El Holocausto judío y el aborto: trágicas similitudes
Febrero 2, 2008 por opusdiaboli
Ahora que se celebra el setenta y cinco aniversario del nombramiento de Hitler como canciller es justo y necesario comprobar los parecidos entre el Holocausto nazi y las prácticas abortistas actuales. Con el ascenso del partido nazi al poder se promulgan leyes a favor de la eutanasia y el aborto. Respecto a este último se estableció que la salud de la madre era el primer factor a preservar, lo que permitió al gobierno de Hitler provocar el aborto a mujeres polacas o judías por el bien de su salud. Durante el Tercer Reich se practicaron alrededor de 500.000 abortos anuales en Alemania.
En la actualidad el aborto se justifica como una practica segura y legal que exime de todo juicio moral. La mayoría de “doctores” de clínicas abortistas afirman que no hacen nada que vaya contra la legalidad, lo mismo que decían J. Mengele y otros doctores de la SS, partícipes en el exterminio de 6 millones de personas. Durante el juicio de Nuremberg los doctores se mantuvieron firmes, así Walter Schmidt dijo: “Los juristas en Berlín nos dijeron que esto era un asunto legal” ¿Es menos valiosa la vida de una persona no nacida? Lo que si es cierto que entonces, como ocurre hoy, la legalidad permite a los asesinos se distancien del crimen que cometen.
Cualquier persona sensata sabe bien que la terminología que rodea la práctica del aborto o de la eutanasia es un eufemismo que esconde una realidad indecente e inhumana. Lo trágico es que incluso las ambigüedades terminológicas empleadas en la actualidad están poco trabajadas y no se distinguen para nada de las utilizadas por el gobierno nazi. Si estos denominaban a los campos de exterminio “centros de reubicación”, en los EEUU los campos de exterminio de personas no nacidas recibe el desafortunado nombre de “Centros de Salud Reproductiva”. Hitler refería con la expresión “raza parásita” a la población judía mientras que la Planificación Familiar norteamericana describe al feto como “mero parásito”. Por otro lado la famosa Solución Final al problema judío recibe hoy el nombre de “Terminación del embarazo”. ¿Cruel verdad?
Durante el desgobierno de Hitler la matanza de judíos era legal, los campos de exterminio eran “centros médicos”, los matarifes “doctores” y las muertes se hacían en nombre de la “promoción de la salud”. Hoy, en muchos países del mundo se permite y se promueve el aborto. A la víctima se le denomina ”feto” o como en EEUU “infecciones no vistas”. Esto ocurre en países civilizados, democráticos y de noble cultura, donde el aborto se convierte cada vez más en el “tratamiento preferido” para el embarazo “no deseado”.
En 1943 Heinrich Himmler se refirió a la matanza de judíos como estar “exterminando una bacteria”, mientras que la psicóloga feminista y abortista, Natalie Saines afirma que el embarazo “no deseado” es sólo “una bacteria ajena”. Fritz Klein, doctor en Auschwitz, comparó la matanza de judíos con la labor de un doctor bueno quien “toma un bisturí y quita un apéndice lleno de pus. Los judíos son el apéndice lleno de pus en el cuerpo de Europa”. El doctor Alan Guttmacher comparó recientemente la destrucción del feto con el “funcionamiento sobre un apéndice o quitar un intestino gangrenoso”. Cuando médicos como J.F. McDermott o W.F.Char afirman que “lo que se aborta es una masa protoplásmica, y no una persona viva y real que se ha desarrollado” convertimos al ser humano no nacido en un simple cultivo de órganos.


