Benedicto XVI no ‘purga’ Stalin sí

Publicado: 4 mayo, 2011 en Iglesia, Mujer, Periodismo

El Papa purga a un obispo favorable a la ordenación de mujeres” titula bien grande y en negrita el ‘Pravda’ español. Es evidente que el rotativo confunde a Benedicto XVI con Stalin en cuanto que el Romano Pontífice se limita a remover de su cargo a un ministro para mejorar el servicio a los fieles de la diócesis de Toowoomba (Australia). Por su parte el ‘Izvestia’ se erige en una cruzada en defensa de Monseñor William M. Morris al considerar que “no se le dio la oportunidad de explicar su postura”.    

Que la Iglesia Católica no ordene mujeres para el ministerio sacerdotal no responde a una decisión que pueda considerarse machista. El ahora beato Juan Pablo II nos recuerda en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis que “la ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres”. Desde luego, no es pretensión mía que estas personas del ‘Pravda’ y del ‘Izvestia’ que desprecian a Dios, en cuanto que no aprecian el amor que Dios les tiene, puedan apreciar el valor y el contenido del ministerio sacerdotal que instauró el Hijo de Dios, al que desprecian.

Pablo VI recordó también en su momento, por el afán de la Iglesia Anglicana de ordenar mujeres, que la Iglesia Católica“sostiene que no es admisible ordenar mujeres para el sacerdocio, por razones verdaderamente fundamentales. Tales razones comprenden: el ejemplo consignado en las Sagradas Escrituras, de Cristo que escogió sus Apóstoles sólo entre varones; la práctica constante de la Iglesia, que ha imitado a Cristo, escogiendo sólo varones; y su viviente Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia”. El no ordenamiento de mujeres sigue el modo de actuar de Cristo, modo que no estaba condicionado por motivos sociológicos o culturales propios de su tiempo: “la razón verdadera es que Cristo, al dar a la Iglesia su constitución fundamental, su antropología teológica, seguida siempre por la Tradición de la Iglesia misma, lo ha establecido así”.  

En la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem Juan Pablo II dice: “Cristo, llamando como apóstoles suyos sólo a hombres, lo hizo de un modo totalmente libre y soberano. Y lo hizo con la misma libertad con que en todo su comportamiento puso en evidencia la dignidad y la vocación de la mujer, sin amoldarse al uso dominante y a la tradición avalada por la legislación de su tiempo. Por lo tanto, la hipótesis de que haya llamado como apóstoles a unos hombres, siguiendo la mentalidad difundida en su tiempo, no refleja completamente el modo de obrar de Cristo. «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza…, porque no miras la condición de las personas» (Mt 22, 16). Estas palabras caracterizan plenamente el comportamiento de Jesús de Nazaret, en esto se encuentra también una explicación a la llamada de los «Doce». Todos ellos estaban con Cristo durante la última Cena y sólo ellos recibieron el mandato sacramental: «Haced esto en memoria mía» (Lc 22, 19; 1 Cor 11, 24), que está unido a la institución de la Eucaristía. Ellos, la tarde del día de la resurrección, recibieron el Espíritu Santo para perdonar los pecados: «A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 23)”.

El sacerdocio no es una cuestión machista ni responde a un derecho de la persona sino que se trata de un sacramento con un sentido y un significado teológico. El centro de la misa es la Eucaristía, cuyo fin es el sacrificio del Señor, encomendado por mandato divino a un sacerdote. Que Cristo fuera hombre no es algo circunstancial, sino que responde a la misma promesa hecha por Dios de que el Mesías sería encarnado en la persona de un varón. En la Ley antigua, los hebreos regularon que el Sacrificio Pascual se realizaría con una víctima macho. El rabí Jesús de Nazaret cumple esta norma, pues fue señalado en el Jordán como “el Cordero de Dios” (Jn 1, 29). Si el Hijo del hombre debía ser la víctima propiciatoria de salvación esta víctima sólo cumpliría las condiciones para todo sacrificio siendo macho. Insisto, la no ordenación de mujeres no responde a cuestiones de carácter sexista. El cristianismo no hubiera tenido problemas nunca en aceptar un Mesías-hembra, pues cuantas heroínas hallamos en la Santa Escritura. Quizás hay más nombres de mujeres en la Biblia que en una enciclopedia de historia – Eva. María, la Reina de Saba, que juzgará a los israelitas en el juicio final -, o Isabel. No obstante la historia de Israel, la apuntada por los profetas siempre señala a un redentor hombre, un “varón de dolores” (Is 53, 3). Es por esta razón que alcanzamos el dogma de que la Misa católica el sacerdote consagra in persona Christi. No es la boca del sacerdote la que consagra las especies de pan y vino, sino que es el mismo Cristo que en el celebrante pronuncia las mismas palabras del Cenáculo. De este modo, aunque no lo crean cegados clérigos sin sotana, habiendo sido Jesucristo un hombre, el sacerdocio consecuentemente sólo puede ser realizado por un varón. Los sacerdotes sólo serán hombres mientras creamos que Jesús es el “Cordero de Dios” sacrificado para la remisión y la salvación de los hombres y de las mujeres. Cuando perdamos de vista la identidad masculina del sacerdote instrumental con la del Sumo Sacerdote real – Cristo – podremos ordenar a mujeres (Lc 22, 19). Dicho esto es necesaria dejar claro que la presencia y el papel de la mujer enla Iglesia, si bien no está ligado al sacerdocio ministerial, es importante e insustituible, tanto para la humanización de la sociedad como para descubrir el verdadero rostro dela Iglesia universal.  

