Adecuación de la cosa y el entendimiento

Publicado: 5 junio, 2008 en Metafísica

Quid sit veritas? Tomás de Aquino propone en De Veritate una definición que dice: “la verdad es la adecuación de la cosa con el entendimiento”. En esta conformidad de la cosa con el entendimiento se realiza lo que la verdad es en su propia esencia, pues comprende todos los sentidos que puede abarcar el término verdad.

 

Tomás de Aquino llega a esta definición mediante un riguroso planteamiento metafísico. Parte del concepto ‘ente’, que es lo primero que capta el intelecto al ser la idea más evidente. La verdad es un concepto tan amplio como el de ente y se convierte con él: ens et verum convertuntur. El ente se convierte con lo verdadero, porque toda realidad es, por el hecho de estar determinada, cognoscible. No obstante decir verdadero no es lo mismo que decir ente, por tanto decir que el ente es verdadero no supone una tautología. La noción de verdad añade algo a la de ente en cuanto que expresa una formalidad, un aspecto, que no viene expresada con la misma palabra ‘ente’: su interna inteligibilidad. El concepto de verdad surge de referir el ente a un término que es el intelecto.

 

La adecuación de la cosa con el entendimiento no es física, es obvio que el entendimiento no tiene la misma forma que la cosa aprehendida y conocida, sino que se trata de una adecuación inmaterial y cognoscitiva, cuestión que no entienden los críticos de la teoría aristotélica (Dummet, Frege, filosofía del lenguaje, pp.442), pues consideran que en la mente se da una ‘copia’ de la cosa. Si así fuera la adecuación tendríamos que definir que la verdad es la adecuación de una cosa externa con otra cosa interna por lo que necesitaríamos un tercer término en el que se reconociera tal adecuación. Pero esto supondría un proceso ad infinitum, y no es así, ya que el entendimiento adquiere la misma forma que la cosa tiene en sí y la cosa y el entendimiento se hacen una misma cosa y no una copia o parecido. Por tanto, la adecuación veritativa es una relación intencional entre entendimiento y ser, en el que el ser rige al entendimiento y no al revés, pues es el entendimiento quien se conforma a la realidad de las cosas: “Se ajusta a la verdad el que piensa que lo separado está separado y que lo junto está junto, y yerra aquél cuyo pensamiento está en contradicción con las cosas. Entonces, ¿cuándo existe o no existe lo que llamamos verdadero o falso? Debemos, en efecto, considerar qué es lo que decimos. Pues tú no eres blanco porque nosotros pensemos que verdaderamente eres blanco; sino que, porque tú eres blanco, nosotros, los que lo afirmamos, nos ajustamos a la verdad” (Aristóteles, Metafísica, IX, 10, 1051b 3-9).   

comentarios
  1. Caróli dice:

    Muy buena explicación, me gustaron mucho tus escritos, saludos desde Buenos Aires…

  2. opusprima dice:

    Saludos Caróli, gracias por comentar.

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