El don de la Comunión (I)

Publicado: 1 marzo, 2010 en Religión

Mediante el ministerio apostólico la Iglesia vivirá en el transcurso de los siglos edificando y nutriendo la comunión en Jesucristo y en el Espíritu Santo. Todos los hombres son llamados a ella y en ella pueden experimentar la salvación brindada por Dios. A lo largo de los siglos, la Iglesia, estructurada jerárquicamente bajo el cayado de los legítimos pastores, ha seguido viviendo en el mundo como misterio de comunión (2 Cor 13, 13). El don gratuito del Padre en su Hijo se realiza y se expresa en la comunión que lleva a cabo el Paráclito del Señor. La comunión es un don propio del Espíritu, fruto del amor ofrecido por Dios y de la gracia otorgada por Cristo.

 

La koinonia del Espíritu Santo no es solo la participación individual en la vida divina, sino que es la participación fraterna entre los creyentes que origina el mismo Espíritu. Así, la gracia – Cristo –, el amor – Dios – y la comunión – Espíritu Santo – son distintos aspectos de una única acción divina para nuestra salvación, acción que hace nacer la Iglesia y que hace de la Iglesia un pueblo unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La comunión de amor que une al Hijo con el Padre y con los hombres es al mismo tiempo es el modelo de la comunión fraterna (Jn 13, 34; 15, 12; 17, 21-22).

 

La comunión con Dios y con los demás hombres es la finalidad del anuncio del Evangelio, la finalidad de la conversión al cristianismo: “lo que hemos visto y hemos oído os lo anuncio también a vosotros, para que compartáis todo con nosotros” (1 Jn 1, 3). La comunión con Dios y la comunión entre los hombres son inseparables; donde se destruye la comunión con Dios se destruye la comunión entre nosotros, y donde no se vive la comunión fraterna tampoco se vive la comunión con Dios. La comunión se alimenta del pan eucarístico. En la Eucaristía Cristo nos une con Él, con Dios, con el Espíritu y con todos los hombres, y esta unidad es un anticipo de la vida futura en este mundo.

 

La comunión es un don que nos une a Dios y entre nosotros, es la Buena Nueva que nos hace sentirnos acogidos y amados en Dios en la unidad de su pueblo reunido en nombre de la Trinidad. La comunión, fruto del Espíritu, es la luz que hace brillar a la Iglesia. Ésta, a pesar de todas las lasitudes humanas, se manifiesta como una extraordinaria creación de amor para acercar a Cristo a todos aquellos que quieren encontrarlo de verdad, hasta el fin de los tiempos. La comunión con Dios y con los hombres sólo se da en el seno de la Iglesia. “Donde está la Iglesia, ahí está también el Espíritu de Dios; y donde está el Espíritu de Dios, ahí está la Iglesia y toda la gracia; porque el Espíritu es verdad” (San Irineo de Lyon, Adversus haerenses, III, 24, 1: PG7, 966). Entre el Espíritu y la Iglesia hay una intimísima unión: el Espíritu constituye y le da la verdad a la Iglesia y vierte el amor en los corazones de los creyentes.   

comentarios
  1. Maricruz dice:

    Joan,
    En esto precisamente pensaba ayer en misa: génesis, salmos y Pablo, te imaginas? ¡Cuántas generaciones de personas que hemos tenido un pensamiento común! Y después de ellos, durante dos mil años, todos nosotros en perfecta comunión como don del Espíritu.
    Es algo extraordinario, si me lo permiten.
    La comunión me la figuré como el agua de una fuente que mana de la Palabra de Dios, fuente que se localiza en el corazón y la mente de cada uno que da su adhesión a Cristo. De ahí, surge de cada persona esta agua según la gracia que se le dispensa pero que en sus elementos constitutivos es la misma agua de todos los demás, de tal manera que si se analizara en laboratorio -si fuera esto posible- se vería que todas las “muestras” tienen los mismos elementos.
    Una agua viva, literalmente, que brota como don de cada uno y que nos unifica. Es maravilloso, extraordinario.

  2. Maricruz dice:

    Ah bueno, y olvidé mencionar, es importante: el sacerdote en la homilía hablaba de que la Eucaristía es nuestro Tabor, allí donde nos transfiguramos por eso la Eucaristía es la máxima fuente de comunión, nos transfiguramos como asamblea en el Cuerpo Místico de Cristo, la máxima expresión de comunión.
    Extraordinario, simplemente, extraordinario.

  3. opusprima dice:

    Saludos Maricruz. Sin duda es maravilloso este don que Dios nos concede mediante el Espíritu Santo para la salvación de todas las naciones. Gracias por comentar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s