San Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (España) el 9 de enero de 1902. El 28 de marzo de 1925 fue ordenado sacerdote. El 2 de octubre fundó, por inspiración divina, el Opus Dei. En 1946 fijó su residencia en Roma, para estar más cerca del Romano Pontífice. Falleció repentinamente después de haber mirado con inmenso cariño por última vez una imagen de la Virgen que presidía el cuarto de trabajo. Fue santificado por Juan Pablo II el 7 de octubre de 2002.
El 26 de junio la Iglesia celebra la festividad de San Josemaría, que fue elegido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días es camino de santificación: “Tienes obligación de santificarte. – Tú también. – ¿Quién piensa que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos? A todos, sin excepción, dijo el Señor: “Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto” (Camino, 291).
San Josemaría fue instrumento fidelísimo en las manos de Dios. Siempre se dejó guiar con docilidad por el Espíritu Santo e invitaba a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu para hacer que la vida interior, es decir, la vida de relación con Dios y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una sola existencia santa y llena de Dios. Para San Josemaría, la vida de todo cristiano que tiene fe, trabaje, descanse, rece o duerma es, en todo momento, una vida en la que Dios está siempre presente.
Su ideal era elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro, al mismo tiempo invitaba a no amedrentarnos ante una cultura materialista que amenaza con diluir la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Por ello repetía que la fe se opone al conformismo y que se había de difundir, a los cuatro vientos, la llamada a la santidad, empezando por ser santo uno mismo, para poder ser sal (Mt 5, 13).
San Josemaría tenía muy presente que la misión de todo cristiano es elevar la Cruz de Cristo sobre toda la realidad humana por ello puso mucho empeño en evangelizar en todos los ambientes. Pero era consciente que esta misión requería, en primer lugar y de modo fundamental, de la oración. San Josemaría fue un hombre de extraordinaria oración: “Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy “en tercer lugar” acción” (Camino, 82).
San Josemaría, que tenía a Cristo como inspiración y meta de todos los aspectos de la vida y que realizó con gran amor a Dios las pequeñas cosas de todos los días, es un modelo en el camino de santidad a la que todos estamos llamados. Que San Josemaría nos ayude a buscar al Señor, a encontrarle y amarle para alcanzar la conversión en el cielo. Pidamos la intercesión del santo, para poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas.
Los restos de San Josemaría se encuentran en la Iglesia prelaticia de Santa María de la Paz.




tengo una relacion muy cercana con este santo, amigo de mi familia. Cuento con numerosos recuerdos de él, tanto materiales como anecdotas, las cuales nunca han salido a la luz salvo en alguna tertulia a la que me han podido invitar pero bueno, solo son anecdonas que remarcan más lo santo=bueno, que era este hombre
sigo manteniendo que soy ateo, y no practico,, pero reconozco que este hombre trasmitía serenidad, paz, calma, y mucho amor, y me parece absurdo que haya gente que quiera insultarlo con falsas historias. tanto de él como del opus dei
A diferencia de otros lectores ateo, mi opinion hacia los catolicos, ortodoxos, en definitiva, cristianos, es positiva, creo que son gente muy preparada=formada e inteligente. Creo que su propio amor por su Dios les obliga a estar formados tanto intectual como espiritualmente. Y tanto San josemaria, como D. Alvaro, o el propio D. Javier dan fe de lo que digo Principalmente D. Alvaro
un abrazo
Saludos Yo Mismo un saludo y gracias por comentar. Hoy es un buen día para tener presente que el lugar de encuentro con el Señor es el día a día en medio de las cosas más cotidianas.
Viva Sanjo!!! Es el mejor santo … y tenemos que dar gracias de que haya sido español, sino ¿qué sería ahora de ella?
Agradecería si rezases por una intención personal muuuuy importante (A San Josemaría). Si resulta, te prometo que te cuento.
Gracias! Un besazo!
PD.: Hay una frase de él que me encanta que sale en Camino 425: “¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y … no me he vuelto loco?”. Notable.
Hola Angie. Jeje viva Sanjo! Rezaré por tu intención, faltaría plus!!! Nos vemos cuídate.
PD: A mí me encanta el 174: “No digas: esa persona me carga. Piensa: esa persona me santifica”.
El Santo de lo ordinario (pues no se cansaba de repetir que debemos aspirar a ser santos y encontrar a Dios en cada momento), supo aportar algo novedoso a toda la humanidad. Tanto fue así, que ese fue el eje central del Concilio Vaticano II. La santidad no es exclusividad de unos pocos. Todos estamos invitados a “la gran fiesta del intento”. ¡Intentemos ser santos, por el Amor de Dios! ¡Viva Sanjo!!!
Saludos Álvaro. Si señor, el santo de lo ordinario. Es interesante lo que dices Álvaro porque es profunda la huella que hay de san Josemaría en el CVII.
A mi me gustan estos dos:
El número 5 que dice: “Acostúmbrate a decir que no”. Y el número 815 que dice: “¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces.”