Un poco de filosofía del hombre
Mayo 2, 2008 por opusdiaboli
El filósofo Sören Kierkegaard viene a decir que el hombre es un ser que toma conciencia de sí mismo, que se constituye como individuo consciente, cuando se sitúa ante Dios. En realidad, la vida del hombre no se conforma plenamente como vida humana hasta que no se pone en relación con los demás hombres. Y es que el sujeto no se aprecia como “yo” personal hasta que no está en frente de un “tú” que también se autoconoce como “yo”.
El yo no se da sólo nunca. Un hombre que viva desde su nacimiento hasta su muerte al margen del contacto con los hombres, jamás se percibirá como una realidad personal. El yo surge siempre ante un tú que lo individualiza y personaliza. Pero en la relación interpersonal con los demás hombres surge una misteriosa realidad. En toda relación con los demás hombres que son un tú finito y limitado, y esto lo expresa muy bien Martin Buber, el hombre se dirige hacia un Tú eterno. En cada tú se encuentra la voluntad de plenitud que sólo el Tú eterno puede completar.
Desde siempre buscamos el tú, es como si nos faltara algo propio de nosotros mismos y sentimos que no podemos detenernos en su búsqueda. Somos sujetos incompletos que de algún modo nos vamos completando cuando entramos en relación con Dios. Sobre esta cuestión es interesante la aportación realizada por Gabriel Marcel en la obra Ser y tener. El filósofo francés observa que el hombre cuando se refiere a su propio cuerpo no dice “yo”, sino “mi cuerpo”. El cuerpo es algo propio de cada uno, pero no es “yo”. Todos tenemos un cuerpo, pero no decimos que somos nuestro cuerpo, todos tenemos piernas, pero no decimos que somos nuestras piernas. Así descubrimos que hay realidades que pertenecen al ser del hombre, el yo; y otras al tener del hombre, el cuerpo. El hombre es un ser que está en perpetuo crecimiento, puede crecer en el ser o en el tener.
¿Cómo puede crecer el ser del hombre? Lo más profundo del ser del hombre es que se relaciona con otros hombres y con Dios. El ser del hombre se desarrolla única y exclusivamente en las relaciones interpersonales: cuando se comunica, cuando se entrega, cuando ama. En relación con los demás hombres y con Dios el hombre se sitúa como sujeto en el mundo. Pero muchas antropologías apartan el crecimiento del ser y se centran en el tener. Desnaturalizan las relaciones humanas y cosifican a la persona fijándose sólo en la utilidad del individuo (marxismo).



Hola, la verdad que veo tus post y son muy buenos, te segui el paso por que entre por esas casualidades de la vida a http://elenaword.wordpress.com y leí tus “discuciones” con ella, y me parece que tienes razon. Yo soy Catolico Apostolico Romano practicante y me pone muy mal cuando se la agarran contra la iglesia y demas cosas.
Pero en fin, esto no viene al caso.
Muy buenas las entradas y felicitaciones
saludos!
Hola Chernoville. Gracias por comentar, me alegra que te resultaran interesantes. Bueno, siempre hay que expresar siempre las creencias, eso sí, con respeto. Gracias de nuevo.
Me ha llamado la atención esta entrada, hablando en primer término de Sören Kierkergaard, quien en realidad fue el padre o se le atribuye mucho del existencialismo.
En el último párrafo escribes:
¿Cómo puede crecer el ser del hombre? Lo más profundo del ser del hombre es que se relaciona con otros hombres y con Dios. El ser del hombre se desarrolla única y exclusivamente en las relaciones interpersonales: cuando se comunica, cuando se entrega, cuando ama.
He leído Diario de un Seductor del mismo autor y te expone las mismas circunstancias, en realidad no te puedes tener, si no estás contigo mismo (eso lo aprendí de Camus) y sólo te puedes entregar cuando ya te tienes.
Saludos.
Hola Vampiresa. No he tenido el gusto de leer “Diario de un seductor”, pero será de las lecturas más inmediatas en mis próximos días.