La parábola del Buen Pastor y la de la Oveja Perdida reflejan tan a la perfección los rasgos de Jesucristo que no es casualidad que tal simbología se encuentre en los escritos doctrinales de todos los Santos Padres. En el epitafio de Abercio (finales s. II d.C.) ofrece testimonio de este símbolo: “Mi nombre Abercio, soy discípulo del pastor puro (cristiano discípulo de Jesucristo)”. Tanto Abercio como los primeros cristianos se sirven de este símbolo para presentarse como cristianos, pues de Oriente a Occidente es conocido por todos los cristianos, como ocurre con el símbolo del pez.
Clemente de Alejandría llama a Jesucristo “Pastor de los corderos regios” o “Pastor de las ovejas racionales”. Tertuliano, en su obra De Pudicitia comenta la parábola de la oveja perdida: “… la oveja es el cristiano, la grey del Señor el pueblo de la Iglesia, y el Buen Pastor, Cristo; y por esto, en la oveja se ha de entender el cristiano que se ha descarriado del rebaño de la Iglesia. Luego, tú crees que el Señor nada respondió a la murmuración de los fariseos, pero (esto) según tu presunción. Y con todo, de tal manera la tendrás que defender (su presunción) que niegues convenir al gentil aquello que piensas conviene al cristiano […] Dime, ¿no es verdad que todo el género humano es un rebaño de Dios? ¿No es verdad que el mismo Dios, no es solamente Señor sino que además Pastor de todas las gentes? ¿Quién se pierde más de Dios que el gentil mientras anda errando?, ¿quién es más buscado que el gentil cuando es recobrado por Cristo? Finalmente, todo lo que ocurre es esto: que los cristianos se hacen no de otra manera que los gentiles, que estando antes perdidos, no solamente son buscados por Dios, sino también retornados por Cristo”.
San Gregorio Nazianceno (s. IV d.C.) es tal vez quien emplea con más frecuencia el símbolo del Buen Pastor, un buen ejemplo es su obra Oraciones: “Con todo, pasa adelante, avanza felizmente y reina (salmo 45) y a nosotros los pastores apacienta. Pues estamos prontos a seguir tus huellas y ser conducidos por las señas pastorales y sublimes de tu divina alma. Pues diré la verdad, aunque, movidos por el amor, digamos algo más audaz, fuera de lo normal. Enséñanos tu caridad para con la grey, tu afán y al mismo tiempo habilidad, solicitud, velas, aquella dádiva de tu carne para el espíritu, aquella fortaleza de tu condición que se consume por la grey, aquella sutileza de ingenio suavizada por la blandura, aquella serenidad y mansedumbre en llevar a cabo las cosas (esto que nunca se encuentra en muchos, raro ejemplo), aquellas luchas sostenidas a favor de la salvación de la grey, aquellas victorias que has alcanzado en Cristo […] Dinos a qué pastos hemos de ir, a qué fuentes acercarnos, y también que apstos y que aguas han de ser evitados; quienes han de ser gobernados con el cayado, quiénes con la flauta; en qué época el rebaño ha de ser conducido a los pastos, y, cuando, otra vez, ha de ser sacado, cómo se ha de luchar con los lobos, cómo evitar que sean atacados los pastores […] Enseñadme, os ruego, estas cosas, sostenedme con estas palabras, apacentad con estas normas, no sólo a mí, sino también conmigo este sagrado rebaño, y guardadlo con la enseñanza, así como las oraciones”
Simplemente me ha gustado
Un saludo y bendiciones
Rafael.
Saludos Rafael. Me alegro de ello. Muchas gracias por el comentario.
muy buen comentario , pero tenemos que tener cuenta qeu somos la imagen de DIOS, y que somos su decendencia.