29-S: las Schutzstaffel sindicalistas, el relativismo socialista y la responsabilidad moral de un gobierno democrático

Publicado: 30 septiembre, 2010 en Modos de vida, Política

Ayer los perros de asalto del mal llamado ‘progresismo de izquierdas’ exhibieron el terror de una ideología que da sus últimos coletazos al más puro estilo de las Schutzstaffel. El socialismo – no olvidemos que la huelga de ayer fue una pensada puesta en escena del Gobierno de Zapatero y de unos sindicatos bien financiados por el Ejecutivo – en España se quitó por fin la careta para mostrar su rostro más totalitario, y es que sin el respeto a los derechos y libertades fundamentales no existe un verdadero orden democrático. Desde luego, el socialismo puede tener valores positivos pero se encuadra al margen del Estado de Derecho, pues en su concepción materialista del hombre la persona y su dignidad se hallan subordinados al valor de la ideología. Para el PSOE el Estado está por encima de las personas y esto lo dijo la ministra Aído en una entrevista en ‘El País’: “Los componentes morales no pueden estar por encima de los elementos jurídicos”.  

 

Cuando se afirma sin recovecos que los elementos jurídicos están por encima de los componentes morales se quiere decir que el Estado está en un ámbito superior a toda razón humana. Y quien dice esto y actúa movido por esta convicción no puede ser más que un totalitarista que sigue el patrón de una ideología que se encuentra en el terreno de lo Absoluto. Quienes defienden esta ideología – el PSOE – no pueden participar en el juego político, no mientras el sistema esté ordenado democráticamente. Bien decía Jordi Pujol este pasado verano en la Universitat Abat Oliva que “la política es ejercicio de responsabilidad”. Y su discurso es de una lógica aplastante que sólo puede ser ininteligible para alguien imbuido por soflamas. Sobre todo los cristianos, añadió Pujol, “somos responsables de nosotros mismos y de los otros ante Dios”. Y es que como bien dice la política “es extensión de nuestra fe y hemos de actuar según los principios del Evangelio” aunque “no es fácil especialmente hoy cuando hay una crisis de valores, cristianos o no”.

 

Hemos de impregnar de valores cristianos a la política porque cuando el hombre se aparta de Dios se ponen los cimientos para una sociedad desvinculada en la que se pierden las raíces culturales, la tradición moral y la defensa de la dignidad de las personas queda subordinada a los intereses ideológicos. A quienes les irrita la presencia de la religión en las escuelas deberían saber que ella es la última instancia que concede libertad ante el totalitarismo del Estado. Cuando el hombre se aparta de su relación con Dios la ley moral y la ley natural pierden toda su objetividad para establecer una ética fundamentada en la libre interpretación de los intereses particulares: si Dios no existe todo está permitido dice Iván Karamazov.  

 

No hace mucho alguien dijo que Dios no es la causa del universo, pero para Zapatero la Iglesia Católica es el último escollo para implantar su ideología en la sociedad. Dios no está tan lejano cuando la conciencia socialista no tiene suficiente con ignorarlo, sino que necesita combatirlo hasta el extremo. Y es que en el problema de la existencia de Dios está comprometida la cosmología de la persona y su modo de actuar. Por esto, el político católico debe defender los valores fundamentales de la persona y salvaguardar su dignidad siendo al mismo tiempo fiel testimonio de la fe y digno baluarte de la democracia.

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comentarios
  1. David Morán dice:

    La agresión perpetrada por el corporativismo socialista es algo que también se ha venido experimentado en Honduras, Joan. Al grado que ya se puede considerar una lacra social que no permite al resto de la ciudadanía vivir en paz. Aquellos que estén en su contra corren el riesgo de ser agredidos de múltiples maneras, a tal grado que asaltan las instalaciones de empresas que no comulgan con sus idearios. Y cuando la policía interviene para restaurar el orden, se hacen pasar por víctimas de la represión estatal, fíjate tu.

    Los dirigentes sindicales, adscritos a esta forma de totalitarismo, tergiversan los objetivos de las instituciones que dirigen y las emplean como trampolín para imponer la visión política encomendada por sus ambiciosos caudillos.

    Sólo son demócratas cuando los votos les favorecen, y sino, a tomarse carreteras, hacer paros interminables hasta no ver satisfecha su voracidad. Y luego tiene el cinismo de exigir que les paguen esos días que no trabajan. Les importa muy poco el daño que hacen; son unos fanáticos, pues relativizan los medios para conseguir sus fines, dañando la educación y la salud pública y la economía en general. Esto no es el problema de una nación en particular, como se viene manejando, sino internacional, bien planificado y financiado de forma encubierta. Algo peligroso.

    Saludos, Joan.

  2. Saludos David. Toda la razón “sólo son demócratas cuando los votos les favorecen”. Pero el problema no se reduce a un ámbito local sino que es internacional, porque el problema es la misma ideología socialista y bien sabemos las consecuencias de los países donde ésta se puede desarrollar. Gracias por tu comentario.

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