Somos un ‘yo’ gracias a la resurrección

Publicado: 21 octubre, 2010 en Pensamiento

Si somos un alguien con identidad ineludiblemente es gracias a la resurrección. Cristo confiere sentido a nuestro ser y unidad a nuestra existencia histórica, lo que nos permite precisar las grandes preguntas de la vida y buscar el bien mayor para alcanzar la felicidad; y todo esto es gracias a que sabemos que existe la Verdad y que ésta es Dios, hacia quien todos los seres se ordenan porque en Él nos conocemos y sabemos quiénes somos.

 

Pero hoy no todo el mundo confiesa la existencia de una verdad última. De ahí que el ser humano deje de ser una substancia individual de naturaleza racional para convertirse en un ser vivo cuya humana identidad no permanece constante a lo largo de los estados de la vida: a un embrión y a un feto se les puede eliminar del mismo modo que a un anciano con alzheimer porque no forman parte de un mismo ‘yo’.  

 

Si no existe la Verdad la vida carece de sentido y fin y se convierte en una infinidad de caminos de un laberinto que no conduce a ninguna parte. La existencia, en consecuencia, es un fracaso ya que las grandes preguntas resultan del todo infecundas. Si dejamos de considerar que Cristo Resucitado muestra al hombre quién es el hombre y que su fin es Dios en Quien cobramos la plenitud del ser, nos acecha la ausencia de una identidad firme que nos conduce al escepticismo y a la ansiedad absoluta. Dejamos de comprender que somos un alguien con sentido para pasar a ser lo que nos dicen que somos aquellas personas a las que otorgamos autoridad intelectual.  

 

Hoy, cuando alguien afirma que existe la verdad se le responde que eso es una mera opinión. Las argumentaciones son víctimas de la retórica y ésta esclava de la ideología. No cabe preguntarse por la realidad última, Dios, porque se ha producido una inversión de la realidad objetiva a la subjetiva mediante el lenguaje, que dice qué existe y qué somos. Pero al mismo tiempo, aunque todo se construya a partir del lenguaje, como no existe la Verdad éste no puede representar de manera fidedigna la realidad como un todo objetivo. En consecuencia no es que no exista la verdad, sino que la verdad la construimos según el libre albedrío. Al mismo tiempo, y en medio de un misterioso galimatías, el lenguaje al estar vinculado a la retórica y ésta a la ideología, se considera que quien expresa axiomas referentes a una realidad absoluta y última es un manipulador que anhela controlar a los demás.  

 

Así, no existe la verdad, la realidad última ni una naturaleza humana fija y determinada. De aquí que la verdad se sustituya por la opinión; la realidad por la representación y la naturaleza humana por la posibilidad de ser cualquier identidad, que es lo mismo que no ser nada: no ser ningún ‘yo’. El hombre que niega la verdad, a Dios, no es más que el producto de la sociedad. Ya no se pregunta quién es, sino que acepta lo que se le dice qué es, y esto es así porque no existe un sentido ni una finalidad objetiva, sino una representación subjetiva que por querer ser todo es la indeterminación radical.   

 

La vida no es una representación, es una realidad vivenciada día a día. El hombre necesita mirar de adentro hacia fuera, de abajo hacia arriba; dos calles que se cruzan vistas desde la altura son una cruz. Esas calles, que nos limitan, cuando se tornan en cruz rompen toda lógica humana – cuando el hombre sale de sí mismo se encuetra con Dios -; lo que carece de sentido se torna Verdad. La resurrección nos ofrece la esperanza de saber quiénes somos, de saber que somos un ‘yo’ cuya identidad se ordena a Dios, porque en Él me conozco y sé quién soy.

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comentarios
  1. Kewois dice:

    Siempre generalizando. O escribiendo mal.
    Si te refieres a los Cristianos puede ser. De otro modo millones de personas no tenemos identidad.
    Siempre noto que hablas de las grandes respuestas que DA la religión sin mencionar ninguna específicamente
    Después viene la soberbia sin límites de creerse poseedor de la única verdad y desmereciendo todo lo demás.

    >cuando se tornan en cruz rompen toda lógica humana
    Es lo que siempre dije, sos irracional.

    Saludos
    Kewois

  2. Iván dice:

    La verdad es que dios no existe y la vida es inmensamente maravillosa, por que podemos vivir eticamente sin miedo a un castigo eterno, que obviamente no existe. Los relativistas están en la misma posición que los cristianos, no por defender los mismos axiomas, si no por que ambas posturas son erradas.

  3. Saludos Iván, muchas gracias por comentar.

  4. Josefina dice:

    Muy buen artículo. Voy a imprimirlo y mostrarlo a mis amistades. Un abrazo, Joan.

  5. Saludos Josefina, muchas gracias por comentar.

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