El Parlamento europeo aprueba una directiva por la cual es preferible investigar con embriones humanos para no causar dolor a los embriones de animales

Publicado: 8 octubre, 2010 en Ciencia, Derechos humanos, Política

El pasado 8 de septiembre el Parlamento Europeo aprobó una directiva para la protección de los animales utilizados para experimentación y otros fines científicos. Esta tarde me he dedicado a leer los textos aprobados. Conclusión: hay hombres en política que padecen enajenación mental. Encontramos en muchos países legislaciones donde se utilizan embriones humanos para fines científicos; en la Unión Europea no se podrá experimentar con embriones no humanos por si se “provoca dolor, sufrimiento, angustia y daño duradero” al animal. Pero lo peor de todo es lo siguiente: “no se considerarán alternativos los métodos de ensayo que entrañan el uso de células embrionarias y fetales humanas; es decir, los Estados miembros podrán tomar sus propias decisiones éticas con respecto a la utilización de estos métodos de ensayo”: cada estado decidirá si se investiga con embriones humanos para no causar dolor, sufrimiento y angustia a los embriones de animales.   

 

“El bienestar de los animales es un valor de la Unión”. Evidentemente esta explicación es política y no científica o filosófica. No es producto de la razón sino de la enfermiza ideología relativista de una sociedad que recientemente acaba de ofrecer el premio Nobel de Medicina al padre de la Fecundación in Vitro. La situación es preocupante, aunque parezca más propia de la ficción: podemos terminar con la vida de embriones humanos, pero hemos de evitar el uso de embriones no humanos por si padecen algún dolor o angustia, porque quizá sería complicado encontrar suficientes psicólogos para las amables amebas y las simpáticas cobayas.

 

Mientras escribo estás líneas me invade una fuerte tribulación. Produce reconcomio el hecho de que preocupe más la vida de los animales que la del ser humano mismo. Si el positivismo y el darwinismo situaron al hombre en la misma escala que al resto de animales, el Parlamento Europeo confiere ahora al embrión animal un valor intrínseco y ontológico superior al del embrión humano. La situación es tan kafkiana que incluso los cefalópodos tienen, según “pruebas científicas” una mayor “capacidad de experimentar dolor, sufrimiento, angustia y daño duradero”. En el reciente mundial de fútbol de Sudáfrica fue un pulpo el que ocupó las principales páginas de los rotativos deportivos; ahora el Parlamento Europeo nos informa que es éticamente preferible investigar con embriones humanos para no causar ansiedad a este ente acuático.   

 

Con este tipo de directivas pasamos del antropocentrismo racional al zoocentrismo ideológico. Si algunas corrientes de pensamiento arrancaron la dimensión trascendental del ser humano, ahora se le arranca su valor ontológico, al considerar que no se puede tratar a un embrión animal igual que a uno humano por si se hiere los sentimientos del primero. Quizá los veganos estén de enhorabuena, pero no la racionalidad, esa particularidad que antaño hizo remarcable al ser humano por encima del resto de seres vivos. Pero que los animales reciban un trato superior al hombre sólo puede deberse a que algunos políticos, y no pocos, son tan animales como esos seres adorables que adornan nuestras calles con sus heces.

 

La política ha muerto, al menos en el sentido más platónico, y el parlamento ya no es más que una jauría, pues la razón y la humanidad desaparecen de allí donde ya no se cuestiona sobre la moral ni la justicia. Si el siglo XX fue el siglo que se centro en la pregunta de qué es el hombre, ahora el siglo XXI ofrece la respuesta: un ser vivo (piensen en la ministra Aído) que está por debajo de los animales. Escribo para no llorar, pues debatimos si un embrión humano es persona o no a la vez que nos preocupamos para que el feto de un pollo no padezca daño físico ni psicológico. Desde luego Aristóteles tenía razón si el hombre no puede comportarse como un Dios se comportará como una bestia.

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comentarios
  1. Lorca dice:

    Necesitamos oración y ayuno para expulsar esas legiones que se posesionan sobre los políticos de nuestra era y expanden su hedor a toda la humanidad.

    Ánimo, somos más los que sí usamos el coco.

  2. David Morán dice:

    El día menos pensado estos políticos les obligarán a portar un collar con plaquita de registro a todos los ciudadanos europeos, para que se olviden de la cédula de identidad humana. Qué clase de atrofia están padeciendo esta clase política.

    Se asemejan a ese famoso vegetariano alemán que armó una carnicería humana por los años 40 del siglo XX. Y hablando de este señor, entiendo que fue el primero en arrancar la dimensión trascendental del humano creando leyes para proteger a los animales y luego trató a los judíos como alimañas a las que había que exterminar sin misericordia alguna. Es triste.

    Saludos, Joan.

  3. Saludos Lorca y David, muchas gracias po sendos comentarios.

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