Schopenhauer y Nietzsche son dos filósofos que tienen muchos puntos en común, entre ellos el estar estigmatizados por su misoginia y el haber tenido relaciones desafortunadas con el sexo femenino. El filósofo de Danzig, huérfano de padre a los dieciséis años, tuvo una madre que ejerció un fuerte dominio sobre él, circunstancia por la cual desarrolló una marcada misoginia. Su relación con las mujeres fue más bien desastrosa; con 43 años se enamora de una adolescente de 17 años que lo rechaza, circunstancia que le conduce a ser aún más solitario y misántropo.
Los aforismos y sentencias de Schopenhauer sobre la mujer son más crudos y despiadados que los de Nietzsche: “La mujer no está destinada ni a la gran labor intelectual ni a la física”, sino que “ha de ser una compañera paciente y animosa”. Para Schopenhauer la mujer no puede ser considerada como una persona adulta, sino más bien como un sujeto intermedio entre el niño y el hombre. Una de sus afirmaciones más despiadadas dice: “Con las mujeres jóvenes la naturaleza ha previsto lo que, en un sentido dramático, se llama un efecto teatral, al dotarlas durante unos pocos años de abundante belleza, gracia y plenitud, en detrimento del resto de su vida, para que, durante aquellos años, se puedan apoderar de la fantasía de un hombre en tal medida que éste se vea arrebatado para asumir honestamente su cuidado, en alguna forma, para toda la vida; para el logro del cual, la mera reflexión racional no parecía de ninguna garantía segura y suficiente. Por esta razón, la naturaleza ha equipado a la mujer con las armas y herramientas que necesita para asegurar su existencia y durante el tiempo que las necesita […] Al igual que la hormiga reina, después del apareamiento, pierde las alas, en lo sucesivo superfluas e incluso peligrosas para la puesta; así la mujer pierde la belleza” (Parerga y Paralipómena, p. 1074).
Schopenhauer no sólo considera que la mujer es toda su vida una menor de edad, sino también un ser desprovisto de inteligencia. La mujer “es un miope intelectual”, “si es cierto que los griegos no dejaban que las mujeres entrasen en los teatros, hicieron bien, al menos en sus teatros se podrá haber escuchado algo. Pero de las mujeres no se puede esperar otra cosa, si se piensa que las mentes más eminentes de entre ellas nunca han podido alcanzar un único logro realmente grande, auténtico y original en las bellas artes, y nunca han puesto en el mundo una obra de valor duradero” (Parerga y Paralipómena, p. 1079-1080). Así, ante toda esta concepción de la mujer no es de extrañar que diga: “la mujer, por naturaleza, está destinada a obedecer […] Cuando una de ellas se queda en la situación antinatural de completa independencia, no tarda en unirse a un hombre por el que se deja dirigir y dominar; porque ella necesita de un amo” (Parerga y Paralipómena, p. 1081).
Nietzsche también tuvo una infancia marcada por lo femenino, pues también se quedó huérfano de padre como Schopenhauer, pero a una edad aún más temprana, a los cuatro. Así, el futuro sacerdote de Zaratustra se crió con su madre, su hermana y sus tías. Para muchos entendidos el genial filósofo alemán es un “misógino infame” que demuestra un odio desmesurado por las mujeres (Wanda Tommasi, Filósofos y mujeres. La diferencia sexual en la historia de la filosofía”). Muchos de ellos lo relacionan a su atracción por el pensamiento de Schopenhauer – del que nos habla en Ecce homo – y su desventurada relación con las mujeres – Lou Andreas Salomé o Mathilde Trampedach, le rechazaron en cuanto éste les propuso matrimonio –.
Ciertamente, y a diferencia de Schopenhauer, es muy aventurado tildar de misógino al filósofo del martillo, pues todo versado en su obra puede comprobar que a lo largo de ésta se produce una fuerte crítica al ser humano en general, tanto a la mujer como al hombre (Más allá del bien y del mal, por ejemplo) y que incluso en muchos textos relaciona a la mujer con la verdad, (El crepúsculo de los ídolos). Realmente podemos decir que la supuesta misoginia de Nietzsche es un verdadero ataque al feminismo, efervescente en su época; aunque, ciertamente, la dualidad y la contradicción en Nietzsche es más profunda que en ningún otro filósofo, y una rápida lectura de su obra puede llevarnos a entenderlo de modos bien distintos. Así se puede substraer un Nietzsche muy schopenhaueriano o, por el contrario, un Nietzsche antifeminista; en este último sentido es interesante la interpretación que realiza Derrida, padre del deconstruccionismo: “Y en verdad las mujeres feministas contra las que Nietzsche multiplica los sarcasmos, son los hombres. El feminismo es la operación por la que una mujer quiere asemejarse al hombre – dejar de ser ella misma –“.
