La resurrección (I)

Publicado: 17 abril, 2011 en Religión

Hay quienes mantienen la consideración fideísta de que Jesucristo resucitó en el instante mismo de la muerte con una corporalidad distinta a la de su cuerpo finado. Esta interpretación elimina todo significado al pasaje del sepulcro vacío y, al mismo tiempo, permite que la fe permanezca intocable a pesar de que se encontrará el cuerpo de Cristo. Sin embargo, sí contradice los fundamentos mismos de la fe en cuanto pretende señalar que ésta no se sustenta sobre la inmortalidad del alma ni sobre la constatación de la resurrección del Señor por el sepulcro vacío. La fe católica defiende una escatología intermedia por la cual el alma pervive después de la muerte en unión con Dios, bien en el purgatorio o bien padeciendo la condenación; y una escatología final que conviene con la parusía y que supone la unión del alma y el cuerpo resucitado.

Respecto a la resurrección de Jesucristo hay que señalar que es de carácter metahistórica. Al contrario que el cuerpo resucitado de Lázaro, el del Señor no está sujeto a la mortalidad. Por otro lado, es necesario recalcar que la comprensión de la resurrección de Cristo no se alcanza por la fe, sino por la constatación del sepulcro vacío y por la experiencia de las apariciones (Mt 28, 1-20; Mc 16, 1-20; Lc 24, 1-53; Jn 20, 1-29). Esta unanimidad de los Evangelios concuerda con la rotundidad con la que los apóstoles Pedro y Pablo exhiben en sus respectivos discursos de Jerusalén y Pisidia, en los que hacen referencia explícita al Salmo 16: “No dejarás mi alma en el seol (sepulcro), ni permitirás ver a tu santo la corrupción”. Éste, ineludiblemente, habla de la resurrección del Hijo de Dios, quien no conoció la corrupción de su cuerpo sino que después de sepultado “resucitó al tercer día según las Escrituras, que se apareció a Cefás y luego a los doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven…” (1 Cor 15, 1-58).

El hallazgo del sepulcro vacío por las mujeres significa que Cristo resucitó con su cuerpo crucificado y sepultado. Sin embargo la resurrección misma necesita de las apariciones para su testificación. Cabe decir, por otro lado que los doce no creyeron en la resurrección por la explicación de las mujeres del sepulcro vació sino por las apariciones, que las confirmaron por la noticia del sepulcro vacío. En este sentido hay una relación directa entre el sepulcro vació y la resurrección. Si los doce hubieran encontrado el cuerpo de Cristo en el sepulcro no hubieran creído, para nada, en las apariciones.

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comentarios
  1. Iván Gutiérrez dice:

    “Al contrario que el cuerpo resucitado de Lázaro, el del Señor no está sujeto a la mortalidad. Por otro lado, es necesario recalcar que la comprensión de la resurrección de Cristo no se alcanza por la fe, sino por la constatación del sepulcro vacío y por la experiencia de las apariciones (Mt 28, 1-20; Mc 16, 1-20; Lc 24, 1-53; Jn 20, 1-29)”

    Esto es lo más anti-cristiano que he oído en toda mi vida, estas negando la fe!, me dejas consternado.

    PD. Sin ánimo de hacer proselitismo (puedes censurarla si quieres, pero te recomiendo que no te la pierdas, porque es muy buena pelicula: Juicio Contra Dios, )
    invitación a ver pelicula en “semana santa” Juicio contra Dios:

    http://www.megavideo.com/?s=seriesyonkis&v=MEWDLF2C&confirmed=1

  2. Saludos Iván.

    ¿Negar la fe? Para nada. Con lo que digo la fe queda sustentada. La resurrección no es cuestión de un fideismo, sino que hay la constatación de que Cristo resucitó mediante la experiencia de la aparición y la constatación del sepulcro vacío.

    Que Dios te bendiga, centinela de la mañana.

