Democracia y educación (II)

Publicado: 28 mayo, 2011 en Ética y Moral, Política

Si el objeto de la democracia es el bien común, la educación deberá compartir este mismo fin comprendiéndose al hombre como un ser moral perfectivo cuya acción depende de sus propias fuerzas intrínsecas como son la inteligencia y la voluntad. El objeto propio de la educación no puede ser otro que facilitar la disposición de la persona a alcanzar su máxima perfección o plenitud sin olvidar, al mismo tiempo, su socialización y que el bien mayor posible es el bien común. Es decir, el estudiante, desde su más tierna infancia, no sólo debe aprender a emplear sus capacidades, las que sean, para su propio interés sino que debe hacerlo, sobre todo, para mejorar, en su medida, la misma humanidad.

La sociedad es un conjunto de seres que comparten una voluntad. Cuando esta unión es más perfecta incluso se comparte una misma cosmovisión. En cambio, cuando en el hombre no hay conciencia social la humanidad se convierte en una mera abstracción y el conjunto de los hombres en una masa inerte y sin vida. La democracia y la educación manifiestan o deben manifestar que el hombre, todos, tienen un interés compartido y que si se trabaja conjuntamente en vistas a ese mismo fin alcanzándose el bien común se logra el mayor de todos los bienes particulares posible. Ciertamente, vivimos en una sociedad altamente competitiva donde se remarca y glorifica el éxito o resultado, individual la mayor de las veces; sin embargo, deberíamos de comprender que en la sociedad todos los hombres tienen una vocación de cuya realización depende el bien del conjunto.   

Los escolares, desde los cursos más elementales, deben adquirir la concienciación de que el desarrollo de sus cualidades no se encamina a desplegarse en un mundo donde la persona vive aislada sino dentro de la sociedad. Ya insistí en la primera entrada que esta idea está en las antípodas del comunismo; si se habla de sociedad es por la constatación de que el hombre, todos, comparten un mismo fin que no es otro que alcanzar la felicidad mediante la consecución del bien común. Es en vistas a este bien de la sociedad que se orientará las virtudes y la vocación de cada persona, porque el verdadero desarrollo de cada sujeto depende en gran medida de lo bien que se puedan encauzar sus cualidades en esa colaboración con los demás en vistas al mismo fin.

La humanidad comparte un mismo fin y esto es así desde la primera hasta la actual generación, y seguirá así en el futuro. En este sentido la sociedad viaja a bordo de la misma nave en una travesía que se desarrolla arrullada por la tradición. Las personas a lo largo de la historia de la humanidad compartimos unos mismos hábitos y virtudes, unas mismas creencias que dan sentido no sólo a la existencia de cada sujeto individual sino a la misma sociedad entendida como el conjunto de todos los hombres que comparten una voluntad, un fin. La educación y la democracia deben tener siempre presente que el fin del hombre no es electivo ni consensuado, sino que es fundamental y trascendental, el mismo de generación en generación. Si se olvida el fin el sentido de la sociedad desaparece y ésta se torna una masa inerte y sin vida, escéptica, relativista y nihilista.   

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comentarios
  1. Rodolfo Plata dice:

    QUE LA INDIGNACIÓN DEL M15, NO LA SILENCIE LA REPRESIÓN VILENTA SINO LA SATISFACCIÓN DE LA DEMANDA CIUDADANA QUE EXIGE SE PERFECCIONE LA DEMOCRACIA “AHORA”. Democracia es el gobierno del pueblo, pero delegamos la toma de decisiones de gobierno dando un poder en blanco a nuestros representantes electos cuantitativamente sin asegurar su fidelidad y desempeño específico. Este es un error capital de la democracia, origen delitos de lesa patria que quedan impunes debido a que los diputados y senadores se convierten en cabilderos al servicio de oscuros intereses para urdir latrocinios legalistas que benefician a imperios y potentados. Esta felonía de tracto continuo exige perfeccionar la democracia inmediatamente, abrogando la partidocracia e imponiendo la auto-gestión legislativa de tal manera que sean las propias organizaciones sociales, y no los representantes surgidos de los partidos políticos, los que promuevan las leyes y tomen decisiones de gobierno, a efecto de acabar con los privilegios e impunidad de políticos y potentados. http://www.scribd.com/doc/34007753/LA-AUTOGESTIO-LEGISLATIVA

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