La ‘RAE’ accede a los burdos intereses del lobby gay

Publicado: 22 junio, 2012 en Matrimonio, Sexualidad

Una vez, no hace mucho, manifesté que la lengua castellana no podía ser presa de intereses ideológicos, pero que por ventura la Real Academia Española velaba por su devenir al margen de las intenciones de ciertos iluminados que pretendían convertirla en un dislate. Ahora, lamento que a los miembros de esta noble institución, de supuesta independencia, se les haya obnubilado la mente para acceder a los burdos intereses de la caterva de reprobable moral que pretende hacer de la realidad lo que ellos quieren que sea, olvidándose en su analfabeta embestida que la verdad se extiende a todo el tiempo aunque pueda ser desconocida o quedar oculta.   

Hoy el relativismo es tal que se acepta la equiparación de las uniones homosexuales como un deber moral ante una supuesta discriminación y, al mismo tiempo, se considera a aquellos que no conciben a la verdad cual prostituta que se lanza al cuello de quien no la desea seres desaprensivos y totalitarios prestos a reducir a escombros los derechos del hombre. Pero todo esto es falso. Equiparar la unión entre personas homosexuales con el matrimonio no es un gesto de igualdad ni de justicia. La igualdad radica en que todos los hombres gozan de la misma dignidad por el mero hecho de ser personas humanas; la justicia, por su parte, en que la sociedad con vistas al bien común compense a los menos favorecidos. La igualdad no es igualitarismo. La persona con tendencia homosexual no tiene ninguna discriminación en cuanto persona pues puede contraer matrimonio en la misma condición que una persona heterosexual: puede casarse con una mujer si es varón o con un varón si es mujer. Sería discriminatorio si no pudiera contraer lo dicho por su orientación homosexual, pero esta discriminación no existe porque puede casarse con una persona del otro sexo.

Distinguir nunca es discriminar sino hacer justicia en concordancia con la realidad. La sexualidad, que es una dimensión del ser del hombre, no se desarrolla del mismo modo ni cumple su natural función en una unión entre personas del mismo sexo que en la de un hombre y una mujer, quienes si se hallan en la disposición de alcanzar el bien de la sexualidad. Por esta razón, las personas con tendencia homosexual necesitan, por sentido común, una ley diferente – evidentemente inmoral – que se ajuste a su esencia. Lo que no se puede hacer, desde luego, es acceder a la presión de una minoría que exige ser tratada del mismo modo que otra realidad distinta y mayoritaria, porque en ese caso se discrimina a la unión entre el hombre y la mujer que es tratada como otras bien diferentes. Lo que es distinto nunca puede ser igual.

En las entradas “La virginidad y el bien de la sexualidad” y en “La monogamia tiene la mala fama de ser considerada una manera antigua de vivir” dejo bien claro que el matrimonio es una realidad con un significado biológico, reproductivo, psicológico y social que no posee ninguna otra unión. La unión entre el hombre y la mujer no hace otra función que responder exactamente a la biología de la reproducción humana acorde a los órganos sexuales de cada uno de sus miembros, que es, vaya descubrimiento, el modo natural en el que se generan nuevas vidas, futuros padres y madres que se hallarán en disposición de ofrecer la mayor y mejor aportación psicológica y afectiva a sus hijos, ciudadanos del mundo y base de la sociedad.

Así que los miembros de la Real Academia de la Lengua operan ahora cual eunuco mental que desconoce u obvia que el término matrimonio procede del latín matri munus, que significa literalmente el oficio de la madre, que no es otro que engendrar y cuidar de su hijo, nuevo ciudadano del Estado. Es pues esta razón y no otra la que convierte la unión de un hombre y una mujer en un derecho a custodiar. Las demás relaciones, morales o no, no tienen el mismo carácter social que el matrimonio y, en consecuencia, demandan una regulación distinta.

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Comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    Este e sun país… en el que ahora se estila llamar a las uniones homosexuales matrimonio igualitario.

  2. Saludos Cristina, gracias por comentar.

  3. Didac dice:

    Que poca seriedad y rigor académico el de la RAE. No hay mucho más que añadir… siglos de excelente trabajo académico ahora al traste.

  4. Saludos Didac… así es y es lamentable. Muchas gracias por comentar.

  5. Desiré dice:

    Muy buena entrada. Patética la actitud de la Academia. Menuda bajada de pantalones, hablando en plata.

  6. Saludos Desiré. Sin duda lo es. Muchas gracias por tan expresivo comentario.

  7. Carlota dice:

    La RAE me ha decepcionado y mucho… ha perdido toda su dignidad e independencia de la que tan orgullosa estaba.

  8. Saludos Carlota. Una muy interesante valoración. Sin duda la RAE ha perdido ese respeto ganado a pulso hasta ahora.

  9. Ricardo dice:

    Hola,
    Por el lenguaje que utilizas se ve que has estudiado filosofía y humanidades. Pero, ¿no crees que es un poco tramposo utilizar el término “sentido común” como si fuera un universal? Por otra parte, tanto en los animales como en distintas sociedades humanas, las prácticas homosexuales han existido y existirán. Además, homosexual y heterosexual no tienen porque ser excluyentes, sólo hacen referencia a prácticas concretas. Y dentro del matrimonio, ¿no sería más importante el amor que el hecho de que se casen dos hombres, dos mujeres o incluso tres? Creo que tú visión está excesivamente sesgada por tus creencias religiosas. Dichas creencias han sufrido cambios históricamente, conformándose distintas visiones en las distintas ramas del Cristianismo, por no hablar ya de otras religiones (ej: poligamia de los mormones…). Por lo que el sentido común al que haces referencia tanto aquí como en otros temas que debates (por ejemplo, el aborto) parece ser una construcción histórica que atiende a los diferentes contextos representados. ¿Te consideras con la preparación suficiente para juzgar la realidad de la dimensión sexual del ser humano? ¿Por qué se puede ver dicha sexualidad como un elemento de diversión y placer? ¿Por qué es malo utilizarla de forma distinta a la que marca tu religión? Esta es mi opinión y espero que pueda producir algunas reflexiones. Un saludo.

  10. Saludos Ricardo.

    Antes de nada le agradezco el comentario.

    El sentido común es universal señor Ricardo, de lo contrario sería imposible alcanzar un pensamiento ordenado, preciso y coherente de la realidad que se abre tal cual es al entendimiento humano, lo que nos permite encontrar la verdad.

    Ciertamente, no discuto la existencia de la práctica homosexual, de ahí que la considere una realidad inmoral. Por otro lado la heterosexualidad ha sido la tónica general y el fundamento de las distintas sociedades y, por supuesto, no necesariamente cristianas. Usted habla del amor. Preguntémonos, ¿pueden amarse dos personas del mismo sexo? A priori sí, un padre ama a su hijo, un hermano a su hermano, un amigo a un amigo… ¿Pueden amarse dos hombres o dos mujeres del mismo modo que un hombre ama a una mujer? A priori sí. ¿Pueden alcanzar dos hombres la donación absoluta del amor? Pues no. Ni dos hombres ni dos mujeres pueden consumar el amor del mismo modo que un hombre y una mujer. ¿Puede, en ese caso, llamarse matrimonio a una relación entre personas del mismo sexo? De poder puede, pero no es lo mismo, no cumplen la misma función, no alcanzan el mismo grado de donación… no constituyen familia naturalmente…

    Muchas gracias, de nuevo, por su comentario.

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