Ratatouille y el sentido vocacional

Publicado: 18 agosto, 2008 en Cine

 

 

Este verano me he aficionado a ver películas por Internet a través de portales que permiten el visionado directamente sin tener que descargar. Uno de los filmes que más me ha impresionado es Ratatouille. La verdad es que me costó mucho decidirme, pero me habían hablado tanto y tan bien que no pude evitar dar al play. La historia nos cuenta el deseo de una rata (Remy) por convertirse en el mejor chef de todo París y dejar su triste vida de roedor.

 

Ratatouille puede que no sea más que una película de dibujos, pero plantea una serie de cuestiones trascendentales que se entroncan en lo que llamamos sentido existencial. Los hombres, todos los hombres nos preguntamos acerca de la vida, qué es y hacia dónde nos dirigimos. Descubrimos, a veces, que hay un sentido último aunque es confuso e incierto, pero que sabemos que nos aportará la máxima felicidad. Para dirigirnos a este fin que suponemos que es la meta escogemos unos medios que deben ayudarnos para su conquista. Uno de estos medios es el trabajo, la vocación; en el interior de todos nosotros descansa la certeza de que tenemos un don cuyo desarrollo nos permitirá sentirnos realizados y, sobre todo, capacitados para alcanzar el fin.

 

Ratatouille nos sitúa en un contexto concreto mediante una cuestión: ¿cualquiera puede cocinar? Nuestro protagonista principal es una rata llamada Remy que tiene el don innato para la cocina, conoce como nadie los gustos y el placer que supone jugar con ellos y hacer infinidad de combinaciones para asombrar los más finos paladares. Esta inusitada habilidad le lleva a no conformarse con comer basura como las demás ratas y a aventurarse en el peligroso mundo de los humanos donde puede contentar sus máximas aspiraciones. De todos modos la llegada a París supone un conflicto interior para Remy: en la ciudad de la luz puede desarrollar su vocación para la cocina, pero al mismo tiempo descubre que ese no es su mundo, que es una rata y que estas no son bien recibidas. Por otro lado su vocación tampoco es bien vista por su familia como suele ocurrir a veces en la vida real, donde los padres desean que sus hijos realicen aquella actividad que ellos no pudieron alcanzar o la que ellos mismos realizan.

 

Sin embargo las cosas parecen ir a mejor con la llegada de un joven espigado e introvertido llamado Linguini con el que formará una pareja esperpéntica pero exitosa: Remy aporta los conocimientos culinarios y Linguini su cuerpo al esconder a Remy bajo el sombrero. De todos modos pronto aparece el individualismo y la petulancia y cada uno de ellos se creerá la parte fundamental del tándem lo que les llevará del aplauso a la nada hasta que no descubran que cada uno tiene su lugar dentro de la cocina y que sólo así se pueden conseguir los éxitos perseguidos.

comentarios
  1. Lukas Romero dice:

    Yo tengo Ratatouille en casa (no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta que soy segundo en una familia de doce, y tengo hermanos que están en la edad disney). Me había parecido una peli de valores, pero no habría sido capaz de hacer un resumen tan lúcido de las ideas que transmite, Enhorabuena.

    Lukas ROmero

  2. opusprima dice:

    Saludos Lukas!!! Vaya veo que no paras quieto y que vas de un sitio a otro eso está bien. Bueno, hemos escrito algo, a veces se unía el deseo de escribir cosas y la posibilidad material de hacerlo. Espero que algunas entradas sean de tu interés y compartas tu pensamiento con todos aquellos y aquellas que entran en este blog. Un saludo y ánimo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s