas.
    No se joda, como usted dice “este alzamiento de indignados”, pues, aunque no le guste, son indignados como usted como yo, como toda la sociedad, indignados de esta clase política y sindical corrupta y corruptora, no son perro flautas, son un conjunto de jóvenes de diversa ideologías, con distintas actitudes ante la vida, que proponen soluciones tan diversas y muchas veces contradictorias, pero tienen algo en común, entre ellos y con todo el pueblo español, el rechazo a toda la clase política que ha llevado a España a la ruina económica y moral.
    La indignidad de estos bastardos, de esta casta infame de políticos y sindicalistas que viven a costa del pueblo, con siervos dóciles en la cúpula judicial, que nombrados a dedo a dedo dictan sentencias, una policía, dirigida por comisarios políticos, un ejercito cuya tropa está formada por mercenarios.
    A la banca popular (cajas de ahorro), las han saqueado, dando sus restos a la banca, decenas de miles de políticos y cargos de confianza, acompañados por legiones de liberados sindicales, centenares de miles de puestos de las administraciones dadas a dedo a parientes y tiralevitas, ¿hablamos de la universidad?, ¿de la inflación de facultades?, ¿de títulos inútiles, creados por y para nada?, ¿hablamos de los cientos de miles de autónomos sin derecho a paro?, es para estar no indignado, sino inmensamente CABREADO y si esos chicos, antisistemas, anarquistas o marxistas-leninistas del niño Jesús, o de la ideología o ideologías que sean, Benditos, pues han ACOJONADO, a los culí parlantes tanto de Cataluña, como del resto de España.
    Como usted dice en alguno de sus artículos,….,(una sociedad capada por la LOGSE y el relativismo)….., ( una sociedad castrada de espíritu cuya estupidez ……)
    Pues el resultado de esa castración, los despreciados “perro flautas”, esos “indignos” han asustado, acojonado e indignado a la casta corrupta, a sus medios, a la boba clase media, la de la LOGSE y a la PRE-LOGSE.

    El movimiento de indignados puede tener actitudes infantiles, pero es una actitud, la pasividad del resto de la población es……., como la llamaríamos, dejadez, atontamiento, aburguesamiento, egoísmo, pancismo… o cualquiera de los miles de ismos que se nos ocurran, ¿Qué no son los representantes de la sociedad?, pues NO, pero donde coño está la sociedad, ¿está dormida?, ¡Que despierte!, solo los hombres libres luchan por una sociedad libre, prefiero un “perro flauta” infantil, antisistema, que la legión de cobardes, que como el perro del hortelano, ni come, ni deja comer.

  2. No se engañe, estimado “pedroreor”, los auténticos indignados son aquellos que todos y casi todos los días van ocultamente a Caritas a recoger comida, enseres y ropa para dar de comer a sus hijos.
    Son los que no tienen tiempo para perderlo, precisamente, montando un chiringuito en una plaza pública.
    Pero, tranquilo.
    El día que esos indignados, como dice usted, “despierten” (es decir: cuando no tengan ya nada que dar de comer a sus hijos y, por lo tanto, nada que perder), que llegará, no lo dude, entonces sí que podrán ir temblando los políticos y sindicalistas de turno y aquellos que, en mayor medida, han colaborado y colaboran con el Sistema fascista vigente.
    Pero entonces, no se engañe, no se necesitarán acampadas, sino barricadas.

  3. Laia Gómez dice:

    Hola Joan. Comparto gran parte del artículo. Quiero apuntar algo que menciona también Francisco en su comentario y es que los verdaderos indignados no son los pijoprogres que van de okupas y viven del dinero de papá y mamá sino aquellas personas, aquel millón de familias sin ingreso económico alguno que se ven obligadas a acudir ante las puertas de Caritas o de otra organización eclesiástica para sobrevivir. Estoy segura que el día en que falte el pan y sean muchos los que nos veamos sin qué comer la indignación llevará a esto que dices Joan, la toma de la Bastilla.

  4. pedroreor dice:

    Indignados, estamos todos, Sr. Francisco Pena, los que por desgracia tienen que ir a Caritas, aparte de indignados, son el claro exponente de que esta sociedad no funciona.

    Los concentrados en las plazas, aunque no nos representan, si que expresan un hartazgo de la sociedad.

    Que grupos marxistas (ideologia que ha causado el mayor genocidio de la historia de la humanidad), estén intentando manejar y dirigir el descontento, que grupos antisistema pululen pretendiendo ser los libertadores, no son mas que anecdotas, a Cayo Lara pontífice maximo del materialismo, se lo aclararon.

