Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo

Publicado: 19 abril, 2010 en Pensamiento

No son pocas las personas que afrontan su existencia como un mero sobrevivir, como un extraño o misterioso suceder de cosas que se siguen sin relación ni sentido alguno. Ahora hago esto, luego eso otro, hoy esto, mañana aquello. Cada día transcurre como una película con su principio y su final, bien distinto al anterior y al siguiente. Y resultas de ello es una vida repleta de vivencias inconexas donde uno mismo no parece saber qué hace ni adónde va. Todo el mundo sabe y comprende que para realizarse en la vida cuentan y mucho las circunstancias, pero pocos saben y reconocen que cuenta mucho más la fe en Dios. Las circunstancias están ahí, pero no determinan, lo que sí determina es el dar un sentido a la existencia, comprender su realidad teleológica y el cómo librar las circunstancias.

 

La mayor circunstancia que debe salvar el hombre no es otra que la propia vida. Ante esto surgen infinidad de posturas relativistas que niegan toda finalidad y sentido a la existencia. No son pocos quienes hacen suya la expresión “yo soy yo y mi circunstancia”, tomándola desde la visión popular sin llegar a comprenderla. Ortega y Gasset no nos exhorta a contentarnos con la mezquindad de una existencia nihilista, sino a afrontar la costosa batalla de que la vida tiene un fin y que en su resolución se pone en juego nuestra existencia: “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Sí, es dura la batalla de salvar la vida, pero en esta contienda no estamos solos, sino que contamos con la irreemplazable ayuda de Dios.     

comentarios
  1. Maricruz dice:

    Joan, has dado en el clavo, justo así como lo describe Ortega y Gasset es como enfrento cada día. Gracias por tu aporte a su análisis y gracias por compartirlo. Es consuelo saber que habemos quienes vibramos al unísono.
    Saludos

  2. Saludos Maricruz, muchas gracias por comentar.

  3. an dice:

    Hola:
    No es sensato escudarse en la vida real para dejar de pensar en la verdadera realidad La vida humana es una cuestión abierta, un proyecto en constante desarrollo. La pregunta es: ¿Cómo llevar a buen término este proyecto?
    ¿Cómo se aprende el arte de vivir? ¿Cuál es el camino que lleva a la felicidad?.
    Los creyentes estamos convencidos de que en Dios se encuentra la respuesta a esas preguntas fundamentales. Vivir y trasmitir la fe es, por tanto, vivir y mostrar ese camino hacia la felicidad, aprender y enseñar el arte de vivir. Y la pobreza más profunda como dijo Benedicto XVI es la incapacidad de alegría, el tedio de la vida considerada absurda y contradictoría, que lleva a la incapacidad de amar, la envidia, el egoismo, el odio , la avaricia…, a todos los vicios que arruinan la vida de las personas y del mundo.Ante todo eso, hace falta redescubrir a Dios y al Evangelio, porque, si no se acierta en el arte de vivir, lo demás tampoco funciona bien.
    Saludos

  4. Saludos An, gracias por tu comentario.

  5. Siempre me ha recordado este pensamiento orteguiano a la enseñanza socrática según la cual una vida sin juicio -esto es, sin autorreflexión- no merece la pena ser vivida. Mucha gente actúa, con innumerables acciones a lo largo del día, pero jamás se plantea si aquéllo que hace es realmente lo que debe hacerse, o si está bien. Todos hacen y dicen cosas, pero son pocos los que se detienen a pensar si lo que hacen y dicen es ‘lo mejor’, o si apunta a la verdad, juzgándolo, juzgándose a sí mismos y sometiendo a prueba todo aquello de lo que están convencidos.

  6. Hola Álvaro, muchas gracias por comentar y por tu reflexión.

  7. johan dice:

    Está muy bien tu pensamiento

  8. Pierre Rouge dice:

    «Yo soy yo», mis habilidades, mis limitaciones, mi raza, mi color, mi edad, mi peso, mis estudios, etc.
    «y mi circunstancia», donde vivo, el país, la ciudad, el barrio, donde trabajo, mis compañeros, mis amigos, mis vecinos,el tiempo presente, etc.
    «si no la salvo a ella», si no mejoro mi circunstancia, mi barrio, si no mejoro de amigos, si no mejoro de trabajo,
    «no me salvo yo», entonces, tampoco mejoro yo.
    Esto me hace pensar en mejorar todo lo que me rodea, y de esa manera, yo también voy a mejorar.

  9. Saludos Pierre, muchas gracias por su aportación y por comentar. Un saludo.

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