¿Qué dice el mito acerca del destino? Para éste, aquello a lo que el hombre se dirige no presenta densidad real. Como decía Safo, es el problema del alma que vaga en una región de sombras, es el Hades. La noción de Hades surge porque en el mito el operar humano posee, precisamente, poca densidad real, debido a que el acontecimiento primordial le desasistió en su continuación. Por esta razón el eco de ese operar humano en el destino, en el futuro, es sumamente débil, por lo que al hombre le corresponde un destino espectral.
El mito es una modalidad sapiencial, pero bien distinta a la filosofía, pues para esta el fundamento funda ahora, en presente, es decir, no sólo no ha desasistido, sino que el fundamento está hasta tal punto que constituye la constancia misma de la realidad. El hombre es principio y fuente de sus actos. Sus acciones no se explican por algo que tuvo lugar en el pasado, sino que sus actos se ejercen desde la actualidad de su naturaleza, que es un principio en presente.
Lo propio de la filosofía es decir que el fundamento está fundando. La física de Aristóteles dice que el mundo es presente y es ahora en arkhé. Al mismo tiempo que el fundamento está presente, en el hombre hay una capacidad de presencialización, que Aristóteles llama teoría o nous. El hombre puede contemplar y desvelar la índole fundamental de la realidad; y puede hacerlo porque la consistencia fundamental está ahí, ahora, y porque el pensar es acto actual.
De todos modos, tanto la interpretación mítica del fundamento es verdadera, pero la filosófica es una verdad más amplia.



