El cristianismo y las religiones (I)

Publicado: 8 mayo, 2011 en Filosofía, Religión

Son muchas las personas no creyentes que suelen decir que el Dios del cristianismo no es el único existente y que, por consiguiente, no hay un único Dios verdadero como señalala Sagrada Escritura. Durante mis estudios de filosofía y especialmente de teología enla Universidad pensé siempre con rigurosa detención los motivos por los que el cristianismo es radicalmente distinto a las otras dos grandes religiones monoteístas, incluso cuando todas ellas afirman la existencia de un Dios verdadero. Aunque ya he tratado y desglosado esta cuestión en distintas ocasiones – puede verse en las secciones de religión e iglesia – me detendré de nuevo, aunque de modo más riguroso.

De partida, no obstante, mostraré algunas singularidades. La divinidad cristiana es la única que no se nombra – no dice soy tal o cual – sino que se afirma como el Ser “Yo soy”. Se aprecia una sustancial diferencia del cristianismo con respecto a las demás religiones. Aunque las monoteístas afirman la existencia de un único Dios verdadero, la concepción de la divinidad en el cristianismo posee una pluralidad única y misteriosa de tres personas dentro de su esencia divina singular. Dios es uno, pero existe como tres personas. Unus Deus Trinitas es la fórmula con la que el Sínodo de Toledo del año 675 expresa la fe dela Iglesiaen Dios uno y trino. Tres personas, pero en cada una es el mismo ser divino.

Otra gran diferencia, de suma importancia, es la forma en que el Dios del cristianismo se revela al mundo mediante una de las tres personas de la Santísima Trinidad.El Hijo de Dios, asumiendo naturaleza humana, se convierte en Dios-hombre en medio del mundo “por nosotros los hombres y por nuestra salvación”, como reza el Credo Niceno-Constantinopolitano. El Hijo se encarnó para que conociéramos el amor del Padre: “tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Aquí tenemos la experiencia única y totalmente singular del cristianismo con respecto a las demás religiones existentes: Dios, mediante la persona del Hijo que, siendo verdadero Dios y verdadero hombre, se revela viviendo en medio del mundo, de esta experiencia únicala Iglesia y los creyentes confiesan que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios que se entregó a sí mismo por amor a todos los hombres (Ga 2, 20) y para nuestra salvación (Jn 19, 34).

La salvación. Otra radical y distintiva particularidad del Dios cristiano es que logra el perdón mediante la entrega de su Hijo: la cruz es la puerta que abre el camino para que Dios exprese su misericordia y perdón. Sólo por la gracia de Dios el hombre se salva a través de la fe en la vida, pasión y resurrección de Jesús. Cristo, a lo largo de su existencia terrena, se presenta como el Salvador universal enviado por el Padre (Lc 1, 31; Mt 1, 21) con la única misión de ofrecer el sacrificio de su vida a favor de todos los hombres (Mt 20, 28; Mc 10, 45). Dios asegura la salvación universal “porque hay un solo Dos, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos” (1 Tm 2, 5-6).

En consecuencia, hay un solo Dios verdadero, que es fuente y camino de salvación. En este sentido, la Iglesia católica, con alta estima y respeto, reconoce la presencia de elementos salvíficos en las distintas religiones, pero que éstos actúan en dependencia del influjo de la gracia de Jesucristo. Las demás religiones pueden contribuir, en virtud de la acción del Paráclito que “sopla donde quiere” (Jn 3, 8), a ayudar a los hombres de todos los tiempos en el camino hacia la plenitud eterna, pero tal función es solo fruto de la actividad redentora de Jesús, que también actúa en las otras religiones. Las tres personas con una única naturaleza divina; la revelación y encarnación de Jesucristo, Hijo de Dios; y la salvación solo alcanzable mediante la fe en Cristo que actúa en todas las demás religiones con dicho espíritu salvífico, son la irrefutable constatación de que el Dios del cristianismo es el único y verdadero Dios que concede por su gracia y misericordia la salvación a todos los hombres.

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comentarios
  1. lakar dice:

    Dios + Jesus + el espiritu santo = dios. que es esquivalente a Dios implica la existencia de todos los dioses. No se ve tan clara tu conclusión

  2. padawan dice:

    Me asombra vuestra capacidad para otorgar a unos textos de dudoso origen, manipulados, reescritos mil y una veces a lo largo de la historia, el valor de poseer la Verdad absoluta sobre todo lo demás. Y claro como acabas de exponer, como en sus páginas se puede leer “porque hay un solo Dos, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos”, pues ya está, “En consecuencia, hay un solo Dios verdadero, que es fuente y camino de salvación”, y os quedáis tan a gusto. Sois los mayores sofistas que uno puede encontrarse sobre la tierra, supongo que sabrás lo que es un sofisma, también conocido como falacia. Me parece perfecto que las personas tengan sus creencias, cada cual es libre de creer o no en dioses, elfos, gnomos, ángeles o demonios, pero lo que no entiendo es la arrogancia de aquellos que proclaman a su dios como el único y verdadero porque así lo dicen unos legajos de papel escritos por personas supersticiosas, que vivieron en un mundo que no es el nuestro, en una sociedad que no es la nuestra y para los que un rayo no era un fenómeno atmosférico sino la manifestación de un dios encolerizado. Lo más gracioso de todo, es comprobar como gran parte de las fábulas, mitos, que se narran en la Biblia, provienen del acervo cultural, mitológico, oral o escrito, de otras culturas y civilizaciones anteriores o coetáneas a la hebrea y/o a la cristiana-católica. Pero claro, eso supongo que no lo enseñan en clase de religión, al menos, cuando yo estudiaba religión en EGB y BUP, (por cierto siempre sacaba sobresalientes) no lo hacían. ¿Cómo iban a hacerlo? La manipulación de masas es algo que los poderosos llevan haciendo desde el principio de los tiempos, y la iglesia ha sido una de las más grandes manipuladoras de la historia, en realidad aún sigue siéndolo o al menos lo intenta, por fortuna cada vez con menor éxito. No creo que la religión en sí misma sea perjudicial para el ser humano, lo que es perjudicial son las personas e instituciones que pretenden apropiarse de ellas y decirnos lo que debemos o no debemos hacer y en Quién o Qué debemos creer, que apuestan con almas como un broker en un mercado de acciones o un corredor en una casa de apuestas. Yo la mía, por si acaso, no se la dejo a nadie para que juegue con ella.
    Saludos.

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