¿Cómo se vive la realidad?
Marzo 26, 2008 por opusdiaboli
La vida en sí, desnuda de todo significado e interpretación, es fútil. El pensamiento y las acciones humanas, incluso las más intelectuales, no escapan de la trivialidad hasta que no remiten al significado último de la existencia. Mientras la persona vive anclada en la realidad en sí sin ninguna pretensión por desvelar su objeto el alma humana permanece en el vacío. Sólo cuando se pretende buscar respuestas se quiebra la constante marcha de la pesada maquinaria de la cotidianidad. Entonces, la jornada diaria, el levantarse, trabajar y dormir, los lunes, los martes…. Los eneros, los febreros… los años, en definitiva, dejan de ser una serie rítmica y constante para convertirse en el laboratorio de ensayo de nuestra existencia. Todo nace de la palabra, del logos, posiblemente el elemento más revolucionario de la humanidad sea el por qué. En el empieza todo, y desde la primera mueca de asombro el hombre empieza a construir su auténtica realidad que debe llevarle a alcanzar el sentido trascendente en una vida que en sí es irrisoria.
El por qué libera al hombre de la vida maquinal que tan bien trata Albert Camus en El mito de Sísifo y llena de contenido una existencia que si rechaza la autorreflexión cae presa del decaimiento y la depresión. Con el despertar del por qué viene la lucidez suicida de la renuncia a la verdad bien expresada en la figura de Nietzsche o el restablecimiento original de la persona humana que se conoce y a la vez conoce la auténtica significación de la realidad.
Quien no se atreve a dar respuesta a su por qué, quien no flanquea el frontispicio exhortador del Templo de Delfos permanece para siempre en el devenir de una vida sin brillo, presa del tiempo, cuando en realidad es el hombre quien deber terminar por llevar el tiempo como Céfiro llevó a Venus. Pues sólo el que realiza la necesaria tarea de ser persona humana vence al tiempo al llevarlo ante la muerte, si no es así es el tiempo quien nos lleva ante la muerte. La solución es obvia, o se pertenece al tiempo o el tiempo nos pertenece, todo empieza con el por qué. ¿Te atreves?


