Jason Reitman, hijo del director de Los cazafantasmas, construye uno de los filmes más frescos del año que no ha pasado desapercibido para la Academia con las cuatro nominaciones: mejor película, mejor director, mejor guión y mejor actriz. Juno trata el tema del aborto con total naturalidad y deja que el público saque sus propias conclusiones, sin embargo contenta tanto a los que defienden el derecho a la vida como aquellos que abogan por el derecho de la mujer a decidir en última instancia si se sigue con el embarazo o si bien se aborta.
Juno es una película sobre el aborto, pero pasa sobre este tema muy de cuclillas. La protagonista, uno de los personajes femeninos más espléndidos de los últimos tiempos, está embarazada de su mejor amigo y lo primero que piensa es en abortar. El paso por la clínica abortista y el encuentro previo ante la puerta con la compañera china antiabortista son el único momento en que la película toma cierta postura ante tan importante cuestión, al menos en España donde se han cerrado clínicas privadas que realizaban abortos hasta el séptimo mes de gestación. A partir de la decisión de seguir adelante con el embarazo y entregar el bebé a una pareja deseosa de tener hijos el filme ya no se centra en ningún momento en las consecuencias que acarrea el embarazo en chicas menores de edad y lo trata, sino con relativismo si con cierta frialdad propia de los mundos de Bambi, aunque también nos evita el típico melodrama mal llevado de muchas películas que tocan temas candentes. Tan sólo se volverá sobre ello en el momento en que la pareja que recibirá al niño se separa y Juno teme que Vanesa y Marc no quieran seguir adelante con el pacto.
Al margen de este trato bastante superficial de lo que acarrea el embarazo en personas tan jóvenes destaca el crecimiento personal de la protagonista a lo largo de la gestación. La primera impresión es que nos encontramos ante la típica adolescente que está descubriendo el mundo y que cree que lo tiene todo controlado y que lo sabe todo. Con el paso de las estaciones que temporalizan la acción, Juno madura; este crecimiento se ve mucho mejor en contraste con el personaje de Mark, el típico adulto que no quiere cerrar las puertas de la juventud y que quisiera ser Peter Pan para siempre.
Ellen Page (X-Men 3 o Hard Candy de Sam Raimi) es lo mejor de la película. Esta prometedora actriz es posiblemente, al margen del excelente guión, lo que hace especial a esta cinta de bajo presupuesto y sin pretensiones. Sin su presencia quién sabe si no estaríamos ante el típico filme de sobremesa. Juno es un personaje con personalidad, resulta real y rompe con la suposición de que los adolescentes deben ser idiotas. Los demás personajes, muy secundarios, realizan con excelencia su papel en la narración, no son simple relleno sino que su presencia tiene un motivo. Sin embargo, el personaje más flojo en cuanto a construcción es el de Michael Cera y la “relación” que tiene con Juno (Muy forzada la declaración de los sentimientos de Juno).
Pronto podremos ver a Ellen Page en Jack and Diane, donde encarna a una joven lesbiana, y en Drag me to hell de Sam Raimi, donde será la portadora de una maldición.



