Dios existe y el ateo lo sabe (II)

Publicado: 16 noviembre, 2010 en Pensamiento

Dios existe y está presente en el pensamiento de los hombres. Así empezaba la primera parte de esta entrada y estoy seguro de que tal afirmación será rebatida. Sin embargo, la mayoría de las críticas no tendrán un origen racional, ya que las máximas injurias hacia el cristianismo son de carácter psicológico. Ciertamente, la negación de Dios no se debe a una cuestión racional sino psicológica, no es la inteligencia sino la voluntad la que edifica el ateismo. Todos los hombres gozan de la libertad de aceptar o de negar a Dios. Al respecto podemos decir que a una temprana edad, en la infancia o en la adolescencia, el ambiente en el que se desenvuelva la persona y la educación recibida son componentes que pueden ayudar a la fe o, por el contrario, a generar parapetos y alejarse de ella.    

 

Las personas que se denominan ateas conciben a la religión como la necesidad construida por una inteligencia infantil e irracional y que la no consideración e independencia de Dios es, en consecuencia, fruto de una madura y responsable racionalidad fundamentada en una correcta comprensión del cosmos. Tengamos este supuesto bien presente. En mi caso concreto estudié de niño en un colegio católico, sin embargo eso no evitó que floreciera en mí un rechazo firme de Dios por el hecho de que me aburría soberanamente ir a misa. Con una edad más avanzada en la que las personas empiezan a reflexionar sobre las principales cuestiones que nos acechan, quiénes somos, qué es el mundo y qué sentido tiene la existencia descubrí de inmediato que mi negación de Dios se sustentaba en una mera rabieta propia de la adolescencia, edad en la que nadie soporta que le puedan dirigir o aconsejar su vida.     

 

Al analizar todas las etapas de mi existencia en las que me he alejado de Dios descubro que se ha dado el mismo leitmotiv que originó el “no hay Dios” de mi infancia, y no es otro que esa rabieta filial hacia el padre, esa figura que por nuestro bien nos guía y juzga. Desde luego, no quiero decir que el ateo sea un eterno adolescente, ni por asomo, la inteligencia no divide a las personas en creyentes y ateos. Lo que si quiero apuntar que la negación de Dios no responde a una cuestión racional e intelectual, sino psicológica, de la propia voluntad. Es en este sentido que descubrimos que el ateísmo es, principalmente, una crítica o rebeldía a la moral cristiana, al enfado del hijo por la presencia vigilante del padre.

 

Si analizamos la historia de la filosofía, por ejemplo, encontramos un conjunto de filósofos – Feuerbach, Nietzsche, Schopenhauer, Adler – que han pensando y reflexionada bastante sobre Dios y en cuestiones de corte religiosa, como la moral y la dignidad del ser humano. Muchos de ellos gozaban de una profunda espiritualidad, entendiendo a ésta como una apertura infinita hacia la realidad más allá de la mera fenomenología; sin embargo, escribían acerca de Dios y contra Dios de una manera radical, como si pretendieran destruirlo de un hachazo. No obstante, ahí el Zaratustra, la negación de Dios, nos menciona, no es tanto una decisión racional sino más bien de la voluntad. Por su parte, en Philosopher at Large Adler también afirma que no es creyente porque el modelo de vida cristiano exige una tremenda responsabilidad y un cambio radical en su vida – aunque posteriormente se convertirá –. Y aquí topamos con la esencia del ateismo, y lo que ya hemos indicado anteriormente, el ateo quiere ser un hombre “libre de”, aunque con ello cape su deseo de verdad y felicidad plena.

 

Por supuesto, implica una mayor virtuosidad en la persona el obrar según el deber mismo del ser humano que obrar “libre de”. Quien desea una vida sencilla, sin complicaciones, de vuelo raso, no encontrará mejor modus vivendi que el ateísmo. Puede buscar la verdad, desde luego, e incluso obrar bien y mejor que cualquier creyente, pero siempre tendrá la posibilidad de arbitrar su actuación y detenerse cuando mejor lo considere al margen de su fin, la autorrealización, porque la vida, según su cosmovisión no es más que una proyección de sus deseos y de su voluntad. 

