Los físicos no pueden hablar de la creación del universo desde el método de su ciencia, pues a través del conjunto materia-energía todos sabemos bien que la creación a partir de la nada no puede ser obra de las fuerzas de la naturaleza. Para aquellos que realmente saben de física les recomiendo el artículo Cosmología cuántica y creación del universo de Jonathan J. Halliwell publicado en Investigación y Ciencia (número 185, febrero 1992). El autor, con un subtítulo de lo más sorprendente – Aplicando la mecánica cuántica al conjunto del universo los cosmólogos esperan ver más allá del propio instante de la creación – esboza una sutil crítica a aquellos compañeros físicos que hallan facilidad para hablar de cuestiones que superan los límites de la metodología científica.
Ciertamente se producen muchos errores acerca de la Creación por simples errores semánticos. Muchos ateos tienen en la mesilla de noche a Stephen Hawking y algunos de sus libros divulgativos para profanos del tema – yo mismo tengo en alguna estantería, El universo es una cáscara de nuez –, no obstante este notable científico estudia la composición del universo a partir del Big Bang, pero no habla en ningún momento de la creación en sentido absoluto. Esta cuestión se la plantea Halliwell: “Muchos de nosotros al contemplar el firmamento en una noche clara nos hemos preguntado por el origen de todo ese esplendor. Durante siglos esta pregunta, debatida por filósofos y teólogos, sobrepasa el alcance de la investigación científica, y sólo en esta centuria se ha elaborado teorías de vigor y sutileza suficientes para proporcionar una imagen plausible del propio comienzo del universo”.
Halliwell dice que el problema filosófico y teológico sobre la creación podría estudiarse mediante las teorías físicas, sin embargo afirma que “los conceptos convencionales son incompletos, y no logran explicar, ni siquiera describir, el origen último del universo”. Este problema “exige recurrir a ese otro enfoque esencial de la física moderna que es la teoría cuántica, con el problema que supone armonizar esta teoría con la relatividad general”. Según la cosmología cuántica el universo apareció a partir de una borrosidad cuántica, pasando a la existencia por efecto túnel y evolucionando desde entonces de manera clásica. No obstante la principal cuestión sigue sin respuesta: ¿de dónde salió todo esto?
En 1981 el físico ruso Yacov Borisovich Zel’dovich, a raíz de todo esto dejo una pregunta al aire: “¿se dio un nacimiento espontáneo del universo por emergencia a partir de la nada? En veintiocho años nadie ha dado respuesta, todavía. La ciencia lleva años detrás de ello, y aunque en este sentido ha alcanzado grandes éxitos su método tiene sus límites. Ahora se dice que la cosmología cuántica podrá dar explicación de un universo sin causa, pero lo mismo ocurrió con la mecánica de Newton hasta que fue desmontada – sus incorrecciones – por la relatividad de Einstein. No pocos hablan ahora del nacimiento espontáneo del universo y para ello emplean ideas que recuerdan, como poco, a las planteadas por Newton, quien manifestó que probaría la existencia de un espacio y tiempo separados de la materia, que tendrían una realidad propia. Ahora, algunos científicos manifiestan que la materia primitiva del cosmos pudo aparecer a través de fluctuaciones del vacío cuántico. Por tanto, apreciamos como se brinda una realidad propia a la estructura espacio-tiempo mediante la relatividad general de Einstein, que supone una determinada geometrización de la física, pero las realidades físicas no pueden reducirse a matemáticas.
Por otro lado, cuando la ciencia habla de vacío no se refiere a la Nada en sentido absoluto, sino al estado en el que se halla una zona del espacio después de extraer de ella la materia en estado sólido, líquido o gaseoso, y las radiaciones. La nada en sí no existe en la física – solo es un concepto – y la física no puede hablar de ella pues no se puede experimentar. Por tanto hablar de algo creado a partir de la nada no es propio de la física, quizás si de la magia.


Chico, estudiar la física de bachillerato te iría francamente bien.
Saludos Liberto. Sesenta años te contemplan, pero parece que no has aprendido mucho de cada uno de ellos. Ni sabes argumentar, ni tienes capacidad para refutar cuanto lees. Seguramente la cabeza sólo te da para pensar en aquello que tienes entre las piernas. Es una lastima que a tu edad nunca te hayas tropezado con la docta inteligencia. Rezaré por ti.
Muy buena esta entrada y muy interesantes los enlaces
Corrijo lo de enlaces, me referia a los articulos a los que haces alusión
Saludos Santiago. Muchas gracias por comentar.
¿de dónde salió todo esto?
Nadie lo sabe, pero de ahi a decir que “alguien” lo creó, es pensar con el facilismo que un cavernícola lo haría, por el miedo y la ignorancia traducido en un ser superior creado: dios, es decir miedo, ignorancia = dios.
Dudo que hayas leído a Hawking y que lo hayas entendido, ya que ni en el título aciertas, un poco de ciencia no te haría mal, como dice liberto.
saludos
Gracias por la recomendación Sbach2k.
sbach2K, un poco de ciencia a tí si que no te vendría mal. Pásate por la facultad de Matemáticas (UCM) y pregunta por un tal Ignacio Sols Lucía. Creo que algo de ciencia sabe, y también ya de paso te aclarará un poco tus lagunas de filosofía.
Y cuando digo Ignacio Sols, puedo citar un porrón más, que saben mucho más que tú de ciencia, y también de filosofía…
kikoprieto, para los que no conozcamos a D. Ignacio nos gustaría nos ilustraras un poquito acerca de las enseñanzas que le daría a sbach2k. Es por poder replicar. Me parece cosa de educación.
gracias por la recomendacion…