126 aniversario del nacimiento de Virginia Woolf
Enero 27, 2008 por opusdiaboli
Virginia Woolf nació en Londres el 25 de enero de 1882 en el seno de una familia de amplio bagaje cultural. A diferencia de sus hermanos (y hermanastros) su hermana y ella fueron educadas por tutores en la casa familiar de Hyde Park Gate, muy frecuentada por artistas, intelectuales y políticos. Ya de bien pequeña empezó a padecer trastorno bipolar de la personalidad. A los 13 años pierde a su madre y a los 22 a su padre. Tanto su hermana Vanesa como ella padecen en la adolescencia abusos sexuales por parte de su hermanastro George, de ahí la desconfianza hacia los hombres y el amor platónico por las mujeres.
En 1904, tras la muerte del padre y de un intento de suicidio, se trasladan a Bloomsbury y la vida de Woolf parece cambiar para bien pues su hermano Toby empieza a invitar a amigos intelectuales de Cambridge (E.M. Forster, J.M. Keynes, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein), que serán conocidos como el grupo de Bloomsbury, del que Woolf formará parte. Ese mismo año empieza a escribir para el diario The Guardian y en 1905 para el suplemento literario The Times. Sin embargo en 1906 la tragedia vuelve a cebarse con Woolf que ve como su hermano Toby, recién licenciado, muere a causa del tifus. La muerte del hermano le provoca nuevos ataques mentales.
En 1912 se casa con el economista Leonard Woolf, miembro del grupo de Bloomsbury, con el que había fundado la editorial Hogarth Press. Con su esposo pacta no mantener relaciones sexuales, pues no se siente atraída por él en este aspecto. En 1915 publica su primer libro, Viaje de ida y en 1919 Noche y día. Estas obras manifiestan la intención de la autora por romper los moldes narrativos heredados de la novelística inglesa anterior, en especial la subordinación de personajes y acciones al argumento de la novela y sus temas principales: la ruptura entre el deber ser y el querer ser de la mujer, la vejez y la sexualidad. En 1922 conoce a la escritora Vita Sackville-West, con la que mantendrá una relación lésbica durante años y con la que se carteará hasta su muerte (en 1928 publicará Orlando, que se basa en la relación que mantiene con Vita).
La crítica empieza a prestarle atención con la aparición en 1925 de La Señora Dalloway, en la que sobresale la maestría técnica y la avidez experimental de Woolf por introducir en la novela aspectos propios de la poesía. Las narraciones de la escritora procuran captar la vida cambiante de la conciencia. Influenciada por Henri Bergson, experimenta con el tiempo narrativo, tanto en su aspecto intrínseco, en las sensaciones que produce en la conciencia de los personajes, como la relación con el tiempo histórico y colectivo.
En 1929 sale a la luz Una habitación propia, en la que refleja gran interés por el feminismo y por los derechos de la mujer. En 1931 publica La Olas, que presenta el flujo de conciencia de 6 personajes diferentes. A partir de aquí cada una de sus obras irá menguando en calidad en contraste con el aumento de los ataques de ansiedad. Durante los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial permanecerá internada con cierta frecuencia en psiquiátricos para mitigar los problemas mentales que padece. En 1938 aparece en el mercado Tres guineas, donde expresa la necesidad de las mujeres para reivindicar su propia historia y literatura en un mundo abatido por la virilidad de la guerra.
En la mañana del 28 de marzo de 1941 Virginia Woolf se lanzó al río Ouse con piedras en los bolsillos para ahogarse. Dejó dos cartas, una para su hermana Vanesa y otra para su esposo Leonard Woolf, las dos personas más importantes en su vida.
“Querido:
Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros”.
Si se comprueba la fecha en la que Virginia Woolf padece los ataques nerviosos de mayor intensidad se aprecia que estos momentos en los que pierde la conciencia de la realidad coinciden casi siempre con los momentos en los que se encuentra terminando sus novelas o ensayos. Sin embargo, no por ello dejaba de escribir sino que colaba las propias experiencias en la de los personajes.
La vida de Woolf estuvo dedicada en gran medida a la literatura, aunque al principio por los razonamientos negativos de su padre Virginia dudaba de su capacidad como escritora, sobretodo porque ya de muy pequeña le enseñaron los destinos únicos de la mujer: el matrimonio y la maternidad. Tareas que cumplió su hermana (gran pintora inglesa de la época), peor no ella pues sintió que el placer por la escritura era superior al cumplimiento de su deber como mujer. Experimentó con nuevas formas y se introdujo de lleno en el pensamiento de los personajes de sus obras para que el lector tuviera la sensación de saberlo todo sin la necesidad de que un narrador se lo contara. Una de sus mayores anhelos era desprenderse en los escritos del mundo material y mostrar la realidad interna que no se ve pero que existe: “La vida es un halo luminoso, un envoltorio semitransparente que nos rodea desde el principio de la conciencia hasta el final. ¿Acaso no es tarea del novelista transmitir este espíritu variable, ignoto e indefinido, por muchas aberraciones o complejidades que ello pueda acarrear, con tan poca mezcla de lo ajeno y de lo externo como sea posible?”
Woolf mantuvo relaciones lésbicas con integrantes del grupo de Bloomsbury (Vita Sackville-West y Ethel Smyth). Muchas de ellas fueron narradas en sus novelas, sin embargo la escritora se autocensuro por miedo a ser encarcelada y llegó a excluir extensos párrafos por tal motivo. Según cartas inéditas y textos no difundidos Woolf tenía mucho miedo de ser condenada por la rígida sociedad británica de la época si publicaba descripciones de erotismo entre mujeres como le ocurrió a su amiga y escritora, Radclyffe Hall, que en su obra hacia referencia explícita a su condición de lesbiana.
De Virginia Woolf se ha encontrado los originales de novelas como Orlando o Una habitación propia en los archivos de la Universidad de Cambridge con el nombre de otro autor donde se encuentran pasajes suprimidos en los publicados donde la escritora hace referencias homosexuales. Los expertos que han hallado los originales aseguran que la Virginia Woolf real es mucho más radical, feminista y lesbiana de lo que se conocía hasta ahora.
Trailer de la película Las horas, del director Stephen Daldry.


