Ecce homo. Dostoievski y la apelación de Cristo

Publicado: 7 noviembre, 2010 en Pensamiento

Memorias del subsuelo con poca frecuencia destaca en el nombramiento de las principales obras de Dostoievski, sin embargo, para quien ha tenido el privilegio de leer y releer ambos relatos unitarios, experimenta, cual ráfaga de viento, una de las magistrales descripciones de la sociedad carente de moral, donde la crueldad sin límites y la libertad sin freno son una inequívoca constante. A diferencia de Holden, el protagonista de El guardián entre el centeno, el personaje de Memorias es un tipo con el que difícilmente nos identificaremos. De él no sabemos su nombre, sólo que su jefe es el mismo que el de Goliadkin, el protagonista de El doble, Antón Antónovich Setóchkin. Este personaje se describe como un ser despreciable y sañudo.

 

No cabe duda que Dostoievski es uno de los mayores psicólogos del hombre en el mundo de la literatura. Sus textos son un auténtico tratado antropológico y Memorias del subsuelo es una buena prueba de ello. Pocos han logrado retratar al hombre que se desvincula de la moral cristiana, ese que vive al margen de los valores y virtudes y cuya libertad nunca sabe decir no. Sin embargo, a diferencia de Nietzsche, Dostoievski denuncia o anuncia la pérdida del humanismo y la condena al fracaso de la voluntad que todo lo quiere transformar. Es probable que quien desconozca el cristianismo descubra en Dostoievski, como en el caso de Rakólnikov (Crimen y castigo), en la lucha interna de la conciencia, el sentido moral del hombre; el conócete a ti mismo, ese que apuntalaba los cimientos de la Grecia clásica y que sirvió a Juan Pablo II para redimir la unidad inquebrantable de la fe y la razón en su Fides et Ratio.

 

Nunca me cansaré de reflexionar con Dostoievski, aunque como en el caso de Wittgenstein, sea mucho más lo que calla que lo que dice. Uno puede leer a muchos autores del hombre, Nietzsche, Schopenhauer, Heidegger… pero difícilmente en otro pensador descubramos la condición misma del ser humano y su finalidad. Su posición religiosa, no siempre visible, quizá muchas veces escondida como en Tolkien, demuestra el absurdo de no sacrificarse o de sacrificarse inútilmente por lo que no se debe. Esto es el ‘subsuelo’, el sufrimiento y la autocondena del que carece de conciencia de alcanzar algo mejor y que se conforma en persistir en el abismo: el subsuelo es el aniquilamiento de la fe, la consideración de que no hay nada sagrado que dé seguridad existencial.

 

La condición del hombre del subsuelo, como la del hombre de Zaratustra, es trágica y se mueve en el límite al mismo tiempo. En cierto modo Memorias del subsuelo se adelanta a Crimen y castigo. El hombre de Memorias no hace otra cosa que encarnar las contradicciones ideológicas e intelectuales de su tiempo, de nuestro tiempo, y presentarlas al público inconsciente aún de ello, mediante un tono burlesco y sarcástico. Dostoievski, con humor y seriedad, nos advierte de la polaridad existencial, del peligro de afirmar con rotundidad la voluntad de poder antes que asegurar el orden social, moral y existencial del ser humano.

 

Dostoievski no pasa desapercibido, sacude la conciencia cual púgil seguro de sus movimientos y de su razón, también de su fe. No es de extrañar que, a su manera, Nietzsche se empape en el prólogo de la segunda edición de Aurora del mensaje que Dostoievski hace del subsuelo. Cuatro años en Siberia son tiempo suficiente para descubrir a través de la Escritura y del cotidiano contacto con crueles patibularios la psique humana y el sentido de la existencia. Memorias del subsuelo juega el mismo papel que el Silmarillion en Tolkien, en él se hallan los principales planteamientos que serán desgranados en las subsiguientes obras: el tormento psicológico, el crimen, el amor, la complejidad de la existencia, la redención y la salvación.  