  3. “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)

    Tal vez, si se me permite, habría que matizar que la fe en la Resurrección de El Cristo no excluye su constatación empírica; o dicho de otro modo: se alcanza al convicción de que Cristo resucitó, no sólo desde la óptica de la fe, sino, asimismo, desde los datos objetivos que se nos aportan.

    Perdón por la intromisión….

  4. Así es. No por la sola fe sino que también por la experiencia para que el ateo – curiosamente Iván ahora resulta más papista que el Papa – pueda creer.

  5. Iván Gutiérrez dice:

    ¿Cómo pueden creer, Francisco y Joan, si no por medio de la fe, que Cristo resucitó? No creo que ninguno de ustedes haya visto a Jesús resucitar, así que solo pueden creer eso mediante la fe. No puede ser de otra manera.
    Con todo respeto, ustedes no han podido constatar nada, solo tienen fe. Que tienen derecho a tenerla, sí, pero eso no demuestra nada.

  6. Saludos Iván. Comentario constatado. Credo ut intelligam… Tampoco he visto a Julio Cesar cruzar el Rubicón ni a sus respetables padres, señor Iván, meced las nalgas para saber que usted es hijo de alguien y no de una acémila. Muchas gracias por opinar.

  7. Iván Gutiérrez dice:

    Credo ut intelligam? Osea que estas dispuesto a creer que Buda alcanzó la iluminación después de meditar siete días y siete noches bajo el arból Bodhi?

  8. Iván Gutiérrez dice:

    Credo ut intelligam? Osea que estas dispuesto a creer que Buda alcanzó la iluminación después de meditar siete días y siete noches bajo el árbol Bodhi?

  9. A/A del Sr. Gutiérrez: Tengo en gran estima el interés que muchos como usted tienen en precuparse del por qué de mis creencias y, por si acaso, de mis errores metafísicos, pero, a pesar de sus desvelos, sigo prefiriendo estar “equivocado”.
    Me cuesta más imaginar que hombres recios y poco dados a las letras, por lo tanto, bastante más realistas que cualquiera de nosotros, después de abandonarlo todo, después de ser objeto de burla y persecución, fueran tan gilipollas para mantener, contra diestro y, sobre todo, siniestro, que alguien, algún día, como por arte de magia, despareció del sepulcró y se fue a no se sabe dónde.
    Y como mi menta cada día, después de más de 25 años de ejercicio profesional, se vuelve más y más incrédula, no puedo por menos que intentar escudriñar quién sale beneficiado con todo ello.
    O si se prefiere: ¿qué ganan unos pobres hombres que, seguro, la mayoría, no tenían ni media torta, con proclamar, a los cuatro vientos, frente a todos aquellos rostros que les miraban fijamente al cuello con la insana intención de sesgárselo, que ganan repito con decir que un amiguete había alcanzado la gloria de súbito? …..por no hablar, por si lo anterior no fuere suficiente, de los leoncitos del anfiteatro romano…y si he de sopesar una cosa y otra, me quedo con la convicción, basada en datos objetivos, de que algo tuvo que pasar para que esos hombres y mujeres lo abandonasen todo, se despojasen de todo, incluso ofreciendo su propia vida …..
    Si a ello unimos el dato historiográfico de los Evangelios……más datos no contradictorios coetáneos o ulteriores….no me queda más remedio que llegar a semejante conclusión: de que efectivamente algo pasó que, en gran medida, conincidiese con la versión dada….aunque fuere algo irracional…..
    Pero lo que, seguro más me confirma en mi convicción, es que a los guardas de la tumba, si alguien hubire robado el cadáver, no los hubiren ejecutado….que sería el castigo propicio….

  10. Con todos mis respetos para el señorito (y nunca mejor dicho) de Buda, pero éste, que yo sepa, aún no me ha aportado palabras de Vida Eterna….

  11. ¿Disculpe?, preste atención a los puntos suspensivos antes de seguir en las batuecas. Credo ut intelligam, intellego ut credam.

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