Democracia y religión

Publicado: 15 noviembre, 2010 en Laicismo, Política, Religión

‘La Sexta’ es proclive a burlarse del cristianismo y con cierta periodicidad emite reportajes en los que hace gala de ello. Ayer mismo, el programa ‘Salvados’, de Jordi Evole, mostró una versión crítica de la Iglesia desde la perspectiva de un sacerdote homosexual y de una monja muy particular. En la misma cadena, coincidiendo con la visita del Papa a España, Buenafuente emitió un vídeo titulado “Conozcamos a la Iglesia Católica” en el que mediante un humor zafio se quiso ridiculizar a Cristo, al Papa y al Sacramento de la Eucaristía.   

 

Los cristianos en España estamos acostumbrados a ser objeto de burla de determinados medios de comunicación. Si el programa ‘Salvados’ de este pasado domingo en lugar de acometer contra la Iglesia lo hubiera hecho contra la minoría homosexual estoy bien seguro de que el señor Evole estaría preparando ahora mismo un comunicado pidiendo disculpas. Lo mismo podemos decir del señor Buenafuente, al que siempre he tenido por un excelente profesional. Sin embargo, como el blanco es la Iglesia si se producen críticas siempre podrán defenderse alegando que “los ultra católicos no tienen humor”. No obstante, más que la burla lo que me deja perplejo es la incapacidad de estas personas para innovar. Las burlas ya son cansinas de lo reiterativas que llegan a ser. No entiendo como humoristas tan sagaces no son capaces de ‘romperse’ la cabeza ideando nuevas ofensas hacia la Iglesia.

 

Sorprende que en España determinados colectivos se sientan marginados y discriminados, cuando en realidad los únicos que deben sentirse así son los cristianos. La política y los medios de comunicación aceptan todas las realidades existentes y las tratan con respeto. Pero no pasa lo mismo con la Iglesia y con los creyentes a quienes consideran incompatibles dentro del orden imperante en la sociedad y a los que procuran confinar en las catacumbas. Los cristianos deben ser conscientes de que no pueden permanecer impasibles ante esta realidad, porque corren el serio peligro de complacer su propia automarginación. Los cristianos no podemos sucumbir ante esta idea de que la fe no es compatible con la laicidad y la democracia y que, por tanto, hemos de esconder nuestra creencia en el joyero para que nadie sepa que la poseemos. No podemos renunciar a nuestra fe en beneficio del orden social y político porque no será ningún beneficio para la sociedad el hecho de que no podamos desarrollarnos y autorrealizarnos como personas, ya que no hay sociedad sin personas ni sociead sin un orden y un fin que la constituya.  

Es necesario redescubrir que la sociabilidad es fruto de una medida fundamental que la dota de sentido: en un orden horizontal la familia y en un orden vertical Dios. A la vez, la unidad de la sociedad viene de una afirmación, Dios, o de un sucedáneo, cualquier ideología. En el primer caso el vínculo de unión es fuerte e intenso, mientras que en el otro es débil a causa de las circunstancias socioculturales y su falta de fundamentación absoluta. Es necesario también entender que no existe sociedad sin personas y que cada persona, unidad individual, sólo se afirma como tal humanizándose, desarrollando las funciones propias que le corresponden a su ser.

 

¿Existe una sociedad sin religión? Ningún orden sociopolítico que no caiga en la dogmatización, es decir, en el absolutismo, puede ser viable sin un orden que lo fundamente. La idea de democracia, así como el concepto de libertad hunden sus raíces en el catolicismo. Ninguna otra religión o ideología – nacionalismo, socialismo, comunismo, etc. – entiende y potencia la dignidad y el fin último del ser humano. La democracia y la laicidad sin el catolicismo se reducen a una construcción accidental en la que resta afectada la vida humana misma y su trascendente autorrealización, al quedar supeditada al dogmatismo político, en este caso el hombre se convierte en un esclavo del Estado. El deber del cristiano, por tanto, no es otro que hacer redescubrir que Dios es el fundamento en el que se asienta la sociedad y que sin Él somos inviables como personas y como sociedad al quedar marginalizados en beneficio de intereses políticos.   

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comentarios
  1. Sonrisas dice:

    Como siempre, tan abierto a la crítica mordaz a todo lo que no sea tu santísima iglesia.
    Que todo te lo tomas a la tremenda.

  2. Me lo tomo con sonrisas, apreciado comentarista.

  3. fidel dice:

    Y todo ello nos lleva a esto:

    REDACCIÓN HO/EUROPA PRESS.- El país europeo con mayor destrucción de empleo y donde más familias se han quedado sin recursos económicos; el país de Europa que ostenta el triste récord de los peores resultados educativos; aquel en el que más crece el aborto entre menores de edad; el Estado que menos ayudas ofrece a la familia y la maternidad, es también el más toxicómano.

    Eso si, somos libres, cultivados y con una moral que para sí la hubiese querido Abraham ( manda c….).

  4. Álvaro dice:

    Gracias por publicar en OPUS PRIMA esta ofensa a la Iglesia. La verdad es que es de juzgado. Si el Grupo Intereconomía tuvo que pagar 100.000 eurazos al estado por presuntas burlas al colectivo gay,…a Buenafuente nadie le exigirá nada?

  5. Saludos Álvaro. Así están las cosas y habrá que remediarlo.

  6. […] ha quedado recogida en foros o blogs en Internet, como en la de Joan Figuerola, quien dice en su post del 15 de noviembre que si Salvados, “en lugar de acometer contra la Iglesia lo hubiera hecho […]

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