¿Educación sexual científica?

Publicado: 14 mayo, 2011 en Educación, Sexualidad

Este pasado viernes 13 de mayo se hizo la presentación oficial de la Plataforma en Defensa de una Educación Sexual Científica, que integra a 33 asociaciones autonómicas, federaciones estatales y sindicatos, con el objetivo de defender una educación sanitaria objetiva y científica que prevenga a los adolescentes de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, el respeto a la diversidad sexual y a los diferentes tipos de familia. La ciencia tiene muy malas amistades ya que éstas no pierden la oportunidad de instrumentalizarla y usarla de testimonio, sin base ni fundamento, para fortalecer y otorgar autoridad a sus batuecas chuscadas: en este caso, la idea de una educación sexual científica.

¿Qué es una educación sexual científica? ¿Qué pretenden vendernos ‘Balangueres, Grupo de Lesbianas Transfeministas’, el Colectivo Lambda de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales o Comisiones Obreras del País Valencià con una educación sexual científica y objetiva? A primera vista, antes de sumergirnos en cuestiones de absoluta rigurosidad (porque vamos a hacerlo), es preciso señalar la insolencia de emplear a la ligera el término ciencia. ¿Cuándo estos señores y señoras hablan de educación sexual científica se han detenido un instante, por breve que sea, a reflexionar sobre la capacidad educativa de la noble ciencia en materia sexual? Sólo un boquimuelle puede hablar de educación sexual científica y quedarse tan tranquilo. Es obvio que para conocer la idiosincrasia de los órganos sexuales es menester el estudio de la anatomía, y de la ginecología para cerciorarse de los efectos de la fornicación a la que estos sujetos del manifiesto exhortan, científicamente desde luego, a llevar a cabo a nuestros barbilampiños de doce años. Pero la ciencia no puede ni podrá, porque no es su objeto, informar sobre el sentido de las relaciones sexuales que, a la postre, es el mayor interés de quienes firman el manifiesto de la Plataformaen Defensa de una Educación Sexual Científica. La ciencia, cualquier ciencia, aclara hechos pero nunca, jamás, ofrece el sentido de una acción. Tampoco significa absolutamente nada la idea de educación sexual objetiva, a no ser que se comprenda y trate el sexo como un objeto, de placer evidentemente. La destreza de los firmantes de este manifiesto no es otra que eliminar, con la idea de una educación científica, la componente racional y moral de la sexualidad, eliminación necesaria para dar rienda suelta a sus propósitos en dicha materia.

La sexualidad humana es, antes de nada, racional y personal y en ella se expresa, fundamentalmente, la donación amorosa de la persona entera. Es evidente que se han dado, en la historia, posturas religiosas marcadamente espiritualistas y de corte neoplatónico que consideraban el cuerpo – no solo el sexo – de manera negativa como fuente inequívoca de pasiones ‘diabólicas’. En la actualidad existe una postura igual de perniciosa, aunque diametralmente opuesta, con reminiscencias freudianas en la que se exalta el placer del cuerpo como el bien mayor de la sexualidad subordinándose el carácter racional y personal en beneficio de la dimensión biológica. Es preciso y fundamental, por tanto, una Educación sexual que parta de una antropología que dé razón de la identidad y unidad del ser humano – el ‘yo’ personal – ya que el cuerpo y el espíritu constituyen la totalidad de la persona que, al mismo tiempo, existe como varón o como mujer. La sexualidad es inseparable de la persona por el hecho de que la persona es un ser sexuado por lo que no es un atributo sino un modo de ser del sujeto.

Los firmantes del manifiesto reducen la sexualidad a mero objeto de placer obviando que la sexualidad impregna la humanidad del varón y de la mujer en esa totalidad unificada que es la persona. Antes de hablar de actividad sexual y de cada uno de esos puntos que tanto les excita a los citados es indispensable señalar que la sexualidad humana no es un asunto estrictamente biológico. Ser varón o ser mujer no es algo secundario reservado exclusivamente para que puedan darse placer entre ellos, sino que la sexualidad, para empezar, es un modo de estar en el mundo, de abrirse a él y de relacionarse. Es cierto que el sexo se hace explícito en una determinada configuración cromosómica (genética), también es cierto que es una forma biológica de reproducción, pero el sexo es esto y mucho más aún, pues a estos rasgos se deben añadir otros de carácter psicológico, afectivo y cognitivo propios de cada uno de los dos sexos. Quien quiera educar en sexualidad debe empezar señalando que ésta está orientada a expresar y realizar la vocación del ser humano al amor. El carácter relacional del ser humano tiene en la sexualidad su máxima expresión entendida como don de sí al otro. En la donación sexual se expresa la donación de todo el ser, una donación que no se reduce, en ningún caso, a una función genital (fisiológica). Si consideráramos esto último de manera exclusiva caeríamos en una deformación de la sexualidad y en una deformación de la persona. Es necesario insistir que la sexualidad es mucho más que la unión fisiológica entre un varón y una mujer: es la donación personal.   

 

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comentarios
  1. Jaume dice:

    En este país hasta la ignorancia es científica. ¡Hay tanta ciencia en España que si no fuera por los bajos presupuestos que ha destinado siempre nuestra partitocracia y por la fuga de cerebros esto sería…! Pero ahora ya un poquito más en serio si se aprecia quienes son los firmantes de tal manifiesto uno ya no tiene que entrar en más profundidades. Lo que si hemos descubierto es que a la ideología ahora también se la puede llamar científica.

    Lo peor de todo es la adhesión acrítica como un acto de fe a lo que dice el líder sin pararse a pensar qué es lo que dice exactamente este manifiesto.

  2. […] educación sexual de los menores no es una cuestión trivial en cuanto que es una realidad perteneciente a la moral y […]

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