Auguste Comte (II)
Mayo 9, 2008 por opusdiaboli
La doctrina filosófica de Comte se centra en la ley de los tres estados que representa la progresión del espíritu humano, y afecta tanto al modo de conocimiento, al modo de sociedad como al modo de ser del individuo. Cada uno de los tres momentos (teológico, metafísico y positivo) define una caracterización total de la realidad humana.
El estado teológico representa el estado en el que se intenta dar explicación del mundo natural a partir de lo sobrenatural. Este periodo está caracterizado por el dominio de la imaginación sobre la inteligencia. Se distinguen tres etapas cronológicas: fetichismo, politeísmo y monoteísmo. Cada etapa es más perfecta que la anterior. El monoteísmo supone la unificación del principio explicativo de la naturaleza y adquiere su culminación con el catolicismo. En el aspecto social este periodo se singulariza por el régimen teocrático.
En el segundo estadio, de transición, la razón reflexiva sustituye a la fantasía y la metafísica a la religión. Sin embargo la función de esta etapa es crítica y no aporta ningún conocimiento nuevo, sino que sólo hace ver que las creencias teológicas son impugnables. Este periodo se inicia con la Edad Moderna y finaliza con la Revolución francesa. A nivel social es un estado revolucionario, por lo que es más sensible a los derechos del ser humano que a las obligaciones.
El último estadio es el paso definitivo en el proceso evolutivo. La fantasía y el mito son totalmente erradicados por la implantación de un saber basado en la experiencia: la ciencia o filosofía positiva. La perfección de esta etapa consiste en la unificación de todos los saberes a través de unas mismas leyes y de una misma metodología. En esta última etapa se consigue el orden social producido por el catolicismo, pero se sustituye el fundamento teológico de la sociedad por una base eminentemente científica.



Considerar las ciencias sociales como ciencias naturales es un error Comtiano.
El positivismo que enuncia es toda una religión. Sus mitos son equiparables a los de cualquier religió, y el avance científico, per se, nos ha dado capacidad para destruir miles de veces este planeta.
El progreso es medido en número de coches, y nadie usa el baremo de la felicidad. El número de suicidios es mayor en la sociedad “positivista” que en cualquier otra, y occidente no puede pretender poseer la única verdad “social”.
Hoy nadie lee a Comte en serio… y me alegro.
En Comte se produce un reduccionismo de la ciencia, que pasa a tener como único objeto lo experimentable y como único fin la utilidad. La ciencia, la auténtica ciencia, busca la verdad de las cosas, de la realidad. Considerar a la ciencia causante de los mayores males del mundo es un error de gran nivel, quizá la culpa la tengan los científicos reduccionistas, pero no la ciencia que aporta grandes avances para la humanidad.
Grandes cacharros, no grandes avances.
Es decir, cosas útiles por un tiempo.
En realidad, la ciencia nos ha situado al borde mismo de la autodestrucción.
No pido un regreso a la mentalidad medieval, pero no considero superior a la sociedad occidental.
Es una más (y peligrosilla, por cierto).
Quizá lo único que yo “salve” de occidente sea el cristianismo… Pero éste ni siquiera parece gozar de buana salud en estas latitudes. En occidente mengua. En cambio, en el tercer mundo crece muchísimo.
La mente “encantada” del tercer mundo es mejor receptora de la verdad cristiana. La mente atea europea hace tiempo que se desidió de él…. y no sé si culpar en parte a la razón occidental y al “reduccionismo científico” (denostado en ámbitos académicos, pero imperante en la ciudadanía).
Al un pasito de la destrucción del planeta, os saludo amigos.
En el borde mismo de la muerte… nos paseamos con esperanza en la otra vida.
En verdad, Cristo ha resucitado!!!
No sé quién es culpable del ateísmo, agnosticismo y demás pamplinas occidentales, Spektro… sólo sé que si en Europa es más complicado extender el emnsaje de Cristo, es allí donde hay que trabajar, ¿no te parece? A mí no me verás evangelizando en el tercer mundo mientras mi vecino está a punto de divorciarse y no encuentra sentido a su vida porque pasa de la mreligión. ¿Son más fáciles de convencer las mentalidades de aquéllos que nacen en el tercer mundo? Pues por eso precisamente no voy allí.
Yo salvo a Europa porque aún quedan cristianos. Salvo a la ciencia europea porque hay científicos cristianos QUE HACEN AVANCES CIENTÍFICOS. Salvo su razón porque aún hay quien la usa para extender el mensaje de Jesús.
Hay que “reencantar” Europa y evangelizarla, claro que sí. Concentrar nuestros esfuerzos en destruir el materialismo imperante y llegar a una sociedad pos-racionalista, pos-moderna, re-encantada…y a partir de ahí que sople el Espíritu. Es tarea previa el reencantar el mundo.
Lo que está claro es que mientras impere el materialismo, la espiritualidad es imposible.
Destruyamos la mentalidad materialista, positivista, reducionista, simplista, e invoquemos al Espíritu.
Reencantar… condición sine qua non.
Primer´paso: Nietzsche
Segundo paso: Cristianismo
Lo que no puede ser es: Primer paso Carnap (Círculo Viena), segundo, cristianismo. Im-po-si-ble!
Saludos cordiales.