 

En Dostoievski descubrimos nuestra condición, y es así porque cada uno de sus personajes principales es una conversación interior de nosotros mismos en busca de la verdad, del sentido y de la problemática del camino a emprender. La dureza, ese salvajismo que encontramos bien retratado en Sam Peckinpah, es la vida misma y su epigrama, razón por la cual la soportemos dulcemente o la abandonemos mediante el escepticismo o el nihilismo hemos de vivirla con toda su realidad. El hombre del subsuelo es la antesala de Raskólnikov, su violencia y su transmutación de los valores, idílico aún, cobrará realidad en Crimen y castigo y su hachazo será el desmoronamiento de la voluntad transformadora y el descubrimiento de que Cristo apela a la conciencia del ser humano sin deshumanizarlo, no como las ideologías vigentes tanto ahora como en el momento histórico del hombre del subsuelo. Memorias del subsuelo es el inicio del cuestionamiento del nihilismo, de la vida al margen de Dios: “nos agobia ser hombres, hombres auténticos, de carne y hueso; nos avergonzamos de eso, lo consideramos una deshonra y tratamos de convertirnos en unos inauditos hombres universales. Hemos nacido muertos, hace ya tiempo que no nacemos de hombres vivos, y eso nos gusta cada vez más. Le estamos tomando gusto. Pronto inventaremos el modo de nacer de una idea”.  

A Jordi y Álvaro, quienes comparten un mismo interés por Dostoievski.

Anuncios
comentarios
  1. Álvaro dice:

    Gracias querido amigo por dedicarnos tremebundo artículo.

    Verdaderamente aciertas al citar “Memorias de subsuelo” como una excelente radiografía de la psique humana alejada de Dios. Fedor Dostoyesvski se adentra en las profundidades del alma humana gobernada por un nihilismo aturdidor.

    Según se avanza en la lectura de Memorias –si uno cree en la trascendencia- se acaba llegando a la conclusión de que el ser humano necesita a Dios para tener un orden moral, al cual acudir cuando necesitamos encontrar el norte vital perdido.

    El ficticio personaje principal de Memorias del Subsuelo, refleja en su diario un hastío extremado por vivir. Creo que esa autodestrucción del hombre no se aleja para nada a la que puedan estar viviendo millones de personas –ahora- en buena parte del planeta. Aunque también se puede ver reflejada en los nefastos índices de natalidad, resultado de políticas e intereses orientados a fomentar la adoración del hombre y su posterior envoltura en la absoluta comodidad existencial.

    La lectura de Memorias del Subsuelo es necesaria para conocer parte de la antropología humana y la desgracia aberrante de no ver horizonte si se olvidan -o no se conocen- las reglas del juego.

    El diario comienza así: “Soy un enfermo. Soy un malvado. Soy un hombre desagradable. Creo que padezco del hígado. Pero no sé absolutamente nada de mi enfermedad. Ni siquiera puedo decir con certeza dónde me duele…Si no me cuido, es, evidentemente, por pura maldad…Estoy enfermo del hígado. ¡Me alegro! Y si me pongo peor, me alegraré más todavía.”

    Su lectura apasiona e invita al lector a reflexionar sobre si mismo, produciendo en ocasiones, alguna que otra carcajada. Lo mismo sucede con la lectura de El Extranjero de Albert Camus, -adjetivando todo voluptuosamente-.

    Los dos escritores expresan la desesperación humana llevando a sus personajes a vivencias y sentimientos extremos. La gran diferencia existente entre ambos viene marcada por la invitación subliminal de Dostoyesvski a la reconciliación con la creación, la razón y el encuentro redentor con el Creador.

    Su lectura pausada produce horror si encontramos semejanzas con los tiempos que corren. Lo peor es que Memorias del Subsuelo es ficción y “los tiempos que corren” es el mundo real.

  2. Saludos Álvaro, acertada reflexión. Bien dices, “Memorias del subsuelo” es ficción – aunque narra el aspecto de la sociedad rusa de la época de Dostoievski – pero su mensaje es de exagerado realismo, propio de Zola o Balzac. Sin duda una acertada lectura para conocer la auténtica antropología. Gracias, Álvaro.

  3. Álvaro dice:

    Gracias por aclararlo Joan. No he sido claro al escribir quizá.

    Evidentemente “Memorias del Subsuelo” es ficción, un gran acercamiento y acierto al narrar la época en la que el autor maduró.

  4. Saludos Álvaro. Gracias a ti. Un fuerte abrazo, saludos a tus padres y hermanos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s