 

La negación de Dios se debe a cuestiones psicológicas. Aunque se esconda en una falsa racionalidad se comprueba que la mayor parte de las críticas al cristianismo son ataques ad hominem. La mayoría de los ateos aún sin saberlo sostienen convicciones freudianas en su rechazo de Dios. Ustedes mismos pueden apreciar que el ateo es un vocero inconsciente de El porvenir de una ilusión. Así, la mayor parte de los ateos sostienen que la religión, cualquiera, es una necesidad creada para defenderse y refugiarse del desamparo que el hombre padece al estar abandonado en el mundo. Esta posición respecto de la religión es, cuanto menos, anémica para sostener la no existencia de Dios. No obstante, podríamos decir lo mismo de los logros humanos; la ciencia misma, por ejemplo, entronizada y desligada de su realidad y convertida en una teoría filosófica o cosmovisión como hacen monstruos intelectuales como Hawking, no es más que una necesidad del hombre para encontrarse protegido del mundo y sus peligros.  

El ateismo tiene una fuerte componente psicológica, es más, podemos entenderlo mediante el complejo de Edipo. El ateo, como el varón, desarrolla un profundo odio y miedo hacia la figura paternal, en su caso Dios, a la vez que edifica la voluntad de eliminarlo. Evidentemente el hijo no mata al padre como tampoco Feuerbach ni Nietzsche matan a Dios. Pero tanto el hijo como el ateo tienen el ‘deseo de matar’ al padre y a Dios respectivamente para reemplazarlo. La mejor manera, sin matarlo físicamente, es obviar la existencia del padre, en el caso del hijo, y de Dios en el caso del ateo: de ahí la hegeliana afirmación de que Dios ha muerto (Fenomenología del espíritu) que posteriormente encontramos enfatizada en Nietzsche: “¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! (La gaya ciencia). Es evidente que de una manera u otra el ateísmo actual sustituye al hombre por Dios. Si analizamos algunos comentarios vertidos en entradas anteriores en Opus Prima, observamos que para el ateo la medida del bien y la razón es el ser humano. Lo mismo ocurre con el deísta, que por su complejo de Edipo reemplaza a Dios (padre) por una divinidad cósmica, despersonalizada y altamente conceptualizada.

 

Si apreciamos la biografía de los principales ateos de la historia encontramos que tuvieron una particular relación con sus respectivos padres. Freud afirma que su padre era un pervertido sexual y como judío un ferviente lector del Talmud; Paul Henry Tiry d’Holbach, uno de los primeros que sostuvo su ateísmo en público, se quedó huérfano a muy temprana edad; cuando Feuerbach era un adolescente su padre les abandonó a él y a su familia para irse con otra mujer con la que tendría un hijo, aunque regresaría poco tiempo después tras el fallecimiento de su “nueva mujer”; el padre de Schopenhauer se suicidó; Nietzsche y Russell se quedaron huérfanos de padre cuando apenas tenían cuatro años y Sartre nació cuando su padre ya había muerto. 

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comentarios
  1. marcial dice:

    Que el ateismo es obra de la voluntad y no de la razón se sigue de su esterilidad, ya que una obra estéril sólo puede mantenerse en la voluntad. El ateismo es un a modo de parásito de la religión: si fuese capaz de matar a su huésped, moriría él. Si fuese capaz de sobrevivirle ¿qué construiría?

  2. Saludos Marcial. Gracias por comentar.

  3. Meinster dice:

    Veo que es dificil para ud. concebir una mente para la cual no exista Dios.
    Yo no creo en Dios y no le ataco como ud. parece decir que hacen los ateos, para que atacarlo si no existe.

    Pero en el fondo le comprendo, a mi me es muy dificil concebir que la gente crea en Dios.
    El mismo sentido que le da ud. al post al titular Dios existe y el ateo lo sabe, podría darse el sentido contrario a saber:
    Dios no existe y los creyentes lo saben.
    Lo cuál para ud. sería igual de aberrante que para un ateo el suyo.

    También se podrían aportar pruebas, por ejemplo que ante la muerte de un ser querido tanto ateos como creyentes se desagan en lágrimas, ¿acaso para el creyente su ser querido no estará en un mundo mejor, al que más tarde o más temprano iremos a reunirnos con él? Entonces la muerte debería ser tomada como motivo de fiesta y no de tristeza para el creyente. El ateo si que llora la muerte, pues sabe que jamás volverá a ver a su amigo, pues después de la muerte, como antes del nacimiento (o del cigoto si nos ponemos extrictos) no hay nada.

    Posteriormente el creyente se deshace en rezos, algo que no soy capaz de comprender, ruegos a Dios para que permita a su amigo la entrada al cielo.
    Esto desde luego es un sin sentido, acaso no se supone que Dios es todo sabiduria y justicia, entonces para que se le reza pidiendole cosas, acaso Dios va a decir: este no debería entrar al cielo, pero como se pide mucho por él le dejaré.

