La resurrección (II)

Publicado: 18 abril, 2011 en Religión

En cuanto a las apariciones de Jesucristo resucitado hemos de señalar el carácter objetivo de las mismas. Los textos evangélicos se refieren a ellas con frecuencia mediante el verbo orthé, ‘se dejó ver’. También encontramos el uso de otros verbos, enfané genésthai – hacer visible – y afanaos égéneto – manifestarse – entre un largo etcétera. Este tipo de apariciones objetivas de Cristo suponen una visión sensible por parte de la persona que las experimenta, así se encuentra el uso del verbo theorin – contemplar –, que se diferencian radicalmente de aquellas en la que el sujeto que se aparece es un espectro. Los cuatro evangelios tienen claro que las apariciones de Jesús no son ninguna visión – hóroma – sino que suponen un encuentro real con el Señor resucitado, con lo que el fundamento de la resurrección no es exclusivamente un acto de fe sino una constatación empírica.

El cristianismo habla de la resurrección del alma y del cuerpo (Mc 12, 18-27; Rm 8, 23) en virtud de la resurrección de Jesucristo, que muestra la continuidad del cuerpo sepultado y el resucitado. Esto se confirma en la primera epístola a los Corintios en la que el apóstol Pablo habla de cómo resucitarán los muertos (1 Cor 15) y nos dice: “los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados”, que conviene con lo que expresa Jesús: “… llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio” (Jn 5, 28-29). Y esta resurrección de la carne tendrá lugar al final de los tiempos (1 Cor 15, 23; 1 Tes 4, 16 y Jn 6, 54), momento en el cual nuestro cuerpo glorioso ya no estará sometido al poder de la muerte.

Hay una unidad sustancial, por tanto, entre nuestro cuerpo que vive y muere y nuestro cuerpo que resucita transformado por Jesucristo. Si nuestro cuerpo resucitado fuera otro distinto a nuestro cuerpo sepultado debería decirse que el cuerpo con que cada uno de los hombres se ha santificado a lo largo de la existencia no ha podido vencer a la muerte. Pero nuestro cuerpo participa también de la victoria de Cristo sobre esa ya que Dios, que nos creó de la nada, también tiene el poder para resucitarnos.        

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comentarios
  1. Alku dice:

    Una pregunta:

    cuando se habla de ascención o de la asunción se dice que esto ocurre con el “cuerpo glorioso”? Hay en este caso una transformación del cuerpo carnal resucitado a un “cuerpo glorioso”?

    Saludos
    Aku

  2. Saludos Alku.

    Disculpa, por algún motivo su comentario fue a la cola de spam.

    Cuando se habla de Asunción queremos decir que la Virgen, libre de pecado original, es conducida a la Gloria y elevada al trono por Jesucristo. En este sentido la Asunción es la participación de María en la resurrección de su Hijo y un anticipo de la resurrección de la carne en la Parusía del Señor. En ésta nuestro cuerpo, el mismo que muere, resucitará y será transformado en cuerpo glorioso, es decir exento del sometimiento de la muerte y de las limitaciones físicas, para ascender.

    Gracias por comentar.

  3. Alku dice:

    Hola:

    Disculpe pero sigo teniendo una confusión.

    Si el cuerpo que resucita es el mismo cuerpo que el que tenemos ahora es una cosa. Si lo que resucita es un cuerpo transformado de modo que no muere ni sufre degradación debería ser otra cosa.
    Me parece confuso decir que es el mismo cuerpo.

    Es más simple imaginar que lo que vive eternamente es el alma o un espíritu sin cuerpo.
    Un cuerpo sin los límites de la muerte implicaría que ese cuerpo no necesita ni alimentos, ni oxigeno, ni protección contra el frío o el calor. De hecho no se necesitarían prácticamente ningún órgano.

    Saludos y gracias por contestar.

    AKu

  4. Meinster dice:

    Hola,

    Estoy con Alku. Pongamos algún ejemplo.
    Si uno pierde un brazo en su juventud y luego muere anciano… ¿recupera el brazo al resucitar? ¿el brazo no resucita o lo hace por su cuenta?
    Dos hermanos siameses que se separan al nacer, ¿resucitan unidos o separados?
    Una persona que resulta herida de muerte en un incendio, ¿resucita quemada?
    ¿Dónde resucitamos? porque hoy día somos casi 7000 millones, si sumas toda la gente que ha vivido y toda la que vivirá, en la Tierra vamos a estar muy apretados.

    Si no necesitamos alimentarnos, ni vestirnos, ni protegernos, tampoco reproducirnos,… es obvio que no necesitaremos trabajar, ¿qué haremos al resucitar? ¿nada? ¿no será todo un poco aburrido?
    ¿Cuando alguien se cansa de este mundo se suicida, hay algún método para poder irte desresucitarte?

    Perdón por importunarte, pero cuando se afirma algo increible hay que pensar no solo en resucitaremos y seremos felices, ¿cómo seremos felices? ¿a qué nos dedicaremos? etc.

  5. Estás en un gran error si ignorar el poder de Dios.
    De todos modos, no te preocupes, poco queda….

  6. Meinster dice:

    Yo simplemente le pido a ese Dios todopoderoso que lo demuestre, al menos a mí, si te dijese que yo puedo volar, supongo que no me creirias sin más, que querrías una demostración. Pues eso.

    San Pablo también decía “poco queda” y de eso casi 2000 años.

  7. Azote dice:

    Nota: Comentario suprimido por el responsable del blog.

  8. En lo de “poco queda”, estimado amigo, no sólo lo digo yo, hasta los ateos reconoce que bajos al carajo….o como se dice en mi tierra, Galicia, “vamos de carallo”….pero, por lo que veo, es usted mucho más optimista de lo que pudiera pensarse….a pesar de creer que no nos veremos más allá…

  9. Meinster dice:

    añadiría que vamos de carallo y medio, pero aún soy optimista, creo que aún quedará civilización, o tendrá que comenzar de nuevo. Pero de todas formas creo que Lucas se equivocaba un poco cuando decía:
    Lucas 21: 25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de naciones en confusión; bramando el mar y las olas; 26 desfalleciendo los hombres a causa del temor y expectación de las cosas que vendrán sobre la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27 Y entonces verán al Hijo del Hombre, viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Y cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca. 29 Y les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles: 30 Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos sabéis que el verano ya está cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. 32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

    Pués pasó una generación y otra y otra y unas 80 generaciones después aún no ha pasado.

    Y no, no creo que exista un más allá.

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