Mientras el gobierno español intenta por todos los medios terminar con la enseñanza diferenciada con el pretexto de que la coeducación es más progresista y democrática, la separación de niños y niñas en las aulas es un modelo pedagógico cada vez más utilizado en los países más desarrollados como instrumento para superar los graves problemas que la educación mixta, recogidos en el informe PISA, no ha logrado resolver en los últimos 30 años, como las desigualdades entre sexos, el fracaso escolar y la socialización.
No hay estudios científicos que puedan asegurar que un modelo es mejor que el otro; no obstante, si está corroborado que la educación diferenciada provoca mejor entendimiento y respeto entre sexos opuestos, ofrece un ambiente más relajado y agradable entre los alumnos y, sobre todo, brinda mejores resultados académicos. Sobre este último apartado es destacar los últimos datos publicados en The Daily Telegraph: de las 50 mejores escuelas de Gran Bretaña 36 son solo de chicos o solo de chicas; y en los últimos 5 años el 94% de las 25 mejores escuelas ofrecen una enseñanza diferenciada. Otra de las ventajas de este modelo es que genera menos conflictividad y violencia. Facilita el ejercicio de la docencia, favorece la verdadera igualdad de oportunidades y responde a la peculiaridad sexual de los niños y de las niñas.
La educación diferenciada avanza a pasos agigantados entre los principales países de Europa y del mundo y no solo en la educación privada, sino también en la pública donde cada vez es más normal encontrar colegios solo de niños o solo de niñas o centros mixtos donde los niños y las niñas sólo comparten el recreo y se separan en las aulas:
En Alemania la educación diferenciada estaba prohibida en los centros públicos hasta 1998 cuando una investigación elaborada por los socialistas, los ecologistas y los movimientos feministas autorizó la existencia de clases separadas en los länder de Berlín y Renania del Norte-Westfalia. Estudios más recientes realizados por el Instituto Pedagógico de Kiel demuestran que la separación en determinadas materias mejora de manera muy significativa el interés y las calificaciones.
Gran Bretaña es el único país del mundo donde los centros separados y los mixtos gozan de similar consideración, no obstante los colegios más prestigiosos y los que presentan mejores resultados académicos son los diferenciados: el estudio de la Internacional Organization for the Development of Freedom Education (OIDEL) sitúa a 36 escuelas diferenciadas entre las 50 mejores del Reino Unido. En diciembre de 2004, el entonces ministro de educación David Miliband declaró la necesidad de insistir en los beneficios de la educación diferenciada, aunque los niños y las niñas permanecieran en el mismo centro. La misma Universidad de Cambridge refuerza los beneficios de este modelo educacional.
En Francia cada vez se apuesta cada vez más por la educación diferenciada por los sucesivos fracasos de la educación mixta que no ha logrado asegurar la igualdad de oportunidades ni de sexos.
En EEUU la Administración Bush derogó en mayo de 2002 la coeducación obligatoria que imponía la Ley de 1972, aprobada por el gobierno Nixon por la presión de los movimientos feministas, y autorizó la existencia de escuelas públicas diferenciadas o con programas diferenciados, que están obteniendo mejores resultados que las escuelas mixtas.
En Suecia, la parlamentaria Chris Heister, presidenta de la Comisión para el Estudio de la Educación, presentó en 2004 un informe titulado “Todos somos diferentes” donde afirma que el fracaso de la educación mixta radica por despreciar las diferencias entre los sexos (que ya he tratado en este blog en los distintos análisis de la obra de la profesora Beatriz Preciado, que considera que la diferencia sexual es simplemente un fenómeno cultural): “Se ha demostrado que las niñas entre los 7 y los 15 años asimilan con más rapidez que los niños. Mientras que en la secundaria, tienen mayores dificultades que los chicos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que las chicas alcanzan la madurez mucho antes que los chicos, y aunque tengan la misma edad no se les puede tratar igual”.
A principios de los 90’ los gobiernos de Suiza y de Nueva Zelanda apostaron por modelos de educación diferenciada para atender mejor a las diferencias específicas de los sexos obteniendo con ello mayor rendimiento y mejores resultados académicos.




Yo he estudiado en un colegio sólo de chicos, y no he salido malparado… de hecho, agradezco poder haber estudiado así, creo que me ayudó en varias cosas.