La verdad es absoluta aunque el conocimiento es contextual y parcial
Abril 2, 2008 por opusdiaboli
“Todos los hombres desean saber”, así comienza el libro de la Metafísica de Aristóteles. El hombre no sólo es capaz de saber, sino que sabe también que sabe de ahí que se interese por la verdad. Si careciéramos de la autorreflexión la búsqueda de la verdad no tendría sentido. El sujeto humano tiene la capacidad de conocer verdades particulares, pero sobre todo tiene la necesidad de conocer las verdades ulteriores que dan sentido a la propia existencia.
En la actualidad pesa la consideración de que el hombre sólo puede acceder, en el mejor de los casos, a verdades parciales, inmediatas y empíricas siempre independientes de las creencias personales. Reina la consideración de la imposibilidad de estar seguros de nada pues se piensa que la ciencia sólo ofrece modelos que están siempre sujetos a cambios. Este escepticismo domina, mayormente, cuando salimos de la vertiente científica. Pero el hombre si no puede llegar a conclusiones ciertas, ¿puede dar sentido a su existencia?
Los conocimientos científicos no pueden ser presumibles. La misma fe se apoya en la razón y si se minimiza la razón también se minusvalora la fe. El objeto de la ciencia, como fuente de conocimiento, tiene que ser la búsqueda de la verdad, pues todo conocimiento es verdadero si expresa las cosas tal como son. A la vez, el conocimiento humano del mundo es un modo de cooperar en la ciencia del Creador, pues todo cuanto descubre la ciencia rinde homenaje a la verdad primera, Dios.
Nunca me cansaré de exhortar la lectura de la encíclica de Juan Pablo II, Fides et ratio. La auténtica mentalidad científica debe abrirse a la verdad y separarse del error y siempre con la inestimable ayuda de la religión, pues lejos de ser un impedimento contribuye en gran medida ya que anima a proseguir en la búsqueda de la verdad porque en todas las leyes que descubre encuentra la presencia del hacedor.
El objeto, reitero, de la ciencia es la verdad y no el mero dominio de la realidad y su aplicación técnica. La razón del hombre no halla su sentido en el simple hecho de vivir como pretende considerar el pragmatismo imperante en buena parte de la sociedad. En el mundo hay una verdad del mismo modo que hay un principio ético. Es un error considerar que porque nuestro conocimiento es contextual y parcial no puede ser auténtico. Todos los hombres desean saber y la autorreflexión exige la verdad para dar sentido a la existencia.


