El relativismo (II): relativismo histórico

Publicado: 25 noviembre, 2009 en Filosofía

La evidencia de una pluralidad histórico-temporal de los puntos de vista y de las visiones del mundo y, por tanto, de una natural ‘transitoriedad’ de las adquisiciones teóricas, estaba ya presente en autores como Hegel; con Dilthey y con el historicismo la teoría asume una forma determinante para la filosofía contemporánea, y adquiere peculiares resonancias metafísicas.

En el ensayo sobre la Das Wesen der Philosophie, Dilthey revela esa tensión entre ‘historia’ y ‘teoría’ que constituye uno de los motivos dominantes del conflicto entre análisis y filosofía continental, entre filosofía científica y pensamiento historicista. Dilthey deja claro lo que define la ‘consciencia histórica’. Toda solución filosófica pertenece a un presente, es adecuada durante un periodo de tiempo y se halla determinada por las condiciones históricas en las cuales nace; por otro aldo, no existe ninguna teoría que no aspire a la intemporalidad, y, en general, toca creación humana encuentra ‘coraje’ y ‘fuerza’ en el hecho de creerse duradera. «En esto consiste la eterna contradicción entre los espíritus creativos y la consciencia histórica; sin ésta su filosofía comprendería sólo una fracción de la realidad.

Las filosofias entendidas como visioens del mundo son ilimitadas en número, y son además, inevitablemente, parciales. «El hecho que se hayan desarrollado un número ilimitado de sistemas metafísicos de este tipo, y que éstos se hayan enfrentado, excluido y combatido recíprocamente en todas las épocas sin obtenerse hasta hoy ninguna conclusión debe ser considerado como algo mucho más eficaz que cualquier demostración sistemática contra la validez objetiva de una determinada intuición del mundo» (Dilthey, Gesammelte Schriften. 1977).

Después de Dilthey el historicismo sufrió desarrollos divergentes. George Simmel y Oswald Spengler fueron, principlamente, quienes mesuraron las extremas consecuencias relativistas de una visión de la historia privada de cualquier principio metahistórico ordenador (Spingler, La decadencia de Occidente. 1989). Heidegger recupera más tarde la posición diltheyana, y en los años 1960 Gadamer la coloca como trasfondo de la hermenéutica. «La aparición de una toma de consciencia histórica es problabemente la más importante entre las revoluciones que hemos sufrido en la época moderrna […] Por consciencia histórica entendemos el privilegio, que posee el hombre moderno, de tener plena consciencia de la historicidad de todo presente y de la relatividad de todas las opiniones (El problema de la consciencia histórica. 1958).

La hermenéutica filosófica nace de la convicción de que eso de lo cual dispone y a lo cual hacemos referencia en la experiencia – el ser – es una realidad extremadamente transitoria, contextual, condicionada por nuestra mirada; por lo que concoer es siempre un interpretar. Esto se produce porque nos encontramos en la historia y en el ser del cual nos ocupamos y que intentamos aprehender. La ontología heideggerinao-hermenéutica prevé que el objeto ‘ser-tiempo’ no sea propiamente un objeto sino, más bien, un ‘territorio’, una dimensión, una ubicación. De esto obtiene que la verdad siempre es «verdad ubicada», en el sentido de que es verdad respecto a una situación-ubicación (Gadamer, El problema de la consciencia histórica. 1958).  

comentarios
  1. bely dice:

    es un poco escueto, pero brinda una excelente visión general de lo que es el relativismo cultural

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