Lo que está bien claro es que más allá de una visión psicológica de la mujer, la relación real del filósofo con el sexo contrario fue más bien problemática. Suele decirse que contrajo la sífilis en una de sus visitas a un burdel, aunque de ello no hay referencia alguna y menos porque su hermana se encargó de eliminar todo resquicio que pudiera suponer una mácula para la familia. Sin embargo, Paul Deussen, amigo de Nietzsche, habla en una carta de un visita que hicieron ambos a un burdel – la historia es recreada por Thomas Mann en Doctor Fausto –. Paul dice que al llegar al prostíbulo Nietzsche quedó sumamente intimidado por la hueste de mujeres desinhibidas que en él se encontraban y que de inmediato desvió su atención hacia un piano que no dejó de tocar en toso el tiempo que estuvieron ahí. Esto nos lleva a pensar que Nietzsche no fue nunca un asiduo de tales lugares, sino que más bien siempre fue un hombre intimidado por las mujeres hasta que conoce a Lou-Andreas Salomé, por entonces una joven de 20 años, con la que entabla una bella amistad y a la que no tardó en pedir matrimonio – como ya hizo en otras relaciones –, pero ella le rechazó.
Tras esta dramática ruptura la agresividad del autor de Así habló Zaratustra respecto a la mujer ralla la misoginia, aunque no es difícil descubrir que en realidad su ira va dirigida a Salomé, a causa de su resentimiento. No obstante es preciso ir más allá del Nietzsche autor y prestar atención, también, a su vida. A diferencia del Nietzsche agresivo y altivo de los escritos existe un Nietzsche amable y dulce en la vida real que encandiló a muchas mujeres con las que entablo buena amistad, algunas de ellas militantes del naciente feminismo del siglo XIX, lo que podría ser una aparente contradicción respecto al supuesto Nietzsche misógino.


Schopenhauer siempre tuvo unas ideas retógradas en lo que respecta al estudio de la mujer como realidad filosófica. Para ello recomiendo su totem misógino: “El amor, las mujeres y la muerte”.
Todo su odio a la mujer se fundamenta en las fracasadas relaciones sentimentales que tuvo con jovencitas, y esto le llevó a decir que las mujeres son más sensibles y empáticas y, por ello, menos capaces para razonar. No obstante como filósofo nadie puede discutir su talla.
Enhorabuena por estas entradas sobre la mujer, Opus.
En muchas ocasiones los prejuicios tienen un vínculo estrecho con el complejo de Inferioridad y las frustraciones que el sujeto humano ha experimentado en el pasado. Este es el caso de estos ds “mosntruos” de la filosofía que tuvieron relaciones sentimentales nada afortunadas. Felicidades por la entrada Opus.
Saludos. Gracias a todos por comentar y por vuestras interesantes aportaciones.
Birllante artículo, ¡felicidades Opus!
“Pocos hombres hay aquí: por esto se masculinizan las mujeres. Pues sólo el que sea bastante hombre podrá “redimir” a la mujer en la “mujer” (Así hablaba Zarathustra).
“Para contemplar bien la belleza de esta mujer hay que mirarla con ojos de poco alcance; más para apreciar su espíritu totalmente hay que emplear las lentes de mayor potencia, porque lo oculta por vanidad; el espíritu hace vieja a la mujer” (Tratados filosóficos).
Estas son otras muestras de la opinión de Nietzsche sobre la mujer.
Hay que valerse de la hermenéutica, la psicología, la interpretación. Son muchos los medios a hacer valer para poder formarnos un juicio sobre estos señores pensadores.
Del feminismo de la época de Nietzsche al feminismo de las últimas décadas existe una brecha enorme, ¿Qué pensaría ahora? Afirmaría que “ La Mujer ha muerto” seguramente , y que en su lugar quedamos nosotras, las que ahora estamos personificando un papel todavía confuso.
