Historia y revelación
Mayo 4, 2008 por opusdiaboli
Dios se revela actuando en la historia del hombre. Colabora con él en la búsqueda del sentido de la vida, pues en realidad la historia del hombre ha recibido ya un sentido de la actuación divina. El peregrinar del hombre en la tierra no tiene final incierto, sino que tiene un futuro real que se sustenta en la promesa de Dios. Por ello el viaje del hombre requiere la toma de conciencia de que es una aventura que se toma en común con Dios: la salvación del hombre sólo tiene sentido y significado en la historia y a lo largo de ella.
La Revelación de Dios se produce en la historia del hombre mediante hechos y palabras. Las obras del plan divino en la historia de la salvación del hombre explican y fundamentan la realidad de la Palabra y viceversa. Con ello, la verdad de Dios resplandece en Jesucristo, que es la culminación de la revelación de Dios. Es en la historia que Dios se da a conocer y desvela su designio misterioso. “Yo Yahveh, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Ex 20, 2). Para explicar el nombre de Yahveh se acude a la acción liberadora de Egipto y no a la naturaleza de Dios oculta en el misterio. Dios está presente, se revela a su Pueblo en la historia y a lo largo de ella, y en especial en Cristo mediador y plenitud de toda revelación, para hacerle despertar en la nueva vida.
El ejemplo más claro de que historia y revelación van unidas es que el centro de la Revelación es una persona histórica: Jesús de Nazaret, que es hombre verdadero y la definitiva Palabra de Dios (Jn 1, 1-18). Sin embargo no hay que entender la historia como revelación, pues bastaría interpretar la historia para conocer la Revelación. Lo revelador no es un hecho aislado, sino una historia de sucesos. La historia no es reveladora por sí misma, sino la historia acompañada de la Palabra, pronunciada en la historia con plena autoridad, y que es consciente de ser mucho más que una mera interpretación de la historia.




No tengo nada que añadir, quizá porque la única forma que tengo de comentar es discutir aquello con lo que no estoy de acuerdo, y con esto sí lo estoy. Me gusta, es lo único que puedo decir. M´agrada, que decís los catalanes (¿lo decís, no?).
Lukas Romero
Jaja, así es Lukas, los catalanes decimos “m’agrada” (me gusta). Gracias y un fuerte saludo.