La inmigración no es un enriquecimiento para la sociedad

Publicado: 15 febrero, 2011 en Política

España es la Alianza de las civilizaciones, el país que después de los EEUU más inmigrantes recibe desde hace un lustro. Se calcula que alrededor de 500.000 personas se acomodan cada año en nuestras ciudades y pueblos, es decir uno de cada tres inmigrantes de la UE. Nuestros políticos les denominan “nuevos españoles”, sin embargo la alta concentración de inmigrantes se convierte cada vez en un mayor problema, más cuando existe la sensación de que se regala la nacionalidad española, como con la última medida del gobierno que no expulsará a las mujeres ‘sin papeles’ que denuncien a sus maridos por maltrato.

En 2009 un estudio elaborado por profesores de las universidades de Comillas, Princeton y Clemson titulado La segunda generación en Madrid sacó a la luz un resultado revelador: más del 65% de los inmigrantes de segunda o tercera generación no se consideran españoles y solo uno de cada cuatro ve a España como un país para vivir. Sin embargo, hay un dato más importante: el 85% de los escolares reconoce que los alumnos inmigrantes se aíslan en guetos configurados por individuos de su misma nacionalidad y que generan frecuentes peleas. También se muestra que a mayor concentración de inmigrantes en las escuelas aumenta la falta de rendimiento académico (ver estudio). Carmen González Enríquez, profesora de Ciencias Políticas de la UNED y especialista en inmigración indica que “existe una clara separación por orígenes nacionales, tanto en el instituto como en la calle” y que por tanto la España del futuro será el de una sociedad fragmentada según nacionalidades.

¿Integración? Los inmigrantes son los primeros no interesados cuando más del 65% de los inmigrantes de segunda y tercera generación se consideran más de su país de origen que del país en el que han nacido. Esto se confirma con la aparición de guetos o de comunidades cerradas al contacto con la sociedad de acogida: el 70% de los inmigrantes mantienen relaciones endogámicas. La formación de estos guetos se acompaña de la marcha de los ciudadanos españoles de la zona, con lo que los guetos terminan por convertirse en espacios mayoritarios con la continua llegada de más inmigrantes (Mario Fernández Enguita, Fronteras en la escuela).

Los ‘nuevos españoles’ son votos. Sólo así se entiende que el ministro Gabilondo afirme que “el incremento de los alumnos extranjeros supone un enriquecimiento para el conjunto del alumnado” y que la presidenta de la Comunidad de Madrid señale que “en la Comunidad no hay inmigrantes porque avanzamos, sino que avanzamos porque hay inmigrantes”. Pero basta ya de mentiras: la inmigración no es un enriquecimiento para la sociedad cuando hay millones de españoles sin trabajo, con dificultades para pagar su hipoteca y el colegio de sus hijos; basta ya de hipocresía: los españoles tenemos que plantarnos y decir que con los impuestos que pagamos hay que ayudar a los españoles más desfavorecidos y no el regalar la nacionalidad al primer insensato o insensata que penetra por nuestras fronteras. La nacionalidad no puede cambiarse por un voto; no es lícito que a un ecuatoriano, peruano o rumano le sea más fácil lo que a un español, por estar en su país, le es más difícil. De qué nos sirve ser los ‘más guapos’, el país de la Alianza de las civilizaciones donde regalamos la nacionalidad a quien quiera si somos uno de los tres países de Europa intervenidos económicamente y donde el paro lejos de reducirse aumenta progresivamente día a día.  

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comentarios
  1. lakar dice:

    Si la inmigración no seriais nada, al igual que cada una de las naciones hoy dia constituidas. Obviamente no hay que alabarla como si siempre fuera una gracia divina (imaginate lo que fue para america la increible inmigración europea, o lo que fue para africa la misma). A lo que voy es que abrasar un nacionalismo obtuso desconociendo los problemas póliticos, sociales y económicos que implican estos fenomenos es populismo, hasta fanatismo nacionalista.

    Sin la inmigración para unos siete u ocho años mas españa se veria en una grave crisis dado el envejecimiento de la población que las políticas publicas que incentivan la natalidad no han podido revertir. abria que ser menos obtuso y buscar mejores soluciones que el odio a los inmigrantes

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