Itinerario intelectual de Albert Camus

Publicado: 19 junio, 2008 en Albert Camus, Ejemplos a seguir, Modos de vida

La etapa final del siglo XIX contempla un cambio en la visión del mundo. Se pasa de la tragedia heroica del romanticismo a la tragedia absurda que abrirá la puerta al existencialismo. Desde la más funesta experiencia personal se percibe la vida abocada al naufragio, cuyo último escollo insuperable es la muerte. El mundo es absoluto dolor y sufrimiento y el hombre se siente abandona a su suerte sin posibilidad alguna de salvación. Esta es la situación que se encuentra Albert Camus, cuyo punto de arranque es la sentencia nietzschiana “Dios ha muerto”.

 

Si Dios ha muerto y se ha derribado la fe que antes habitaba en la conciencia humana, el hombre se encuentra en peligro. Camus pregunta a viva voz qué ocurrirá ahora que ya no hay presupuestos absolutos que sustenten la realidad y la vida moral del hombre. El mundo no es que no tenga ya sentido, sino que “el mundo mismo cuya significación única no comprendo, no es más que una inmensa irracionalidad” (Camus, El mito de Sísifo). Así, nada tiene sentido, y menos el sufrimiento en cuanto que no hay razón última para vivir.

 

Pero Camus no es Sartre, su absurdo no es perenne, uno buscaba valores el otro crearlos: “si no se cree en nada, si nada tiene sentido y si en ninguna parte se puede descubrir valor alguno, entonces todo está permitido y nada tiene importancia. Entonces no hay nada bueno ni malo, y Hitler no tenía razón ni sinrazón. Lo mismo da arrastrar al horno crematorio a millones de inocentes que consagrarse al cuidado de enfermos. A los muertos se les puede hacer honores o se les puede tratar como basura. Todo tiene entonces el mismo valor… si nada es verdadero o falso, nada bueno o malo, si el único valor es la habilidad, sólo puede adoptarse una norma: la de llegar a ser el más hábil, es decir, el más fuerte. En este caso, ya no se divide el mundo en justos e injustos, sino en señores y esclavos. El que domina tiene razón”.

 

Ante la ausencia de verdad y la situación absurda de su tiempo de guerra y posguerra el tema principal que revolotea por su mente es la cuestión de si vale la pena vivir o no. En un gesto de absoluta honradez por parte de un ateo confeso reconoce que el absurdo es no sólo impracticable, sino inimaginable, pues sabía que algunas conductas humanas eran moralmente superiores y más válidas que otras, de ahí que buscara de manera incansable el razonamiento que le permitiera justificar tal afirmación. Y sí, encontró esa justificación en Dios (El existencialismo hastiado. Conversaciones con Albert Camus).

“Amigo mío, ¡voy a seguir luchando por alcanzar la fe!”. Camus no es el primer intelectual que buscando el sentido y la razón del mundo se topa con Dios, al que había rechazado o sepultado. Antes de él vinieron muchos otros (San Agustín) al encuentro de la verdad absoluta y después de él seguirán viniendo también. Incluso Sartre, para el cual el ateismo era una premisa dogmática sostuvo en el lecho de su muerte: “No me percibo como producto del azar, como una mota de polvo en el universo, sino como alguien que ha sido esperado, preparado, prefigurado. En resumen, como un ser que sólo un Creador pudo colocar aquí, y esta idea de una mano Creadora hace referencia a Dios, última esperanza, a quien no quiero aferrarme” (Simone de Beauvoir y los más sartrianos quedaron consternados de estas declaraciones realizadas por Jean Paul al diario Le Nouvel Observateur). No obstante, sólo Camus deseó bautizarse, hecho que la Iglesia reconoce como válido para permitir la entrada en el Reino de los Cielos (pues murió de accidente de automóvil antes de poder recibir el Sacramento del bautismo) a un hombre de una honestidad intelectual intachable.   

 

Recomendado: “El existencialismo hastiado. Conversaciones con Albert Camus”. Conversaciones mantenidas en París entre Albert Camus y el pastor metodista Howard Mumma.       

  

 

 

 

comentarios
  1. Spektro dice:

    Todos los que, entre otras cosas, hemos estudiado Filosofía, escribimos «nietzscheana», no «nietzschiana».´Con «e», puesto que no se llama Nietzschi, sino Nietzsche.

    ¿En la Universidad de Navarra no?

    Es que siempre lo escribes así…

  2. opusdiaboli dice:

    Ciertamente es Nietzscheana, tienes razón. Buena manera la tuya de ser cristiano, para nada caritativo con mentes menos inteligentes a la tuya. De todos modos agradezco tu corrección, pues hay que escribir bien siempre. Gracias.

  3. Spektro dice:

    No haber presumido tanto de superuniversitario.

    ¿No reclamas a los demás notas a pié de página?

    No, ahora en serio hombre, hablas de uno de mis autores preferidos, y con la óptima calidad de preparación académica que a veces demuestras resulta contraproducente que cometas ese tipo de faltas. Tú puedes hacerlo muchísimo mejor, lo sé.

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