La razón de este escrito es aclarar y, al mismo tiempo, denunciar el interés cansinamente dogmático de determinadas personas y medios de comunicación cuyos prejuicios, aseveraciones sin argumentación y sus axiomas indemostrables están a la altura de su alienación ideológica. Desde luego, a uno se le descubre por lo que escribe y cómo lo escribe.

 Notas relacionadas:

Vuelve la cruzada que exige la ordenación de mujeres.

Julia Ayala, las mujeres en la Iglesia tienen un papel muy importante.  

comentarios
  1. alvaromenendezbartolome dice:

    Las cosas claras, y el chocolate espeso.

  2. Meinster dice:

    La Iglesia es libre de crear sus propios estatutos y por ende de ordenar sacerdote a quién quiera y nadie se debería meter en ese derecho.

    Ahora que defender que no es sexista el realizar discriminaciones por sexo, ¡es que la propia palabra lo dice!

  3. ¿Es sexista estar dotado de genitales masculinos?
    ¿Por qué una mujer no puede tener pene?
    ¿Por qué yo no puedo ser mujer?
    ¿Es lícito que yo levante 60 kilogramos y mi mujer no?
    ¿Es justo que los que no pertenezcan a la Iglesia Católica pretendan inmiscuirse en su oranízación y principios?
    ¿Es lícito y conforme al derecho canónico separar a un Obispo que desobece y se muestra disconforme con los principios que han regido a la Iglesia Católica durante dos milenios?
    ¿Es lícito y conforme a derecho y moral, abjurar de un voto como así lo han hecho muchos sacerdotes y algún que otro Obispo?
    Señores: la cuestión es, sin duda, mucho más sencilla que todo ésto. Quién no esté conforme con las normas de la Iglesia Católica, que se vaya o, en su caso, si es menester, sea excomulgado.
    Por otro lado, que los ateos y aquellos que no comulgan con la Iglesia Católica, que se vayan a meter con su familia, que seguro tiene más problemas que los que ellos nos pretenden crear.

  4. Gloria dice:

    Saludos Meinster.

    Entiendo que desde fuera del cristianismo se vea como una realidad machista, pero si entiendes bien los por qués (no los de Mourinho) te darás cuenta de que no lo es. De todos modos deberías entender muy bien el sentido del sacramento del sacerdocio entre otros asuntos que bien explica Joan.

  5. Meinster dice:

    Como ya he dicho, la Iglesia es libre de elegir a sus miembros como quiera y nadie debería meterse en eso (excepto sus miembros, obviamente) por tanto a mí me da exactamente igual.
    Pero eso no implica que el que ninguna mujer pueda acceder a un alto cargo dentro de esta no sea sexista. Descriminar en función del sexo es la definición de sexista.
    Si por ejemplo la iglesia no admitiese negros, pues estaría en su derecho, pero sería racista.

    Si se basa en que Jesús no escogió a ninguna mujer entre los 12 apóstoles, pues que así sea, pero entre sus seguidores había muchas mujeres. La Iglesia podía darle importancia a otras cuestiones, como que era muy importante el número 12 y hoy en día hay muchos más representantes de la Iglesia, que los 12 eran palestinos, etc.

