Una quiosquera parisina víctima de la Sharia en su propio país

Publicado: 16 febrero, 2011 en Islam, Política

Marie-Neige Sardin es propietaria de un quiosco en un barrio del norte de París de mayoría musulmana. Desde hace años no sólo es víctima de robos continuos, sino que también ha sido violada y agredida con ácido arrojado sobre su cuerpo. Todas estas manifestaciones vandálicas perpetrada por inmigrantes musulmanes persigue un único fin: que ella y todos los infieles al Islam se marchen del barrio. Sin embargo, la señora Sardin, hija de militar, persiste en su quiosco de toda la vida al que ha convertido en un auténtico fuerte y símbolo de resistencia: “Yo no me voy. El día de mañana mis nietos no podrán decir que no luché por los valores franceses y republicanos. Por tanto, estar aquí es marcar nuestro territorio”.

Hace pocos días Sarkozy y Cameron se unieron a Merkel para anunciar que el multiculturalismo ha fracasado, en especial referencia a la falta de integración y a la violencia con la que se asienta la inmigración procedente del mundo islámico – esperemos que no sea una mera escenografía –. La multiculturalidad era el sueño utópico de la izquierda, pero la alianza de las civilizaciones, cuya tesis aún son adoctrinadas en las escuelas públicas españolas, no existe y en su lugar determinada inmigración ha alentado el radicalismo y la propagación de la Sharia o Ley Islámica en muchas ciudades de Europa, sobre todo en Francia, Reino Unido, Suecia y Dinamarca.

Sólo en Francia existen 751 zonas conflictivas controladas por imanes – denominadas por el gobierno de la República como “Zonas urbanas sensibles” –, en las que los ciudadanos no musulmanes no son bienvenidos a entrar en ellas, inclusive las autoridades y las fuerzas del orden. Se trata por tanto de zonas al margen de la ley o mejor dicho de zonas donde sólo impera la Sharia. Esta situación de desprotección, de sentirse extraño en su propio país genera la aparición de grupos civiles contrarios al Islam que entienden que la política permisiva del gobierno conduce a Francia a una guerra contra el invasor.   

No obstante, no sólo Francia se encamina a una división de la sociedad entre musulmanes y no musulmanes, sino otros muchos países de Europa. Pero mientras los gobiernos, como el francés, se limiten a tomar medidas generales contra la islamización, como prohibir el velo, olvidando que en determinadas zonas denominadas ‘sensibles’ las mujeres se pasean en burka y que ciudadanos como la señora Sardin son víctimas de la violencia del ‘multiculturalismo’ lo único que se logrará es convertir los barrios en auténticos campos de batalla.  

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Entrevista a la hija de la señora Sardin (video).

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