A tres semanas de las elecciones del próximo 9 de marzo recomiendo la lectura de Zapatero y el pensamiento Alicia del filósofo Gustavo Bueno en el que elabora un análisis riguroso e independiente de ataduras ideológicas de la situación por la que atraviesa España, a la vez que estructura el pensamiento ilusorio de José Luís Rodríguez Zapatero, que parece vivir en el país de las maravillas, para advertirnos de la peligrosidad que supone dirigir el rumbo de la nación desde el otro lado del espejo, donde todo se ve al revés y más cuando se actúa con mala fe.
Gustavo Bueno considera el pensamiento de Zapatero como “pensamiento Alicia”, pánfilo y simplista, más propio de Alicia que de político inteligente. Desgrana, con la rigurosidad metódica que le avala, la política sin perfil y fin concreto del gobierno. La bufonada de niño pequeño de La Alianza de las Civilizaciones, en contraposición a El Conflicto de Civilizaciones de Samuel Huntington, es el paradigma del pensamiento Alicia de Zapatero por ser poco práctico y desviado de los problemas reales, de los conflictos que acechan a los distintos grupos o clases sociales. También se ocupa de La Ley de la Memoria Histórica, cuya única pretensión es “resucitar viejos fantasmas” porque nada puede aportar, o del Estatuto Catalán.
El libro en sí, de 350 páginas, está lejos de ser una febril crítica a la política de Zapatero, sino que más bien es un estudio prolijo de la filosofía del presidente, al que otorga cierta inteligencia por el hecho de haber sido elegido para gobernar. ¿Cuál es la filosofía de Zapatero? ¿De qué referentes se alimenta? El pacifismo es el elemento cardinal y distintivo de su filosofía, pero que es distinto de su propia política en la cual está “con los ojos en el ideal y las manos en el cajón” y, en asuntos de defensa en “lo mismo que el anterior gobierno”, ya que “quien crea en misiones de paz con tanques es un idiota”.
El pensamiento de Zapatero es la cándida ensoñación del efebo, proveído de una racionalidad simplista que no alcanza a descubrir los hilos que mueven la realidad. Sin embargo es atrayente por la sencillez que le caracteriza, porque presenta ideas claras, cortas y vacías revestidas de bambismo que dan grandes réditos, pero que avergüenzan al hombre y la mujer de rigor intelectual y político porque no presenta proyectos y flota en la utopía, incompatible en la política porque no se puede mostrar un modelo de sociedad sin saber los caminos que llevan a ella: así, no cabe la extrañeza ante el anteproyecto de ley que pretende otorgar a los simios el estatuto de persona humana.
Así, en Zapatero y el pensamiento Alicia nos encontramos con “un libro de filosofía política y de antropología que pretende analizar la filosofía política del presidente del Gobierno y de su entorno”. Asocia el personaje de Lewis Carrol a Zapatero porque ambos comparten ingenuidad, afrontan las circunstancias sin reflexionar porque pensar conlleva esfuerzo y viven en un mundo diferente al real. Pero, para aquellos que pretendan ver sólo una crítica al gobierno y a Zapatero, ya les informo que Gustavo Bueno también observa virtudes en el Presidente: “sane hablar, sabe retorcer argumentos sofísticamente, sabe decir frases, tiene inteligencia social y una sonrisa permanente que produce tranquilidad”.
La conclusión del libro exhorta a despertar: “el simplismo de los pensamientos Alicia puede llegar a ser […] encubrimientos de la realidad, intentos para disimularla arrojando sobre ella velos legales destinados a tranquilizar a electores y consumidores; pensamientos que son valores impregnados de perfumes que huelen a opio de pueblo”.




Todavía es más ingenuo zp cuando trata de explicar que la economía española va bien (mientras le escuchan atónitos ciudadanos traumatizados por los precios de alimentos y productos básicos). Este optimismo, ya empieza a ser desagradable, sobre todo porque como siempre, descubrimos que zp percibe la realidad de manera distinta a la especie humana.
Deberé ponerme un dedo en ángulo sobre la ceja, a ver si así percibo como una maravilla la nefasta realidad económica en perspectiva.
Los problemas no son lo que son, sino la maravilla que zp te dice que son.
“Y es que el mundo no es como es, el mundo es como yo digo que es”
Mamá Ladilla, de su canción Obcequeitor