Schopenhauer por su parte, hombre tímido, hijo temeroso, cuya filsofia de la voluntad puede ser resumida, en forma simplista y en broma, como “hormona mata neurona”, sabe que la mujer es quien activa la hormona, el hombre, según afirma es pura neurona .
¿No es éste suficiente motivo para ser misógino?
Me acabo de dar cuenta que es muy viejo este post, ja, bueno, no importa, e bueno.
Rayos! Mis padres ya me habían dicho que no leyera a ninguno de éstos muy jóven… Me causaron una gran confusión y enojo!! Pero según yo.. a mi criterio de niña de 15 años pienso que teníamos que doblegarnos en aquella época, principalmente porque éramos más débiles físicamente. Creo que ahora la moral Ha cambiado en muchas formas, y la lucha de la vida es más civilizada… Eso si.. Cuando menciona que los horizontes de nosotras no están más lejos que de nuestras narices, me dí cuenta de que se estaba equivocando terriblemente! Ahora me provocan compasión y ternura..
Ambos filósofos hablan de la mujer tal como se vivía en esa época, la mujer subyugada por el hombre se acomoda lo mejor que puede a su papel, usa las armas que le quedan y pasa la vida sintiendo el papel que le es asignado.
El valor actual de estos filósofos es haber puesto sobre la mesa las posibilidades que las mujeres no tuvieron, Leer estas opiniones misoginias y seguir pretendiendo que somos débiles, y que debemos ser protegidas sería la confirmación de la inmanencia femenina.
Tus mesuradas afirmaciones sobre Nietzsche me inducen a presentar una recopilación de la crueldad que muestra con la condición de mujer y con las mujeres que lo criaron, lo trataron o lo amaron, y que lo atendieron en sus necesidades vitales durante los once años últimos de decrepitud demente. Ver “Nietzsche misógino”, También con los textos en alemán. Dr. Bernardo Alonso Alonso
Saludos Dr. Bernardo, muchas gracias por su comentario. Interesantes las opiniones que tenía de él Lou Andreas Salomé. Gracias.
Aunque han borrado mi comentario porque parece que en estos tiempos solo se puede hablar de las vaquitas en el campo, reitero mi aborrecimiento a un sexo aburrido, tedioso, liante, ignorante y enemigas de la humanidad como ya se dijo en la ciivlización más lúcida de todos los tiempos y en la que hubo que poner leyes para que los varones se acostasen al menos dos veces al mes con ellas. ¿que no las han dado cancha los varones? Las burguesas del XIX solo valieron para torturar a la servidumbre. Hagas lo que hagas para mejorarlas es imposible, las mujeres jamás debieron salir de las cocinas como saben perfectamente los musulmanes.
Santiago, sólo acepto este comentario para decirte, con todo respeto, que la tuya no sólo me resulta una postura reprobable, sino que causa mucha lástima que puedas hablar así. Evidentemente, sólo hablas de la mujer en general, no creo que pudieras decir lo mismo de mujeres en concreto. Insisto, me parece patética esta visión que, por ofuscada, no te deja pensar con lucidez. De todos modos, interpreto que tu comentario no es más que una broma (aunque de muy mal gusto). Un saludo.
No es una broma, he ido cambiado poco a poco y ya en mi madurez he afianzado mi opinión…mira, una muestra…ahora me voy a jubilar, me he pasado años contando a mis compañeras cosas muy interesantes, religiosas e intelectuales, naturalmente de alto nivel, desde el principio con argumentos, cosas que vivía, en estos últimos meses, bueno del tipo poltergeist, demoníaco, y experimentadas. No es que se yo sea así sino que me di de bruces con ese mundo. Bueno, pues después que malgasté mi tiempo en contárselo y parecía que se iban enterando, la más amiga me desvalorizó, burló, etc todo lo que había oído. Y así hacen con todo. Cuidado con las “Mujeres en concreto”, esas te la van a pegar más duro. No seas ingenuo, chico, eres demasiado joven. ” Quien no ama a las mujeres a los veinte años es que no tiene corazón, y quien sigue igual a los 40 es que está loco”. Quevedo dijo ” Que tedio que aburrimiento, que hastío es pasar con ellas el tiempo fuera de los momentos en que son buenas para el placer”. No confundais el amor con la dependencia sexual.