Siglo XXI: el siglo de los ignorantes
Marzo 8, 2008 por opusdiaboli
El reciente informe Pisa certifica que la calidad de la educación se encuentra en amplio retroceso y afecta por igual a todos los países desarrollados. La causa de este empobrecimiento humanístico se encuentra en la necesidad de ciudadanos indoctos y acríticos para mantener en funcionamiento la sociedad capitalista. El consumo no precisa de intelectuales, sino individuos educados en serie, sin criterio, sin referentes culturales, de identidades mudables, auténticas marionetas movidas al son del mercado.
Los futuros líderes u obreros del mañana crecen atraídos por el eficaz reclamo que ofrece la actualidad: televisión, Internet, los videojuegos, etc. Viven en una sociedad utilitarista, que olvida la importancia del esfuerzo y busca resultados a corto plazo. Ante esta situación la lucidez de los políticos es bochornosa. En el primer debate tanto Zapatero como Rajoy coincidían en la necesidad de la tecnología y el inglés como medios para mejorar la educación. El saber técnico es necesario, sino que se lo pregunten a una mujer que no sepa depilarse el vello de las piernas o a un hombre que no sepa instalar enchufes, pero dónde queda la cultura, el arte, la filosofía y la historia que aportan libertad, enriquecen el alma y el imaginario de las personas.
Tan importante es el saber técnico como el humanístico, pero es este el que despierta el espíritu crítico. ¿Si nos limitáramos al primero no nos encontraríamos ante la gélida adquisición de conocimientos? Desde luego que es el humanismo y sólo el verdadero humanismo quien confiere auténtico conocimiento para conducir la vida humana que a fin de cuentas es lo verdaderamente trascendente. Pero vasta hablar con la mayoría de los estudiantes universitarios para comprobar que su acervo cultural es paupérrimo. Pocos leen a los clásicos y la mayoría ignora la existencia pasada, como si todo se hubiera inventado en las últimas décadas del pasado siglo XX.
Cuanto más inculta es una sociedad más dificultades se le presentan para adquirir valores y actitudes, así como la reflexión, la capacidad crítica y la aceptación del ‘otro’. La renuncia al humanismo implica el automatismo humano. Pero no esperemos que los políticos tomen cartas en el asunto. A los dirigentes no les interesa personas refinadas, reflexivas y críticas, sino más bien personas cortadas por el mismo patrón, con un bagaje cultural medio-bajo a las que se pueda dominar y no se rebelen cuando no se cumplan las promesas electorales… y todos iremos a votar porque nos han dicho que nuestro voto es importante… mientras mueven nuestras cuerdas y se ríen.
Hace tiempo que la mayoría abandonó el amor por los clásicos y con ello la capacidad de aprender a pensar y a discernir lo que es importante de lo que es anecdótico o superficial. Amigos, es más difícil situarse ante Hegel que ante el Google, pero cuando la asimilación de la cultura produce placer y satisfacción, despierta la razón y la inteligencia, nos abre a la libertad y se convierte en finalidad humana: el hombre ha nacido para saber. El hombre que se niega a conocer o que abandona la capacidad de saber, deja de ser, simplemente, humano.