    Nos gusten o no, la gente de las plazas, expresan de una manero quiza simple, quizas infantil, el desacuerdo del pueblo con la clase corrupta política y sindical, que nos ha llevado a esta situación.

  5. Si están tan indignados, ¿por qué no piden la cabeza de la clase política?
    ¿Por qué no ejercen acciones judiciales como han hecho varias iniciativas populares, ejerciendo la acción popular correspondiente, en Islandia?
    ¿Acaso tampoco creemos en los Tribunales?
    ¿Acaso tampoco creemos en el Ministerio público?
    Pues si tal es la circunstancia, me temo que ya no estamos hablando de democracia ….y si no estamos hablando de democracia….nada obsta a derribar a este Sistema….
    Insisto, lo de Sol y demás caralladas está muy bien….pero lo que se avecina es mejor….o peor, según como se mire….

  6. Andrés Montes dice:

    Sí, la democracia de partidos no funciona. Es tiempo de transformarla e ir más allá de una mera reforma y de un 15-M.

  7. Hay momentos en que la conciencia, limpia, habla directa y sin cortapisas. Instantes en los que uno, hablo por mí, tiene motivos serios para agachar las orejas y esperar que el verdugo le siegue la cabeza en el patíbulo. No sólo al abrir los diarios o al escuchar los partes, también en la calle misma se producen injusticias que claman al cielo. Es cierto, existen leyes injustas, gobiernos e instituciones injustas, pero, sobre todo, existen hombres y mujeres injustos cuya moral es fría y torcida. Somos – soy – pecadores. Pero no basta con reconocer el pecado sino que es necesario tener la disposición y la responsabilidad de reparar el bien que se deja de hacer, de actuar como Dios manda. La democracia de partidos está envenenada, pero en última instancia, lo peor, es que el hombre ha dejado de ser quien debe ser porque se ha puesto a disposición de intereses que nada tienen que ver con su fin trascendental, dando la espalda al verdadero Absoluto.

    Vuelvo a Dostoievski. Si el Evangelio es el camino el autor ruso es el psicoanalista de nuestro tiempo. Basta abrir las páginas de Los demonios y El idiota para darse cuenta de hacia dónde estamos hiendo: injusticia contra el trabajador, injusticia contra el nonato, injusticia contra el propio hombre porque no queremos darnos cuenta, ciegos de nosotros, que la única realidad que salva el mundo es la majestuosa presencia redentora que se hace siempre nueva en el sacramento eucarístico. Sin embargo, muy a nuestro pesar tal vez, cedemos nuestra voluntad al peso funesto de las contingentes ideologías expuestas mediante el falso tinte de la pseudociencia, que de indistinto color son la esencia de nuestra hemiplejía moral; la septicemia de nuestra sociedad. ¿Tiempos oscuros? Quizá estamos mal acostumbrados esperando que sucedan milagros cuando Dios requiere para su plan el otro miembro de la ecuación, de la Alianza Nueva y Eterna: el hombre y la mujer.

    Muchas veces he hablado de la ideología, la militancia a unas determinadas ideas que para nada son la verdad y el sentido último para el hombre, sino falsas rémoras que enfrentan a los hombres entre sí y les incapacita para colaborar en vistas al verdadero bien común que es que el ser humano alcance su perfección y plenitud fundamentada en ese acto creador, libre y amoroso de Dios sino que conduce hacia el suicidio colectivo.

  8. Completamente de acuerdo.
    Sólo una pequeña matización: hace varios años (muchos, diría yo) en los ambientes en que me movía (entonces estudiantiles, luego universitarios, posteriormente, como en el día de hoy, estrictamente profesionales), se me tildó de “fascista” por afirmar, como sigo afirmando, que el término democracia es enemigo de la intermediación partidista.
    La constitución de 1978 nació viciada por muchas cosas, tal y como el tiempo lo confirmó, pero, y sobre todo, por una: ahogar la voluntad del pueblo, circunscribiendo su participación y decisión a una burda representatividad, que, amén de inoperante, es falsa.
    Sólo cabe hablar de democracia; es decir: gobierno del pueblo, cuando es el pueblo mismo el que se autogobierna; es decir: se autoorganiza.
    Sólo la autogestión política, social, económica y real es auténtica democracia.
    Lo demás: mentiras del Sistema, este sí, fascista.

  9. Totalmente de acuerdo. Es falso que los ‘políticos’ sean representantes de los ciudadanos. Suscribo lo que dices porque siempre lo he dicho, la verdadera democracia es y será aquella en la que el ciudadano – la sociedad civil – es parte activa y ejerce su función sin necesidad de representantes.

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