Se busca líder virtuoso

Publicado: 30 abril, 2011 en Ética y Moral, Ejemplos a seguir, Modos de vida, Recomendación

En breve la llamada democracia volverá a solicitar nuestra participación para las elecciones municipales. Los ciudadanos con derecho a voto nos veremos en la tesitura de tomar una decisión. Desde luego, las elecciones no son el objeto de este escrito sino la constatación de que el devenir del hombre se encuentra marcado por la continua toma de decisiones sobre lo correcto y lo incorrecto, y esto por su condición de ser moral. Elegir y elegir bien es un ejercicio ético que requiere arte, práctica. Huelga decir que basta examinar la sociedad en conjunto para cerciorarnos de que no siempre se toman las decisiones correctas. Por ejemplo, una persona católica y coherente con la fe que profesa encontrará excesivas dificultades para descubrir un programa político íntegro con su modo de vida. Esto debe invitarnos a reflexionar sobre la imperiosa necesidad de hallar personas creyentes que en su estado de referente social adquieran una profunda responsabilidad para con el conjunto de la sociedad, que defiendan políticas coherentes a la luz de la fe.

Necesitamos líderes, pero no a cualquier líder. Del mismo modo que el asno ve el heno siempre delante y se engaña por creer que al ir más deprisa llegará a alcanzarlo, un mal líder nunca nos permitirá encauzar la vida del modo más intrínseco a nuestra humana naturaleza y, en consecuencia, no alcanzaremos jamás la verdadera felicidad. Muchas habilidades deben caracterizar a aquel que actúe de referencia o guía. En primer lugar tiene que ser una persona íntegra, con unos principios firmes e inmutables que le permitan avanzar en todo momento con seguridad. Al mismo tiempo, debe disponer de la capacidad de saber transmitir la necesidad de actuar de este modo y no de otro y de responder a aquellos que exhortan a obrar de otra manera, errónea. Es decir, el líder no es aquel que arrastra a la masa sino quien permite que los demás puedan vivir mejor, de la manera más humana posible para alcanzar su finalidad existencial.

El líder no es un héroe ni tiene necesariamente que serlo. Lo que hace especial a la persona es la capacidad de saber vivir de manera virtuosa y tener, eso sí, la capacidad de exhortar e invitar a los demás a conquistar esa felicidad mediante el desarrollo de la misma virtud. Por tanto es la virtuosidad y la capacidad de comunicarla lo que confiere al hombre – al hombre y a la mujer – la categoría – si podemos llamarlo así – de líder. Es líder, por tanto, aquel que posee un profundo conocimiento de sí – autoconocimiento – y que sabe desarrollar su modo de ser bien moralmente alcanzando, por ello, la satisfacción o felicidad a pesar, siempre, de la coyuntura – dolor, enfermedad, desempleo, etcétera –. Y, al mismo tiempo, insisto, es líder aquel que sabe motivar a los demás para alcanzar lo bueno y verdadero, la vida virtuosa en definitiva, para que todos alcancen su plenitud existencial superando en cualquier momento las adversidades ante las que se puedan encontrar.

Desde luego no todo hombre virtuoso puede ser líder. La última característica es fundamental, la de saber exhortar o motivar a vivir de manera virtuosa. Al respecto, pues viene a colación, recomiendo – en este sentido y poco más – la lectura del libro del historiador Andrew Roberts Hitler y Churchill. Los secretos del liderazgo (Taurus, 2003). En ella nos explica que una parte del éxito – sin medir en ella el nivel de importancia – de Churchill y el fracaso de Hitler consistió en esta particularidad del liderazgo. El primero supo descubrir que el cabecilla no lo es por carisma ni poder, sino por tener la habilidad para transmitir a los demás la idea de que uno con esfuerzo y responsabilidad es capaz de todo. Mientras Hitler se reservaba todo poder y capacidad de decisión, sobre todo a medida que avanzaba la contiende; Churchill, al contrario, exhortaba a sus subordinados a tomar decisiones, a discutir con él cuál era la mejor decisión a tomar – trabajo en equipo – porque en ello iba el devenir mismo de la sociedad en conjunto y no el destino de un solo hombre.      

Es importante entender que un líder no es una persona necesariamente carismática, no tiene porqué ser un héroe ni un ‘mesías’ porque estos pueden ser más bien defectos que cualidades. Un líder reverenciado no lleva a ningún buen lugar, un líder que inspira permite mover montañas. Un líder, como hemos dicho, es una persona virtuosa, capaz de asumir responsabilidades y de hacer asumirlas a los demás. En este sentido, utilizando la expresión de Alberto – tan de moda ahora en el fútbol español –, un líder nunca juega a los dados sino que es consecuente con sus principios, con la virtud que posee y que le permite actuar con rectitud en la toma de decisiones. El mundo necesita personas de esta categoría, capacitadas para descubrir en los demás la necesidad de alcanzar el modo de ser más humano mediante el cual estamos llamados a lograr la felicidad o plenitud. Y ésta, desde luego no es una cuestión baladí e intrascendente, sino que va la propia vida de cada uno.    

Anuncios
comentarios
  1. Aitor dice:

    Hoy si que estamos en “La hora de los enanos”, afirmación que hiciera un día José Antonio. A demas, estamos tan acomplejados por ese miedo que nos han inbuido a no hacer las cosas supuestamente válidas, a no ser lo politcamente correctos bajo esas directrices que los políticos marcan y que, si tienes la osadia de desafiarles, automaticamente eres tan difamado, insultado y vejado, que aúnque lo tuviesemos delante o no lo veríamos o no lo querríamos ver.

    En el futbol, ya que se ha nombrado, tenemos el ejemplo.
    Real Madrid y Barcelona F.C. siempre serán los dos grandes partidos, ¿que les hace serlos? pues el ser los Clubes que mas ingresos tienen. En la política ocurre lo mismo, aquellos que tienen los mayores ingresos siempre serán los mas fuertes ya que este sistema que algunos irónicamente llaman “Democracia” los tiene acaudillados.

    Hasta que no desaparezcan los partidos politicos no conoceremos la Libertad y hasta que no abandonemos este sistema “Democratico” no habrá igualdad entre los hombres ni encontraremos armonía y los españoles seguiremos divididos y enfrentados entre si.

  2. Saludos Aitor, gracias por comentar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s