El hombre no puede zozobrar en el camino de la búsqueda de la verdad

Publicado: 21 enero, 2011 en Pensamiento

En los momentos de crisis moral la Iglesia no es sólo maestra, sino también y ante todo madre” (Benedicto XVI, 13 de mayo de 2008). También hoy, ante las odiseas de este mundo los hombres podemos perdernos y abandonar la contemplación y dedicación de lo que en verdad sí es importante para el sentido del hombre. Cierto, los acontecimientos conducen al relativismo, pero no por eso hemos de caer en la zozobra, al contrario, hemos de ir a contracorriente de las tempestades en dirección a ese resplandor que alumbra el camino que nunca debe abandonarse, aunque las curvas no dejen ver, en ocasiones, el horizonte. No nos equivoquemos, pues en la decisión ponemos en juego nuestra propia vida y meta (Leonardo Polo, Presente y futuro del hombre).

 

Hay corrientes ideológicas que intentan demoler la libertad de pensamiento de las personas, intentan desprestigiar la enseñanza de la verdad con el adoctrinamiento y la propaganda pero cuando se absolutiza lo relativo se produce un atentado contra la dignidad y el sentido último del hombre. La historia demuestra que siempre que se reemplaza la verdad y la trascendencia se hace en beneficio del adoctrinamiento que convierte al hombre en un objeto, ahora en nuestros tiempos ciudadanía es el nombre que recibe el hombre en conjunto, la masa. Y mientras el hombre se convierte en dicha abstracción la única realidad diferente es el Estado, a quien se rinde culto.

 

Rechazar la verdad trascendente no libera al ser humano, todo lo contrario, lo priva de su dignidad y de su finalidad intrínseca. Cuando Dios no es el garante del hombre y de la verdad se da paso a lo radicalmente contrario y el siglo XX nos lo demuestra con el marxismo y el nazismo. Pero, desde luego, no hay que acudir sólo a estos ejemplos de terror y aniquilamiento del ser humano, de su dignidad y de su libertad. El totalitarismo lo hayamos también en lo que parece hoy la panacea de la humanidad: la democracia. Muchos recurren a ella y no se cansan de decir que son demócratas, pero demócratas de qué. Hoy se da culto al Estado bajo la orientación de una mezcolanza de nefastas doctrinas: darwinismo en lo sociológico, nihilismo en lo moral, escepticismo en lo político…      

 

Richard Dawkins dice que “el mundo precisa despertar de la larga pesadilla de la creencia religiosa”. Pero mientras voces como esta llevan siglos anunciando la muerte de Dios en el mundo sí se han impuesto sistemas que se orientan a espaldas de Él y con nefastas consecuencias. Hoy, en España vivimos bajo un régimen totalitario, donde se aniquila la vida del nonato y donde la libertad del hombre queda supeditada a la voluntad del Estado y esto es así porque muerto Dios muerta la culpa en el hombre. Peor la vida nos demuestra que no se puede actuar al margen de Dios, como si no existiera, porque el mundo se convierte en la casa del crimen. Lo hemos visto estos días en Tucson (Estados Unidos) y en Murcia (España). La voz de Dostoievski sigue interpelando, avisándonos de las consecuencias de rechazar a Dios. Hoy en las escuelas ya no se enseña la trascendencia del ser humano, aunque tampoco a pensar. Se pasa de curso académico con la idea de que Dios no existe, que Cristo fue un personaje pintoresco olvidando su impronta que dio paso a una nueva era que prosigue hoy en el 2011.

 

Hoy el hombre es menos libre, aunque amplio sea el ámbito donde puede desenvolver el albedrío. Vivimos en la absolutización de lo relativo – basta con ver el trasfondo de la existencia de una ley antitabaco – donde el Estado marca los tiempos de lo que es moralmente bueno y moralmente malo. Hoy se enseña que no es la razón ni la libertad las que hacen libres a los hombres para alcanzar su fin, sino que es el Estado, autoritario aunque vaya seguido del término democrático, quien configura el modo en que se vive. Se vende que la religión es el tabaco del pueblo y se llena la vida de esa ya citada abstracta ciudadanía con series de televisión, revistas rosas y de otras vísceras que adormecen la razón del hombre atándolo a lo perenne, borrando de su horizonte todo rastro de trascendencia.   

 

Lo peor de todo es que el hombre parece dispuesto a zozobrar como decía al comienzo de la entrada. Todo parece un remanso de paz, salvo las cuatro voces críticas que interpelan a la razón del hombre para que despierte. La descristianización es la decadencia del ser humano, al contrario, quienes buscan la verdad y quienes la aman encuentran a Dios. Pero hay quienes encuentran la verdad pero no la aman, sino que la desprecian. Ciertamente, si yo hubiera nacido en La Meca profesaría la religión islámica; si hubiera nacido en Calcuta sería hindú, y si hubiera nacido en Moscú, por entonces existía la Unión Soviética, o bien sería ateo o bien sería cristiano ortodoxo. ¿Dónde está la verdad? Cristo es el único quien reivindica para sí el título de Dios: “Yo y el Padre somos Uno” (Jn 1, 22-30). Al hombre le resta aceptar o negar sin olvidar como bien dicen Dostoivski y Wittgenstein, que la cuestión del hombre es una cuestión ética respecto a lo sobrenatural en la que se juega, de manera más absoluta que nunca, el tipo. Sin duda, la cuestión última del hombre es religiosa y no hay que andarse con ambigüedades: ser cristiano es el modo de ser acorde a la verdad revelada y a la experimentada, pues Dios entra en la vida del hombre. La Iglesia testimonia esta Verdad en el mundo, por eso sólo en ella el hombre puede hallar morada más en estos momentos de crisis en lo económico y en lo humano.        

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comentarios
  1. […] es otra cosa que la vida interior, y la dirección. El hombre debe ir a la búsqueda de la verdad para conocer a sí mismo y para alcanzar su intrínseca perfección ontológica, pues la verdad es su cuestión y sentido. El hombre debe acoger la verdad con todo su ser y con […]

  2. […] Ser cristiano es un acto libre pero convencido de que se está absolutamente en la verdad porque Cristo es la Verdad, el garante del ser humano. La existencia del hombre no es sólo esa vida histórica, muchas veces entendida como inconcreta e […]

  3. Carlos A. Fernández dice:

    Hay un pensamiento de Dostoievski, que señala que el hombre es tal en tanto la verdad que puede soportar en su vida diaria….o algo así…¿alguien recuerda la expresión correcta del autor? o manifestarme en cual de sus obras encuentro estas afirmaciones
    Desde ya gracias

  4. Saludos Carlos. Esa idea se encuentra en ‘Los hermanos Karamazov’; también puedes encontrarlo en otras obras como ‘El idiota’. Gracias por comentar.

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