    Por todo ello a veces dudo que los creyentes realmente crean, si lo hicieran no deberían rezar, pues Dios ya sabe lo que necesitan y lo que creen en él (pues omnisciente) por lo que ayudará si lo ve necesario (pues es todo justicia) así que rezarle solo sirve si es un ególatra vendido al que se puede comprar con rezos. Como no creo que el Dios en el que cree la gente sea ese, no entiendo el comportamiento de las personas, al menos que no estén seguros que exista.

    Otro punto sería el que es muy fácil ofender a un creyente (espero que todo este comentario no le ofenda) parece que si se ponen en dudas sus creencias se ofendiera.
    Acaso alguien se ofendería si uno dijese que la capital de Francia no es París, pues no, porque uno está seguro de ello, se pensaría pobre ignorante y nada más. Pero cuanto menos firme es lo que se sabe más a la defensiva se pone uno. Y no hay nadie que se ponga más a la defensiva que los creyentes, los cuales piden incluso prohibir la blasfemia.

    Todos estos son motivos por los cuales muchas veces pienso que los creyentes no creen realmente en Dios.
    Obviamente ud. los encontrará ridículos, pero espero que al menos sirva para que se de cuenta que los ateos encontramos ridículo en el mismo grado sus propuestas. Nosotros no creemos en Dios, nos parece irreal, un ser fantástico que en el pasado servía para explicar cosas que el ser humano era incapaz de comprender, con el tiempo se han ido descubriendo explicaciones a esos hechos, aún quedan muchos que no se comprenden, pero eso no implica una explicación sobrenatural.

  4. Saludos Meinster, coincido en tu comentario casi en un 90%, salvo en la visión materialista de la realidad. Gracias por comentar.

  5. Meinster dice:

    Me alegro de encontrar a alguien consecuente con sus ideas.
    Lo normal es que los creyentes se dediquen a aceptarla sin pensar ni reflexionar o coger lo que quieren de esta.
    Cuantos hay que dicen, yo creo pero a mi manera o yo creo en Dios pero no en la iglesia.
    Lo mismo ocurre con los ateos, muchos dicen no creo en Dios, pero creo que hay algo o que no creen en Dios pero luego creen en todo tipo de magufadas…

    También entre los creyentes que siguen la doctrina de la iglesia, gran parte coge aquello de la Biblia que les gusta y dicen que es literal y aquello que no les gusta tanto, dicen que hay que interpretarlo… que digo yo si es la palabra de Dios, será literal todo porque en el caso de que no sea así todo sería interpretable. También, supongo, que se interpreta para evitar las muchas contradicciones de la Biblia. Pero digo yo que apesar de eso se la debería creer a pies juntillas porque si no solo se debería creer que son historias morales pero no reales.

    Saludos.

  6. Saludos Meinster. Gracias por comentar.

  7. Karla Garbuno dice:

    Hola Joan, antes que todo felicidades por tu blog, está buenísimo. Después quiero preguntarte si en el párrafo No. 7 donde dices ” Es evidente que de una manera u otra el ateísmo actual sustituye al hombre por Dios” ¿no será al revés? que sustituye a Dios por el hombre; ¿es eso lo que quisiste decir y te equivocaste? porque de no ser así, pues si me explicas ese pedacito por favor porque no lo entiendo…gracias.

  8. Saludos Karla. Muchas gracias por el comentario. Sí, es como dices, me he equivocado, luego lo cambio. Gracias por mencionarlo. Un saludo y gracias de nuevo por comentar.

  9. Manolo dice:

    Meinster, tiene un argumento pausado y tranquilo pero errado, analicemos su frase:

    “También se podrían aportar pruebas, por ejemplo que ante la muerte de un ser querido tanto ateos como creyentes se desagan en lágrimas, ¿acaso para el creyente su ser querido no estará en un mundo mejor, al que más tarde o más temprano iremos a reunirnos con él? Entonces la muerte debería ser tomada como motivo de fiesta y no de tristeza para el creyente.

    Es solo saber que si una persona que amas se va de viaje por unos años, pues lloramos por que le extrañaremos. es decir, en los aeropuertos las personas lloran despidiendo seres queridos, no por que crean que van para un lugar peor, o que no les volverán a ver. Ateos y creyentes lloramos a un ser querido que fallece por que lo extrañaremos, pero un creyente sabe que nos volveremos a ver. Un ateo se atormenta con otra creencia, la nefasta idea de que ahí acabo el cuento.

  10. ana dice:

    Dios es real muchos no creen y se respeta puesto que se nos dio el libre albeldrio de escoger por donde quisiéramos ir 2 caminos depende de nosotros mismos si creer oh no creer.

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