  6. Saludos Meinster.

    Caes en error. Las mujeres pueden acceder a cargos y altos dentro de la Iglesia.

    https://opusprima.wordpress.com/2011/04/06/julia-ayala-las-mujeres-en-la-iglesia-tienen-un-papel-muy-importante/

    Lo único que no pueden por las razones ya comentadas es al sacerdocio y las razones no son sexistas. Sólo tienes que leer y no inventarte otras que mencionas en tu último comentario, porque mentir Meinster no está nada bien. Pero si no quieres entender no entiendas lo que encuentro lícito desde el mismo momento en que no crees en Dios.

  7. «….que los 12 eran palestinos….»
    ¿….?
    Antes de nada y de empezar a incluir cuetiones histórico-políticas, estimado Sr. Meinster, debería tener un poquito de cuidado con no meterse en la boca del lobo.
    ¿Qué significaba La Palestina en aquel tiempo?
    ¿Tiene el mismo significado que ahora?
    ¿Acaso no estaba por aquel entonces sometida la región entera al poder romano?
    ¿Cómo configurar o definir una zona o región, sin tener en cuenta los parámetros histórico y políticos?
    Los apóstoles eran Galileos, de la llamada Galilea de los gentiles.
    La Palestina, como usted menta, estaba constituida por cuatro regiones: Galilea, Perea, Judea y Samaria.
    Y cada región, cada zona, era completamente distinta una de otra; de hecho, como usted bien sabrá, los samaritanos no eran, digamos, muy tenidos en consideración por el resto de los judíos, dado que los consideraban impuros.
    Por lo tanto, cuando hacemos referencia a «palestinos», hay que hacerlo con referencia a un determinado marco histórico que, ciertamente, no tiene absolutamente nada que ver con la actualidad.
    Me temo que en eso se ha pasado tres pueblos, camarada….
    En cualquier caso, insisto: nadie que no pertenezca o comulgue con la Iglesia Católica tiene derecho alguno a inmiscuirse en su organización o funcionamiento.
    Por otro lado, es rotundamente falso que la Iglesia Católica minusvalore a la mujer…más la minusvalora la secta protestante, no en vano nosotros, los católicos, veneramos a la Santísima Virgen como el ser humano más puro y santo que ha existido y existirá.
    Sólo ella, mujer pura y santa, irreprochable a los ojos del Altísimo, pudo servir para gestar y traer al mundo al mismísimo Dios.
    Ninguno de los Apóstoles, a pesar de su carácter masculino y «palestino», alcanzó jamás tal grado de perfección.
    De hecho, sólo ella está sentada a la derecha de su Hijo, por ser el único ser humano digno de compartir la gloria en íntima unión con la Santísima Trinidad.
    ¿Más grado de reconocimiento?: Ni siquiera San Pedro, columna de la Iglesia, tuvo ni tendrá tanto honor.
    ¡AMÉN!

  8. Meinster dice:

    Saludos Joan.

    No se donde dices que miento, acusar en falso está muy mal.
    Ya había leido el post sobre Julia Ayala.
    Pero vamos, se puede considerar un eufemismo decir que la mujer tiene poder en la Iglesia, tiene poder en, lo que se puede considerar, la sombra. En cuestiones colaterales a lo que es la Iglesia.
    Pero ¿éxiste alguna posibilidad de que una mujer llega a ser un alto cargo como puede ser Papa, cardenal, obispo, sacerdote… que son los que forman la Iglesia en sí? Y no creo que dentro del seno de la iglesia ninguna mujer tenga más poder que alguno de estos cargos.
    Pueden ser monjas, si, pero es un cargo muy menor, practicamente testimonial.

  9. Saludos Meinster.

    Me refiero que introducir falsos supuestos no es correcto.

    Por otro lado, desconoces la realidad de la Iglesia.

  10. Meinster dice:

    Tiene toda la razón Francisco encuanto a los palestinos, me refería al lugar hoy día (simplemente un ejemplo tonto) y sin duda tiene razón sobre la virgen María.

    En cuanto a la realidad de la Iglesia, si que estoy desinformado, creo que se usan sacerdotes porque simulan el sacrificio del cordero de Dios en la misa y esta solo puede ser realizada por un cordero macho. Y supongo que es basado en el ritual judio, orígen del cristianismo.

    También es cierto que a lo largo de la historia dioses y diosas han tenido o sacerdotes o sacerdotisas pero no los dos a la vez. Esto no sé a que es debido, y supongo que habrá excepciones.

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