La fe se da mediante la Iglesia
Mayo 6, 2008 por opusdiaboli
Hasta ahora hemos dicho que la fe es el resultado de un diálogo que nace de la escucha de la interpelación de Dios al hombre. Por tanto, la fe no es fruto de los sentimientos y de los pensamientos de uno mismo, sino que procede de fuera, de una realidad extrínseca y abre a la persona a una nueva realidad que no puede otorgarse el mismo.
Por otro lado la fe, que viene de fuera, se interioriza, se torna expresión de la propia personalidad. La fe, no obstante, no es una experiencia solitaria e individual, sino que presenta una dimensión social en cuanto que hay muchos “yoes” que expresan la misma creencia hacia la realidad extrínseca que les exhorta. En cierto modo no es equívoco decir que la fe nace de la unión, en el “creemos” que se pronuncia en la Iglesia, que es la comunidad de creyentes en la que se manifiesta la verdad.
Así, la fe presenta una dimensión personal y una dimensión eclesial. Por un lado es profesión personal de la fe y por otro lado salida de uno mismo para entrar en comunión
Con todos los “yoes”. La fe y la pertenencia a la Iglesia vienen por el primero de los Sacramentos, el bautismo, que funda comunidad. Por eso es tan necesaria la conversión para alcanzar la fe, pues el bautismo no es un mero acto litúrgico, la representación de un mito, sino que es un camino nuevo en peregrinación que exige del hombre el entendimiento, la voluntad y el corazón.
Como bien decía Ratzinger, ahora Benedicto XVI: “no existe la fe como una decisión individual de alguien que permanece encerrado en sí. Una fe que no fuera un ser concreto recibido en la Iglesia, no sería una fe cristiana. Ser recibido en la comunidad creyente es una parte de la fe misma y no sólo un acto jurídico complementario. Esta comunidad creyente, a su vez, es comunidad sacramental, vive de algo que no se da a sí misma”. El “creo”, el “creemos” se pronuncia siempre en la Iglesia. La fe nos viene de Cristo por medio de la Iglesia y del bautismo.


